“Es tiempo de volver a Mi”, Dios.

Letra acondicionada:

Todo lo que Yo quería
era hablar contigo
pero tiempo para mi ya no posees
Todo lo que Yo quería
era ser tu amigo
pero aún esos espacios
ocupaste tú también.

Nunca más hablamos de madrugada
y en sollozos ya no oigo tu clamor
Te extraño,
extraño tanto esas conversaciones
y los secretos que había entre los dos.

Fue por eso que Yo cerré las puertas
para ver si tú te acordabas de mi.
Ya no soporto más tu indiferencia,
ya no te es posible vivir así.

Tus negocios son más importantes que Yo,
hace mucho tiempo que no escucho que me llames “mi amigo”

Te extraño,
Cuánto extraño tu lealtad,
esperé hasta este momento
porque necesitaba hablar contigo.

Es tiempo de volver
y de que te arrepientas
hoy vengo para reanudar nuestra amistad.

Es tiempo de llorar
y de que te conviertas
si es que quieres ser mi amigo
en verdad.

Todo lo que Yo quería
era hablar contigo
pero aún los 5 minutos de oración que tenías ya no están.
Todo lo que yo quería
era ser tu amigo
pero ahora tienes tantas amistades
que mi espacio ocupaste también.

Recuerda cuando hablábamos de madrugada, ¿recuerdas?
a los pies de tu cama Yo siempre oía tu voz.

Te extraño,
extraño nuestras charlas,
y los secretos que había entre los dos.

Fue por eso que Yo cerré las puertas
para ver si tú te acordabas de mi,
ya no soporto más tu indiferencia,
sólo tienes hasta hoy, para continuar así.

Tu facebook, tu twitter,
son más importantes que yo,
pasás más tiempo con ellos que conmigo…

Te extraño,
extraño tu lealtad,
te espero en el altar para que vuelvas a amigarte conmigo!

Es tiempo de volver
y de arrepentirte
hoy vengo para reanudar nuestra amistad.

Es tiempo de llorar
y de que te conviertas
si es que quieres ser mi amigo
en verdad.

Cuando Dios toca una vida.

(El mejor de los milagros)

Testimonio del hermano Rodrigo Baez
  • Abandonado por sus padres
  • Criado por un abuelo abusador
  • Socorrido por su hermana que se prostituía para mantenerlo
  • Asesinó por defender a su hermana de una violación
  • Cientos de historias y experiencias durísimas en una sola vida…
  • El cierre: Dios. El milagro de la restauración.

La avaricia en la casa de Dios

En Lucas 16:13-15, leemos:

” Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.
Y oían también todas estas cosas los fariseos, que eran avaros, y se burlaban de él.
Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación”.

dolares

La palabra es más clara que el agua. Sin embargo, muchos líderes de la actualidad siguen edificando sus hermosos templos bien cuidados, adornados con los más caros accesorios de la tecnología, con lo último de la moda en tendencias de estilo y glamour en diseño tanto de interiores como de exteriores.

¿En qué afecta esto a las ovejas? Mucho y en gran manera. Porque sus líderes debieran ser ejemplo, no de ostentación de bienes, sino de privación, de sumisión a Dios y de abnegación por la vida de las ovejas a su cargo.

Resulta interesante ver que muchos afirman que están dando su vida por cuidar “el templo”. Pero olvidan que llaman “templo” a un edificio material, hecho por manos humanas y no al verdadero templo, creado según Dios a su misma semejanza y que corresponde al cuerpo de cada creyente que es Templo del Espíritu Santo. Ese templo, muchos más santo que el edificio tan atractivo que han levantado, es el que deberían cuidar con más temor.

En respuesta a la diferencia de ingresos entre un líder y una oveja, dirán en su defensa tonterías como éstas: “Pues, es claro que no tienen la fe suficiente para recibir en abundancia la prosperidad que Dios tiene para ellas”.

Lamentablemente, es obvio que algunos líderes no dudan en continuar con la rapiña y la rapacidad sobre la carne de las ovejas a su cargo, señalándolas como “faltas de fe” cuando en ocasiones han sido de mucha más bendición a la obra del Señor por sus voluntarios trabajos y desvelos, que el mismo líder que está al frente colmado con la aberración de su avaricia.

Quiero aclarar que cuando me refiero a “ciertos líderes” no incluyo a todos. Conozco muchos que realmente son ejemplo. Pero, lamentablemente, abundan más los avaros.

No es necesario dar nombres (ni de unos, ni de otros) porque los frutos están a la vista y basta con estar atentos. Estos “grandes hombres de Dios” como les agrada ser llamados (“midiéndose a sí mismos”, como dice 2ª Corintios 10:12) viven en boca de muchos por sus grandes logros edilicios y de multitudes que escuchan absortos cuantas falsas enseñanzas se les ocurre poner en juego.

Muchos de éstos seguidores ingenuos, tristemente han abrazado la mentira que afirman a los gritos estos avaros desde su plataforma iluminada. Recordemos que “vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán (ellos mismos) maestros conforme a sus propias concupiscencias” 2ª Timoteo 4:3. O sea que la doctrina, debería sufrirse. Implica cierta carga de la cruz, el seguir esta doctrina cristiana. Sufrirla con gozo, es lo que nos alienta Pablo en todas sus cartas. Jamás se nos llama a ser hombres llenos de poder humano (que es el que produce el dinero en cantidad) sino que nos habla de otro poder que viene del amor y la obediencia a Dios. Pero, es cierto… Los días se están acortando demasiado pronto y hay muchos que se enfrían creyendo a la mentira.

Estos líderes, con palabras adornadas de sonidos exquisitos, de “ambiente espiritual” (así le llaman a la emoción de expectación que crean en la audiencia tras hacerles esperar eternidades para aparecer en escena -en otra clara intención de ser ellos mismos el centro de atención y no Cristo-) y una innumerable batería de entretenimientos tecnológicos, auditivos, sensitivos y visuales (incluyamos en los sensitivos a excelentes aires acondicionados, efectos de humo que pasan alrededor, máquinas de burbujas, luces y rayos láser que pasan cerca de la audiencia…). Todo esto, para “transmitir mejor el mensaje”.

“Además…”, argumentan, “si a la gente no les das esto no vienen”! Algunos intentan justificar el desparramo inútil que hacen de los recursos que las ovejas ponen en sus manos diciendo cosas tales como: “Jesús, si viviera, haría uso de toda la tecnología a su alcance para transmitir el mensaje”.

Tal pareciera que en las congregaciones de la actualidad se ha cambiado (en algunos casos) el apetito por las cosas del Señor y el amor por los perdidos, por una incesante búsqueda de lo nuevo, lo “más costoso”, lo “último”, ya que, como éstos falsos profetas afirman, “para el Señor hay que dar lo mejor”. Yo no dudo que debamos darle lo mejor al Señor, pero… ¿dinero? ¿Acaso a Dios lo convencemos con tan inferior ofrenda? En fin! Si así piensan estos líderes…

Agradezco al Señor que hasta el día de hoy me ha sostenido (sin abundancias, aclaro) dándome un trabajo para sostenerme sin necesidad de quitarle la lana a las ovejas. Preferiría morir de frío, antes que hacer semejante aberración. Y sería feliz, aún en ese caso. No porque espere morir. Sino porque confiaría en el Señor para abrigarme y si no lo hiciere, le alabaría de igual manera! Él es Quien Es. Y no importa cuántas cosas deba vivir en este mundo que a mi carne le puedan parecer dramáticas, las atravesaré con alegría “porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.”

Job 1:21 dice: “Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.” Por lo tanto me gozo de padecer necesidades por momentos y agradezco las alegrías que me provoca ver la mano sustentadora de Dios levantándome nuevamente, vez tras vez.

Mi clamor a Dios es por los que deberían crecer en la fe, en la comunión con Dios, en la predicación de la palabra a los perdidos… y están perdiendo su tiempo en reuniones que les “entretienen” y les hacen creer que son para su “crecimiento” mientras el tiempo sigue pasando y quizá llevan 10, 20 ó 30 años de “cristiano” sin tener idea qué rumbo tomar en la vida y cuál es verdaderamente el propósito de Dios para sus vidas! Esto es mortal! Literalmente mortal! Pero no lo alcanzan a ver.

Lamentablemente, he visto en el correr de los años, congregaciones multitudinarias en donde los hermanos necesitados no son tenidos muy en cuenta, ni se les ayuda para sostenerlos o proveerles lo necesario. No lo digo a modo de queja, ya dije que en lo personal jamás me ha faltado el pan. Pero he visto que muchos, pudiendo ser ayudados o sostenidos por las ofrendas de los hermanos, eran dejados a un lado por gastos “más necesarios” según su criterio, que distaba mucho de ser el bíblico. “Es obvio que hay temas más urgentes que tratar, que atender a un hermano de poca fe que no supo aferrarse a la bendición económica por la que oramos la semana pasada”, quizá afirmen con su mentalidad de empresa. “Salvo que el hermano sea útil, se deberá por todos los medios, desalentar a estos mendigos del siglo XXI que roben de lo que el Señor nos ha provisto para continuar expandiéndonos hacia la meta”.

Siempre me pregunté cuál era esa “meta” de la que tanto hablan algunos sin detenerse jamás a pensar lo que están diciendo. Es bueno, para el mentiroso, poner hacia adelante un objetivo que cada día siga estando lejos: La llenura del Espíritu Santo (sí, hasta han usado esa figura), el hablar en lenguas, no han pasado 6 meses desde que comenzaste a congregarte… Cuando escucho estas tonterías, puestas como objeción para que un hermano comience a trabajar para el Señor en cualquier área, me pregunto: ¿Qué hizo el ladrón que estaba crucificado al lado de Jesús para que el Señor le diga: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”? (Lucas 23:43). Es obvio que sólo creer. Ni siquiera se había bautizado! No predicó a nadie, no discipuló a nadie, no fue a ninguna iglesia… ¿Cuál es el impedimento que los hombres ponen en tu congregación para que los que creen en el Señor no comiencen a decir lo que han visto y oído? Realmente me encantaría saber qué tonterías usan algunos para limitar la extensión del reino de Dios con sus reparos!

A partir de varias idas y vueltas en el camino del Señor, creo firmemente que lo único que importa es mantener la comunión con el Señor y con algunos hermanos fieles a Él (y no a cualquier rito pagano con nombre espiritual -aún con intenciones de parecerse en algo al cristianismo-), y seguir Sus enseñanzas las cuales nos son impartidas mediante la palabra de Dios y gracias a la revelación que el Señor jamás niega a quienes la piden con fe.

No entiendo bien hacia dónde corren algunos líderes cristianos, pero creo que, invariablemente, la gran mayoría ha perdido el norte. ¿Por qué digo esto? Porque sucede lo siguiente y ya lo he visto en diversas “etapas” o “épocas” mal llamadas de “avivamiento”:

Suele aparecer alguien que dice haber recibido alguna revelación determinada de Dios. Primero lo miran como un extraterrestre y lo señalan y lo juzgan. Luego, cuando ven que llena sus edificios de gente, comienzan a dudar de lo que venían haciendo era del todo la obra de Dios. Preguntándose (ingenuamente en sus cavilaciones): «Cuando veo la gente que va a las reuniones que hace X, entiendo que esos “frutos” son deseables para mi propia congregación»

Luego oran. No tanto para conocer la voluntad de Dios al respecto, sino que, con toda pérdida de temor, insisten a Dios que lo que quieren es “ESO” mismo que han visto en las reuniones de “X”: tener sus servicios llenos de gente…

El Señor, suele responder a los que piden codornices, aún cuando sabe que las mismas pueden causarle la muerte (Números 11:31-34).

Y así se agranda el círculo. Aparece otro líder, de otra zona, que le comenta las maravillas que ha visto en ese lugar (dejándose llevar por la avaricia de querer poseer él también aquello, quizá -vamos a dejar cierta sombra de duda- creyendo que lo que ha visto viene de Dios por haber “sentido” algo amocional) y uno a uno, se van contagiando.

En lugar de orar, para saber cuál es la voluntad del Señor en este caso. Ven a tantos abrazar esa “forma” de reunión que caen rendidos ante la falsa y errónea evidencia de creer que, como otros líderes ya aceptan esto como cual cosa, no sería tan necesario consultar a Dios al respecto. “Es obvio, que si tantos líderes lo aceptan, todo es obra de Dios. ¿Cómo puedo ser yo la única persona que no lo vea?”.

Amo al Señor con todo mi corazón. Pero cuando veo estas cosas mi angustia crece por el celo de las cosas santas. Y la unción que Dios a dado a ciertos líderes, se desparrama en tonterías que los atan más a este mundo. Quizá no alcanzan a verlo, porque corren de aquí para allá, confiados en que lo que hacen es la obra de Dios. Realmente es algo triste y digno de reflexionar. Debemos orar mucho, tanto por los avaros que saben lo que hacen y no temen a Dios (para que sean tocados por Dios, abran sus ojos y vean que el evangelio es mucho más sencillo y que Dios no les manda contruir catedrales, sino predicar el evangelio), como por las almas (de líderes y ovejas) que han caído en el error de Balaam (2ª Pedro 2:15-16).

Las ovejas escogidas por el Señor son santas. Mucho más que los materiales con que se contruyen muchos templos o los adornos con que se llenan sus interiores.

Si no cuidamos a las ovejas, su sangre nos pedirá Él de nuestras manos. Ellas son el templo del Señor. No el edificio.

En el camino de crecimiento de muchas congregaciones que abrazaron con tanto fervor todo este mover moderno, he visto cientos de hermanos perder su fe, consumidos por la realidad de la avaricia de estos hombres (a quienes no  juzgo, Dios lo hará). Sólo me duele, la realidad de las ovejas que otrora sirvieron con humildad y alegría al Señor, dejados de lado por el emporio de la religión y la conquista de posiciones de poder mal llamadas “espirituales”.

Ah! Y me olvidaba de las veces que escuché citar, acerca de estas ovejas débiles, que “no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan” (Salmo 37:25b), como si no existiese en la biblia forma de enlazar todo su mensaje con el de Santiago.

Porque la biblia también tiene un libro del apóstol Santiago que hace referencia a la “Amonestación contra la parcialidad” en su capítulo 2, en donde dice (entre otras palabras de riquísima sabiduría):

“Y si un hermano o una hermana están desnudos,
y tienen necesidad del mantenimiento de cada día,
y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos,
pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?
Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.”

Y a este aspecto de la iglesia me refiero, al de sostener a las ovejas con las ofrendas de las que más poseen. Para eso eran las ofrendas inicialmente, ya que en la iglesia primitiva compartían todos sus bienes para suplir “según la necesidad” de cada uno: “Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad”, Hechos 4:34-35.

No quiero dar a entender que estoy diciendo: “Vendan todas sus posesiones y tráiganlas a la iglesia”, sino que hago énfasis en que lo recaudado, sea lo que sea, debería ser utilizado para suplir las necesidades básicas de los hermanos. Lamentablemente, poco existe de esto en las “mega” congregaciones.

Finalmente leemos en 1ª Corintios 9:14-16:

“Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio. Pero yo de nada de esto me he aprovechado, ni tampoco he escrito esto para que se haga así conmigo; porque prefiero morir, antes que nadie desvanezca esta mi gloria. Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!”

Algunos, con la excusa de que “la biblia dice que puedo vivir del evangelio, porque soy Su ministro”, hacen ostentación de cuanta cosa nueva aparece en el mercado como si tuvieran una compulsión por el consumo de productos tecnológicos, de moda, etc. Por lo general, esto hace muy mal a la persona, que en lugar de ser reprendida, es aplaudida y considerada un personaje de éxito. ¿No resulta, cuanto menos, triste?

Yo agradezco al Señor que con mis defectos y errores, me haya llamado a predicar Su evangelio a TODA criatura. Pongo en práctica la fe mediante la donación espontánea en donde aparece la necesidad. Busco formas de llevar el mensaje a los demás. No espero recompensas de este mundo, jamás me saciarían como lo hace Él. Me reúno regularmente con hermanos y nos gozamos en la presencia del Señor con alabanzas. En ningún lugar en particular, pero en presencia del Señor. Gracias Jesús!

Que el Señor los bendiga y guarde.

Somos descendientes de la promesa de Abram

En Génesis 12:1-4, se nos relata cómo Abram recibe la promesa de Dios (quien haría de él una nación grande) a la edad de 75 años.

Se desprende de que Abram (y Dios también) sabía que Sarai, su esposa, era estéril del pasaje que encontramos en Génesis 11:29-30.

En Génesis 15:1-6, Dios insiste en abundar sobre los detalles de su promesa a Abram. ¿Con qué objeto? Es que sabía que Abram aún guardaba sus opiniones sobre el modo en que Dios cumpliría su palabra. Finalmente le cree a Dios (quien le recalca que será “un hijo tuyo”) y esa fe le es contada por justicia.

El capítulo 16 de Génesis, es un relato de cómo el hombre se esfuerza por “ayudar” a Dios a cumplir sus promesas…
Sarai le dice: “Ya ves que Dios me hizo estéril, al menos dame un hijo de mi sierva Agar” y le pidió que se acostara con ella. Abram lo hace, y a los 86 años (Génesis 16:16) se convierte en padre.

Algo ocurre con el tiempo. A los 99 años, (Génesis 17:1-8) Dios vuelve a hablarle, le cambia el nombre e insiste sobre una promesa realizada hacía 24 años y luego reconfirmada.
¿Acaso se había olvidado ya Abram de que Dios le había prometido tan grande bendición? ¿Es posible que Abram creyera que lo que el Señor le había provisto era el cumplimiento de la promesa? Aparentemente, todo estaba dado y cumplido, pero Dios siempre va más allá de lo que ven nuestros ojos y esperan nuestros sentidos.

En Génesis 21:1-5 vemos el cumplimiento de la promesa de Dios. Llegando a tiempo, ni un minuto fuera de lugar. Ni antes, ni después. Génesis 18:14 lo plantea claramente así: “¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo.”

No quedaban más dudas, Isaac estaba ahí, seguramente dando sus primeros gritos en este mundo, y Dios en Génesis 21:12 le corrige sus dudas a Abraham cuando le dice: “En Isaac te será llamada descendencia”.

Nosotros somos parte de esa descendencia, creída por fe por Abram, cuando aún faltaban 25 años de trato de Dios para llevarla a su cumplimiento.

Algunos repiten el dicho: “Dios aprieta pero no ahorca”. Yo creo que aún cuando llegare a ahorcar, tendrá provisto su poder para levantarnos de la muerte si es que hemos sido escogidos y si somos parte de esa descendencia profética.

Que el Señor les siga bendiciendo !!!

“Eres Amado” (por el pastor Paul Washer)

Es un gran, gran honor y un privilegio para mi estar hablando hoy acá. Es un gran privilegio.
Estoy desbordado por la bondad de Dios que me ha dado la oportunidad de estar acá en este lugar, compartiendo y hablando del evangelio de Jesucristo en comunión con creyentes.
Es un privilegio tremendo.
Y no se desanimen. Nunca se desanimen. No existe razón para desanimarse.
Algunos de los mejores sermones que han sido predicados, fueron predicados para 6 personas.
Algunas de las más fantásticas manifestaciones de Dios acontecieron entre un puñado de creyentes.
Nosotros no deberíamos usar la sabiduría del mundo. Deberíamos usar la sabiduría de Dios.
Si esto fuera fácil, todos estarían haciéndolo.
Esto no es acerca de cuán útiles podemos llegar a ser, o de cuán exitosos parecen ser nuestros ministerios. Es acerca de ser moldeado a la imagen de Cristo.
Absolutamente todo en nuestras vidas es dirigido a moldearnos.
Dios no es servido por manos humanas como si Él necesitara algo de nosotros. Él nos otorga el privilegio de participar en la gran obra que Él está haciendo. Pero, el gran objetivo de Dios no es hacernos siervos exitosos; el gran objetivo de Dios es conformarnos a la imagen de Jesucristo.
Fue cuando me di cuenta de que no necesitaba moverme un centímetro a la izquierda o a la derecha para ser amado por Dios; que no necesitaba ser exitoso a los ojos del mundo, o poderoso, o elocuente, o inteligente, o cualquier otra cosa; que simplemente era amado.
Soy tan impuro, tan injusto y tan ignorante sobre las cosas de Dios que me siento tan avergonzado.
Dije: “Tu alegría y todo sobre ti, tu comodidad, tu alegría, tu paz, vienen de tu desempeño y de lo que puedes hacer por Dios”.
Digo: Mi consuelo, mi alegría, mi paz viene de lo que Dios hizo por mí en la obra terminada de Cristo.”
Dios no permitirá que tu fuente sea cualquier cosa fuera de Él o Su gracia. Hay un sentir de que si no estamos andando con Dios como cristianos, Él va a convencernos de nuestros pecados. Hay un sentir de que deberíamos estar tristes por nuestra falta de obediencia. Pero, al mismo tiempo, tenemos que entender lo siguiente: ¿Sabes qué hace Dios durante gran parte de la vida de los creyentes, después de que son salvos? Él no obra “vida” en ellos tanto como obra “muerte” en ellos. Después de un corto período, llamado por algunos “Luna de Miel”, en el cual Dios nos protege con Su gracia, Él empieza a alejarse un poco para que empieces a ver que no puedes hacer nada y que todo depende de Él.
Es por eso que muchos ministros jóvenes salen a predicar. Ahora, si son hombres de Dios, se encontrarán generalmente con años y años de fracasos. Hay excepciones, como Charles Spurgeon y otros, pero, a la mayoría de nosotros, Dios permite que pasemos por muchos fracasos en nuestras vidas de oración, fracasos en nuestra habilidad de leer la palabra y entenderla, fracasos en nuestras prédicas, fracasos en todas las áreas, para que al final podamos llegar a un punto donde digamos: “Oh, Dios, ¿a quién tengo en el cielo sino a Ti, a quién tengo en la tierra sino a Ti?”; y entonces Dios empieza a trabajar en nuestras vidas y en nuestros corazones.
Eso es lo que quiero que veas. No quiero que obtengas alegría de tu desempeño, sino de la obra concluida de Cristo. Quiero que obtengas todo únicamente de esa Única Persona. Y así tu alegría, tu consuelo, tu paz, serán tan sólidos como una roca que no se altera.
Pero mientras tu alegría, tu consuelo y todo lo demás, vengan de tu desempeño, pasarás el resto de tu vida así.
Una vez un hombre se me acercó y me dijo: “¿Sabes?, podrías hacer esto, y esto, y el ministerio se expandirá, y podrías pensar en TV, y pensar en todas estas cosas, sería buenísimo.”
Después que él terminó, le dije: “Pero si hago todo eso, ¿dónde voy a encontrar tiempo para ir de pesca?”
Él me miró, y yo sé lo que él pensaba, era algo así como: “Este es el hombre menos espiritual que he escuchado hablar”.
Lo miré y le dije: “Señor, ya fui así. Ya pasé buena parte de mi vida cristiana trabajando a morir, para que de alguna forma Dios creyera que yo era especial. No necesito ese ministerio o aquel ministerio o de las cosas que me estás hablando. Sé que soy profundamente, eternamente y perfectamente amado. Ahora, si Dios quiere que me vaya a hacer alguna cosa, iré a hacer alguna cosa, porque Él me ama tanto. Pero no necesito ser grande. No necesito ser listo, no necesito ser elocuente, no necesito de un ministerio tremendo, y no necesito ser famoso. ¡Dios me ama! Y eso es suficiente.”
Quiero que sepas, si eres un creyente acá hoy: ¡Dios te ama!
Algunos dicen: “El mayor acto de fe es resucitar a los muertos. ¡Caramba! Si puedes resucitar muertos, ¡sí tienes la fe!”
Y siempre digo: “¿Sí?”.
Y si me preguntan: “¿Cuál es el mayor acto de fe?”, digo: “Para mí, es mirar al espejo de la palabra de Dios y ver todas mis fallas, todos mis pecados, todas mis deficiencias, y creer que Dios me ama exactamente como Él dice que me ama.” Él realmente me ama. Eres amado, si estás en Cristo. Eres acepto, si estás en Cristo. Siempre andas con esa seguridad en lo profundo de ti; a los legalistas no les gusta mucho eso. Pero para alguien como yo, eso es algo maravilloso. Para alguien que nunca fue capaz de hacer todo correctamente, como otras personas, este es un mensaje maravilloso.
Leamos Romanos 3:23. “Pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, pero por Su gracia son justificados gratuitamente, mediante la redención que Cristo Jesús efectuó. Dios lo ofreció como un sacrificio de expiación que se recibe por la fe en su sangre, para así demostrar su justicia, anteriormente, en su paciencia, Dios había pasado por alto los pecados; pero en el tiempo presente ha ofrecido a Jesucristo para manifestar su justicia. De este modo Dios es justo y, a la vez, el que justifica a los que tienen fe en Jesús. ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál principio? ¿Por el de la observancia de la ley? No, sino por el de la fe.”
El Dr. Martin Lloyd-Jones dijo: “Esta es la acrópolis de la fe cristiana.”
La ciudadela. posiblemente el pasaje más grandioso de toda la biblia.
Esto que acabamos de leer, posiblemente se el pasaje más importante de toda la biblia.
¿Lo has leído? ¿Lo entendiste? ¿Lo has estudiado detalladamente? Porque aquí encontramos la mayor de todas las verdades. Algunas personas leen este pasaje y la única cosa de la que se acuerdan es: “Romanos 3:23”. Y este pasaje, en mi opinión, es el más importante de toda la biblia.
Para poder entender la cruz de Jesucristo tenemos que entender este pasaje.
Soy tan impuro, injusto e ignorante sobre las cosas de Dios que me siento avergonzado.
Pero mi consuelo, mi alegría y mi paz vienen de lo que Dios hizo por mí y de la obra concluída de Cristo.

Problemas de pareja.

No suelo recomendar películas, pero esta realmente me impactó.

Es de un matrimonio que se derrumba, un libro con 40 pasos para reconquistar la pareja y un condimento (indispensable) para unir todos los trozos.

Aquí tienen un vínculo hacia el video (pueden verlo online), y también luego les dejo el enlace para descargar el libro en español para que puedan compartilo con cualquier pareja que esté atravesando una crisis.

Aún parejas cristianas pueden beneficiarse de estos consejos sabios.

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Uno mayor que el templo

Este escrito ha sido publicado con permiso de su autor, el doctor Pablo R. Bedrossian.

El Dr. Pablo R. Bedrossian, es cristiano, músico y profesional de la medicina. Personalmente me gustó mucho la mirada que arroja sobre este tema y considero que lo mejor es dejarlos en compañía de su contenido:


Los templos no son una creación cristiana, ni judía. Sin embargo, han tenido un alto impacto en la historia del judaísmo y posteriormente en la de la iglesia. Mi propósito es cuestionar algunos conceptos que por ser tradicionales parecen ciertos. Fiel a mi estilo, abro la polémica. 

EL TEMPLO PARA LOS JUDIOS 

Aunque la Biblia no pretende ser un libro de Historia, da referencias que sugieren que los lugares de culto más primitivos fueron altares de piedra donde se realizaban sacrificios. Según el texto fueron utilizados por patriarcas como Noé (Gn.8:20-21), Abraham (Gn.12:6-8, 13:18) e Isaac (Gn.26:24-25). 

El tabernáculo y la posterior construcción del templo de Jerusalén muestran una “paganización” de Israel al reducir a un sitio específico la residencia divina en la Tierra. Según el 2º Libro de las Crónicas, Salomón comenzó el discurso inaugural del templo con una afirmación categórica: “Jehová ha dicho que él habitaría en la oscuridad. Yo pues he edificado una casa de morada para ti, y una habitación en que mores para siempre” (2 Cr.6:1-2). Si bien luego dice “Mas ¿es verdad que Dios habitará con el hombre en la tierra? He aquí, los cielos y los cielos de los cielos no te pueden contener: ¿cuánto menos esta casa que he edificado?” (2 Cr.6:18), el Lugar Santísimo del templo constituyó para el pueblo judío el lugar de la presencia de Dios, estatus al que jamás aspiraron las posteriores sinagogas, sitios de reunión religiosa. 

Cuando la mujer samaritana le dijo a Jesús “Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar” (Jn. 4:20) hizo referencia a un templo que los samaritanos construyeron en el monte Gerizim, mencionado por Flavio Josefo en su obra “Antigüedades”, que fue destruido por Juan Hircano, uno de los macabeos, en la segunda mitad del siglo II a.C. El relato revela una disputa más profunda: ¿Cuál es la residencia de Dios? ¿Dónde debe adorársele? Los samaritanos continuaban ofreciendo su culto en el mismo emplazamiento, mientras los judíos lo hacían en su templo, cuya reconstrucción relata el Libro de Esdras. 

Flavio Josefo menciona en la misma obra un templo judío erigido en Egipto por el sacerdote prófugo Onías IV, donde se rindió culto hasta el año 74 d.C. Su construcción provino de una disputa por el Sumo Sacerdocio. 

Como se observa, los judíos reservaban el concepto de “casa de Dios” para el templo, que junto al sábado resultaban instituciones emblemáticas para su nación. El Lugar Santísimo seguía siendo el lugar reservado para la presencia de Dios, a donde el Sumo Sacerdote tenía acceso exclusivo. 

EL TEMPLO PARA LOS CRISTIANOS 

El cristianismo nació como una secta judía que creía que Jesús era el Mesías, por ello el templo de Jerusalén ocupó un lugar importante en la vida de los primeros cristianos: “Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón” (Hc.2:46) y “Todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo” (Hc.5:42). En estos textos notamos simultáneamente la importancia de los hogares como sitio de reunión. 

La predicación del evangelio generó graves conflictos en Jerusalén. Incluso Flavio Josefo, también en “Antigüedades” cuenta el asesinato por cuestiones religiosas de Santiago, el hermano del Señor Jesús, defensor de la Ley y cabeza de la iglesia de esa ciudad. Aunque dice que fue apedreado, Eusebio de Cesarea en su “Historia Eclesiástica” cita a Clemente quien dice que fue arrojado desde el pináculo del templo, y luego a Hegésipo, que combina ambas versiones. Se estima que ocurrió en el año 62. 

A mediados del siglo I el evangelio ya había adquirido un alto perfil misionero. Independientemente de la destrucción del templo profetizada por el propio Jesús (Mc.13:1-2), se extendió al mundo gentil. Fuera de Jerusalén la iglesia no disponía de edificios sagrados. Vemos al apóstol Pablo enseñar en sinagogas, y si era rechazado, hacerlo fuera de ellas. Por ejemplo, leemos que durante dos años Pablo enseñó en las escuela de un tal Tirano en Éfeso (Hc.19:8-9), y en sus cartas encontramos la mención “a la iglesia que está en su casa” (Ro.16:5, Col.4:15) que confirma los hogares como sitio de reunión. Por ello no nos sorprende que el templo cristiano más antiguo conocido sea recién de principios del siglo III, en Dura-Europo, Siria. La datación se debe a que la ciudad fue abandonada en el año 256. Se cree que fue una casa particular convertida en lugar de culto, y los frescos con temas bíblicos en sus deterioradas paredes parecen haber sido utilizados con fines de enseñanza. Hace poco se publicó acerca de un lugar de culto en Rihan Jordan, a 50km de Amman, capital de Jordania, que contiene antiguas inscripciones cristianas, pero aún los arqueólogos discuten si se trata de un templo antiguo o una iglesia bizantina construida sobre ruinas de otro edificio anterior. 

Como vemos, los templos cristianos aparecieron muy tarde en comparación con la fe cristiana, prácticamente dos siglos después. Algo similar ocurre con el uso de la palabra “sacerdote”, en griego hierous, dentro de la iglesia. La palabra sacerdote, cuyo significado es mediación entre Dios y los hombres para los sacrificios, no pertenece al Nuevo Testamento. Eusebio de Cesarea utiliza este término aplicado a un ministro del evangelio recién en el último libro de su “Historia Eclesiástica”, escrito probablemente a principios del siglo IV. 

EL TEMPLO VIVIENTE 

Muchas iglesias se han vuelto templocéntricas, cultocéntricas, domingocéntricas y pastorcéntricas. Al decir templocéntricas señalo que la vida de muchas iglesias se concentra en un edificio dedicado al culto divino. De hecho, la palabra iglesia, que hace referencia a la comunidad formada por los cristianos, se utiliza como sinónimo de templo (“vamos a la iglesia”). 

Un templo per se, desde luego, no es ni bueno ni malo. Todo depende del uso que se le dé. Sin embargo, quisiera compartir algunas ideas para el debate. Son opiniones, no verdades, y llevan el propósito de renovar nuestra visión de la vida y la de la iglesia. Recordemos que los templos no son una creación cristiana y que aparecieron tardíamente en la vida de la iglesia. 

Jesús nos envió al mundo, no a los templos. El imperativo “Id” (Mt.28:19,20) es un llamado a servir. El foco del Señor estuvo en las necesidades humanas y con su ejemplo nos mostró que los cristianos estamos llamados a bendecir y “bien hacer” a otros. A veces siento que las paredes de los templos funcionan como muros aislantes, que nos separan de la realidad y contribuyen a ignorarla. No percibo interés en conocer qué pasa fuera de él. No sólo la ciencia, la filosofía o las ideologías, sino problemas sociales como la pobreza, el hambre, las guerras, la violencia, los daños ambientales, la educación, la injusticia y las enfermedades presentan tremendos desafíos a la iglesia de hoy, pero parecen estar ausentes. Incluso me pregunto si algunos cultos (actividad central en la vida de nuestros templos) no alentarán involuntariamente una narcosis espiritual, pues proporcionan emociones fuertes que producen un intenso gozo que puede confundirse con adoración. Si realmente vivimos una experiencia de adoración deberíamos salir del templo a ayudar al prójimo, no a buscar solamente la bendición para nuestros proyectos. Por favor, no se piense que no valoro el culto, del que me gusta participar, y menos de la música, pues he dedicado muchos años de mi juventud a escribir canciones para Dios, pero sí me preocupa el efecto que tiene la vida dentro del templo, sobre todo cuando se reemplaza el llamado de Jesús con nuestro propio entretenimiento, o nuestra protección porque a veces también puede servir para no exponernos. 

El cristianismo “centrípeto” que provocan los templos ha hecho que hablemos de “ir a la iglesia” mucho más que de “ser iglesia”. Cuando Jesús dijo “uno mayor que el templo está aquí” (Mt.12:6) se estaba poniendo por encima de cualquier institución, incluidas las religiosas. Por ello, un segundo aspecto que quiero señalar es el peligro de sacralizar un edificio, aún por el uso para el que fue dedicado. El templo cristiano no es “casa de Dios”, sino un lugar de reunión que puede ser utilizado para otros fines (comedor, práctica de deportes, escuela), así como cualquier lugar fuera del templo puede ser sitio de culto. La comunidad cristiana no está llamada a funcionar dentro del templo, sino a apoyarse mutuamente (no hace falta citar cómo Jesús y luego el apóstol Pablo nos enseñan el amor recíproco resumida en la expresión “los unos a los otros”). Ese espíritu solidario trasciende largamente el ámbito del templo, y nos llama a ser hermanos todos los días fuera de él. 

El Nuevo Testamento nos presenta como templos vivientes (1 Co.3:16-17, 2 Co.6:16). Deben ser nuestras personas y no nuestros edificios donde resida Dios, y su amor se manifieste en nuestros prójimos. Por ello se nos invita a consagrarnos a su servicio: “hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional” (Ro.12:1). Pienso que la iglesia primitiva no necesitó templos de piedra para crecer, sino templos de carne y hueso. Fueron los cristianos, allí en la intimidad de sus corazones, donde la comunión con Dios se transformó es una fuerza evangelizadora arrolladora.