Oh pastores, oíd la palabra de Jehová !

¿Alguna vez has tenido que ausentarte de la congregación un día Domingo por algún motivo y te has sentido mal?

¿Nadie ha notado de la idolatría implícita (aunque muuuuuy oculta) que existe en la iglesia evangélica sobre el reunirse un día domingo y hacerlo un día cualquiera de la semana?

¿Acaso es necesario mentirnos a nosotros mismos? ¿No pensamos -sin afirmarlo- que se le considera un día muy especial (mucho más especial que otro día)?

¿Nunca han oído la frase “Culto Central”?

¿A qué se refiere?

Hermanos, hermanas… Tenemos el legalismo en nuestro corazón, el cual permanece atrincherado ante cualquier argumento que desee mostrarnos cualquier objeción sobre nuestro “santo”, “especial” y “exclusivo” Domingo.
Es así.

Aunque digamos “los días no importan” el domingo siempre es considerado “el día” en el cual si no nos congregamos es porque tenemos en poco al Señor, o cosas por el estilo.

Si bien a veces esto no se dice abiertamente, encubiertamente se da a entender cierta “desobediencia” o “frialdad” en aquellos hermanos que optan por reunirse otros días y no los domingos. ¿Hay alguna ley al respecto?

Por otro lado, se hace incapié en muchas congregaciones en relación a que el domingo va a estar presente el pastor (que no estuvo en toda la semana, quizá por cuestiones ministeriales) y si uno no asiste es casi una oveja perdida…

No veo al Señor haciendo distinción entre un día u otro. En la biblia sólo encuentro un día que se menciona vez tras vez y corresponde al sábado.

Las nuevas traducciones (Nueva Versión Internacional, Biblia en Lenguaje Actual, etc.) traducen literalmente como “sabado” lo que antes se traducía como “día de reposo”. Aunque en la versión Reina-Valera de 1960 siempre se aclara al pie de cada página en donde se menciona el día de reposo que: “aquí equivale a sábado”.

No hay cosa mejor que recurrir a las escrituras.

Por años nos han enseñado grandes mentiras (hablaré sólo de algunas), que como han sido basadas en escritos bíblicos las hemos creído con todo nuestro corazón y hasta seríamos capaces de dar nuestra vida antes de “desobedecer” a aquellas simples y humanas tradiciones que la biblia en ningún versículo nos impone, desde el nuevo testamento, a los nuevos creyentes.

Así las cosas, hemos llegado a creer que si alguien cree en Jesucristo “serás salvo tú y toda tu casa”. ¿Acaso quiere decir esto que nuestra casa, entrará en la eternidad por ósmosis? ¿No deberá cada integrante de nuestra familia arrepentirse de sus pecados para acceder a la presencia del Señor? ¿Acaso creyendo yo, he adquirido entrada para cualquier posible asesino o adúltero que integre mi familia? ¿No será que ese versículo en especial era un mensaje profético del apóstol para el carcelero y su familia?

El mensaje de la biblia debe ser bien entendido, pero también debiera ser bien predicado.

Muchas veces, por confiar en quien nos “alimenta” desde un púlpito, creemos ciegamente en cosas que no son ciertas.

En otro orden de cosas, entraré en un tema mucho más escabroso que es el tema del diezmo, cuya validez en la actualidad es nula y, aunque pareciera estar fuera de lugar, es necesario traerlo para arrojar más luz sobre estas enseñanzas que aún siguen siendo predicadas sin tener valor alguno para el nuevo convertido y la iglesia de Cristo.

Me basta decir que he dado mis diezmos con absoluta obediencia a lo que (creía yo) era mi obligación moral ante el Señor por muchos años, y en los cuales fui bendecido por el Señor sin que me faltara cosa alguna. Mas cuando busqué en el nuevo testamento señales de alguna enseñanza de los apóstoles al respecto, me turbé, viendo que nada había al respecto, sino que sólo se hablaba de ofrendas.
Comencé a ofrendar sin diezmar, y el Señor me siguió bendiciendo como entonces (y quizá aún más), lo cual echa por tierra el hecho de que si uno deja de diezmar vendrá la pobreza, el saltón y el revolcón… Si ofrendamos de corazón, generosamente, sin estar atados a montos fijos, el Señor es fiel para con nuestras necesidades.

Es más, el Señor me mostró de qué modo Moisés recibió para la obra de Dios tal abundancia en “ofrendas” por parte del pueblo de Dios que necesitó mandar a decir al pueblo que se detenga en el dar, porque había de sobra para hacer toda la obra del tabernáculo de Dios.

También me hizo saber que daré cuenta yo de mi mayordomía personal ante el Señor. A veces pregunté a mis líderes qué ocurría si el dinero de mi diezmo se utilizaba en forma incorrecta. La respuesta (obvia) fue: “Quien haya utilizado mal dicho dinero será quien deba dar cuenta ante el Señor”.

Y el Señor me dijo, de lo que te he dado, te pediré cuentas a ti, no a un tercero.

Si yo veo que mis diezmos se dilapidan en cosas vanas, ¿no estoy participando de algún modo en aquello que sé que está fuera de la voluntad del Señor?

Cuando las prioridades son invertir en:

1) Mejores equipos de sonido, (los anteriores no eran tan malos, pero como llegaron estos que son mejores, aquellos quedaron humedeciéndose en un depósito).

2) Más micrófonos corbateros (no eran necesarios, pero…son tan lindos y están tan a la moda!).

3) Trajes elaborados en casas de primera línea, (hablo de trajes que superan los U$S 4.000.= “Trae, cuando vengas, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo” le dijo Pablo desde la cárcel a Timoteo -2ªTimoteo 4:13-).

4) Vehículos, relojes y tecnología de última generación (sin palabras).

5) Departamentos de lujo (el Señor no tenía dónde recostar su cabeza).

6) Seguridad privada para los templos, los bienes pastorales y los miembros de su familia (¿qué rol cumplirán ahora los ángeles?)

(podría seguir la lista hasta caer desmayado…)

Por otro lado:

“En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.
Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?
Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.” 1ªJuan 3:16-18.

Mientras las luces láser (qué hermosos dibujos hacen en el humo del escenario) siguen girando al ritmo “sensual” de la música “cristiana”, muchos hermanos no consiguen trabajo y se desesperan porque ven que no pueden llevar a sus casas el alimento para sostener a su familia.

¿Es este el testimonio que damos como “hermanos”?

Algunos me han planteado que lo que digo lo hago por envidia, por celos, por cuestiones carnales… En lo personal soy muy feliz sin opulencias y prefiero vivir una vida más “mediocre” si se quiere el término, pero más real y cercana al Espíritu del Señor…

Lo que digo, más que celos o rencores, me produce una profunda vergüenza ajena. Y me hago eco de las palabras del Señor:

“¿No apacientan los pastores a los rebaños?
Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas.
No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia.
Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado.” Ezequiel 34:2-5.

“por tanto, oh pastores, oíd palabra de Jehová.
Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra los pastores; y demandaré mis ovejas de su mano, y les haré dejar de apacentar las ovejas; ni los pastores se apacentarán más a sí mismos, pues yo libraré mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida.
Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré.” Ezequiel 34:9-11.

Actualmente, el diezmo es enseñado como método de sostén de la iglesia, del sueldo del pastor, y de gastos relacionados al ministerio.
De más está decir, que se mantiene este “precepto” o “principio” por mera conveniencia, sin que la biblia exija al nuevo cristiano tal cosa. Esto, para los que gustan de la evidencia bíblia, pueden leerlo en los comentarios de la Biblia de Estudio Pentecostal, al pie del pasaje de Malaquías que dice: “¿Robará el hombre a Dios?”, en donde quien está traduciendo aclara que no está descripto que el nuevo creyente deba dar el diezmo. Ahora bien, casi de inmediato, se retracta (quizá por la lluvia de críticas que sabe que recibirá por su osadía) y afirma que de todos modos, como los fariseos daban el diezmo, nosotros no podemos hacer menos que ellos.

Quizá esta última afirmación se base en el versículo en donde el Señor dice:
“Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.” Mateo 5:20.

Pues, Jesucristo es nuestra Justicia !!! Él es mayor que los escribas y fariseos !!! O sea que si no entramos por Jesucristo (que es la única puerta) no podremos entrar en el reino de los cielos.

“La justicia de Cristo, que nos es imputada por la sola fe, es necesaria para todos los que entran al reino de la gracia o de la gloria.” Comentario de Matthew Henry acerca del pasaje mencionado de Mateo.

Para quienes me dicen: “¿Y cómo entonces podrá sostenerse un ministerio si no existiera el diezmo?”.

¿Acaso yo dije que no debía mantenerse el ministerio? La biblia habla clarísimamente de las ofrendas. Y ésta es la herramienta que tiene el hombre de Dios para hacer su tarea, cubrir sus necesidades y bendecir a sus ovejas.

Debe saber administrar los recursos, pero… si está en buena comunión con el Señor, la sabiduría para ello vendrá sin límites.

Si el varón de Dios hace lo que el Señor quiere con Su obra, el pueblo verá la humildad y sencillez de este hombre y le apoyará en todo lo que necesite.

No debe temer por nada quien hace bien la obra del Señor. Pero aquel que descansa sobre el ingreso fijo y cautivo que le produce su insostenible doctrina del diezmo, tarde o temprano sufrirá pérdida.

Debemos “andar como Él anduvo” 1ªJuan 2:6. Pero siendo “prudentes como serpientes y mansos como palomas”. Mateo 10:16b.

Es necesario conocer las escrituras e investigar con la ayuda del Espíritu Santo para saber cuál sea Su voluntad para nosotros en esta única vida que poseemos en este trayecto hacia Su presencia, y escapar de cualquier mensaje que desvíe nuestra atención de lo que realmente importa, agradarle a Él y serle fiel.

“¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?
¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?
Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?”. Mateo 7:9-11.

Pidámosle al Señor la guía de Su Espíritu para comprender las Escrituras. Oremos para escapar de las mentiras “pequeñas” que se filtran desde los púlpitos. Hagamos de nuestra vida una antorcha que ilumine hacia toda nación, acercando los corazones a Cristo y alejándolos de este mundo.

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