Las necesidades de los hijos de Dios

La mayor necesidad de los hijos de Dios es: conocer a Dios.

Muchos se encargan de que los que con corazón sincero se acercan a Dios, terminen utilizando sus vidas para propósitos que muchas veces distan de ser los que el Señor les tenía preparados.

Las muchas actividades en la iglesia, no siempre son necesarias. Y si todas son necesarias, no es posible pretender que todas las deba hacer una sola persona.

El Señor nos da fuerzas, pero eso no debe ser utilizado como una muletilla para inducir a las almas a cargarse de ocupaciones más allá de sus fuerzas. Muchas veces, con cosas que el Señor no les mandó a hacer.

Santiago 2:1-9 dice:
“Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas.
Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso, y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado; ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos?
Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?
Pero vosotros habéis afrentado al pobre. ¿No os oprimen los ricos, y no son ellos los mismos que os arrastran a los tribunales? ¿No blasfeman ellos el buen nombre que fue invocado sobre vosotros?
Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis; pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores.”

Santiago 2:14-16 dice:
“Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?
Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?”

Pablo nos dejó ejemplo. Veamos 2º Corintios 6:10 en donde el apóstol dice:
“como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo.”

Dice “como pobres” y “como no teniendo nada”, esa es la apariencia física de su ministerio. En el ministerio del apóstol Pablo no iban dando lástima alguna, pero tampoco iban haciendo alarde o mostrando ostentosamente las cosas que el Señor les había provisto como cosas deseables de ser alcanzadas.

En la actualidad, hay líderes que ostentando posesiones y dicen: “El Señor me lo proveyó, ya que le he sido fiel. Sé fiel tú y tendrás uno de éstos”, refiriéndose a autos, trajes, casas, etc.

Ignoro qué pensará el Señor de ese tipo de cavilaciones. Tener apoyada su fe sobre las posesiones obtenidas y creer que uno le ha caído a Dios en gracia por su labor en la iglesia, es similar a edificar en la arena… ¡pronto se caerá tu castillo de naipes! Debes reconocer el error, y volver sobre tus pasos… ¡el diablo es el más interesado en que sigas “avanzando” en esa dirección, mientras te palmea la espalda y te susurra: “Estamos creciendo”.

Cuando Pablo dice: “mas enriqueciendo a muchos” ó “mas poseyéndolo todo”, se está refiriendo únicamente a lo espiritual. El apóstol no tenía recursos suficientes para hacer rico económicamente a nadie (ni aún a sí mismo). Si alguien piensa que está hablando de riquezas materiales, pues está equivocado. Cuando menciona poseerlo todo, se refiere a que estando con Jesús, no tendrían necesidad de ninguna otra cosa. Sabiendo que Jesús supliría aquellas cosas indispensables para su ministerio.

No se parece en nada a la actualidad de la iglesia evangélica, en donde impera una competencia (que intenta ocultarse pero que es claramente evidente) por mostrar mediante posesiones (casas, autos, artefactos tecnológicos) ó mediante edificaciones (templos, centros, oficinas, locales) lo bien que Dios se ha movido en un ministerio u otro.

El de pastor, es un llamado que Dios da a determinado hombre para apacentar a Sus ovejas. Aunque es cierto que como ovejas, muchas veces necesitamos un tirón de orejas (valga la cacofonía del término), en la actualidad… ¿quién exhorta a los líderes? ¿Acaso no son ellos los que refieren que es necesario estar bajo autoridad humana?

La situación actual de la iglesia parece haber caído en un círculo vicioso. Hombres que predican y enseñan un modo abnegado de vivir, pero que no están dispuestos a practicarlo.
Por otro lado, están los que predican y profetizan que Dios quiere vernos prósperos y adinerados con el fin de que podamos “ser parte” de la “nueva obra” que se planea construir. En muchos casos, los hermanos más humildes viven la experiencia de sentirse “fuera” de la voluntad de Dios por estos extraños llamados.

En toda la biblia veo que las donaciones y ofrendas son voluntarias.

Veamos el caso de la ofrenda voluntaria del pueblo de Dios en los tiempos de Moisés:

1º Levantar el Tabernáculo de reunión, en esa ocasión, fue un mandato de Dios.

Éxodo 35:1 dice: “Moisés convocó a toda la congregación de los hijos de Israel y les dijo: Estas son las cosas que Jehová ha mandado que sean hechas.”

2º La ofrenda fue absolutamente voluntaria (a nadie se le insitió sobre la necesidad de ofrendar a Dios).

Éxodo 35:5 dice: “Tomad de entre vosotros ofrenda para Jehová; todo generoso de corazón la traerá a Jehová…”

Luego en Éxodo 35:5-9, Dios hizo saber a la congregación de Israel, a través de Moisés, en qué cosas consistía esta ofrenda, incluyendo todos los materiales para hacer la obra del Tabernáculo de Reunión y los diversos utensilios, velos y también las vestimentas necesarias para los sacerdotes.

Una vez que el pueblo oyó las palabras de Moisés dice la Biblia: “Y salió toda la congregación de los hijos de Israel de delante de Moisés.”, Éxodo 35:20.

Desde el versículo 21 al 29 no son sino reconocimientos de la voluntad del pueblo para dar a Dios:
Versículo 21: “Y vino todo varón a quien su corazón estimuló, y todo aquel a quien su espíritu le dio voluntad, con ofrenda a Jehová para la obra del tabernáculo de reunión y para toda su obra, y para las sagradas vestiduras.”
Versículo 29: “De los hijos de Israel, así hombres como mujeres, todos los que tuvieron corazón voluntario para traer para toda la obra, que Jehová había mandado por medio de Moisés que hiciesen, trajeron ofrenda voluntaria a Jehová.”

Pero llegó un momento en el que ya no era necesario que sigan ofrendando. Lo necesario había sido suplido. ¿Qué hizo el hombre de Dios entonces? ¿Aprovechó para guardar y poder edificar un anexo en alguna zona cercana? ¿Puso en primer lugar sus intereses pensando en las muchas cosas que podría hacer con los recursos que sobraban (pero que el pueblo había dado con intención de utilizarlo para la obra de Dios) y que, por sobrar, creía que le pertenecían a él? No! Lea el pasaje y considere la respuesta que debiera escucharse de la boca de todo verdadero hombre de Dios.

Éxodo 36:3 “Y tomaron de delante de Moisés toda la ofrenda que los hijos de Israel habían traído para la obra del servicio del santuario, a fin de hacerla. Y ellos seguían trayéndole ofrenda voluntaria cada mañana.”

Quiero resaltar esta frase: “Y ellos seguían trayéndole ofrenda voluntaria cada mañana.” ¡¡¡ El pueblo de Dios no cesaba de dar mientras creía que hacía falta para la obra !!!

Continuemos,

Éxodo 36:4-7:
“Tanto, que vinieron todos los maestros que hacían toda la obra del santuario, cada uno de la obra que hacía, y hablaron a Moisés, diciendo: El pueblo trae mucho más de lo que se necesita para la obra que Jehová ha mandado que se haga.
Entonces Moisés mandó pregonar por el campamento, diciendo: Ningún hombre ni mujer haga más para la ofrenda del santuario. Así se le impidió al pueblo ofrecer más; pues tenían material abundante para hacer toda la obra, y sobraba.”

Otro texto que quiero resaltar: “Ningún hombre ni mujer haga más para la ofrenda del santuario. Así se le impidió al pueblo ofrecer más;”

Ya no era necesario poner sobre los hombros del pueblo una carga innecesaria. Tampoco Moisés llenaría sus manos con posesiones ajenas y apropiadas injustamente dando un destino diferente para el que habían sido dispuestas.

Igual que en el presente, ¿no? A buen entendedor, pocas palabras bastan. El que lee, entienda. El que no entiende… ¡no juzgue! Sino pídale sabiduría a Dios, quien abrirá su corazón y mente a las escrituras, ¡¡¡ y luego se encontrará bendeciendo a Dios por el manantial que saltará ante sus ojos!!!

Jeremías 31:34 dice: “Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová;”

Y el mismo profeta, dos capítulos más adelante (Jeremías 33:3) dice de parte del Señor: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.”

Nombres interesantes

La mayoría de estos nombres han sido recogidos por Fanny Rosa D’Agostino, quien trabajara en el Instituto Geográfico Militar. El mismo lugar en donde trabajó mi padre como fotógrafo civil y en el mismo en el que yo realicé el servicio militar (en aquellos años “obligatorio”, año 1983).

Los extraños destinos de esta vida, me llevaron a conocerla hace poco y conversando sobre los orígenes de los nombres y las peculiaridades y rarezas de algunos de ellos, concluímos en uno que nos era común (a pesar de ser de los más “difíciles”). Se trataba nada más ni nada menos que de “Agapito Serapio” un Suboficial del ejército en aquellos años, que guardaba la sala de armas del instituto. Compartimos algunas experiencias que tuvimos en común con él y reímos al comprender la verdad popular una vez más expuesta ante nuestros ojos: El mundo es un pañuelo.

La mayoría de ellos, decía, me han sido entregados por Fanny en dos extensos listados que he transcripto aquí, excepto dos (excepcionalmente extraños) que me entregó Nancy Dening y que corresponden a dos de sus familiares. A Nancy, la he conocido por motivos de trabajo en otra localidad (Tortuguitas) y fue a colación de un comentario que yo estaba haciendo sobre (precisamente) Agapito Serapio, que me confió los nombres de “Ranulfa” (su tía) y “Glodionildo” (esposo de Ranulfa).

No incluye el presente listado a TOOOOOOODOS los nombres existentes… No! Sólo aquellos que me han llamado la atención, habiendo sido un acérrimo coleccionista de nombres extraños o poco comunes, y habiendo encontrado en la Sra. Fanny a otra persona que cultivaba las mismas manías.

Aquí van, aunque no tienen mucho que ver con el tópico de este blog, pero van…

LISTADO EN ORDEN ALFABETICO ASCENDENTE:
Aarón, Abel, Abelardo, Abigail, Abraham, Abril, Acacio, Ada, Adalberto, Adán, Adela, Adelfo, Adelina, Adonis, Adoquio, Adrián, Agapito, Agata, Agueda, Aída, Ailén, Ailín, Aimé, Aixa, Alada, Alaida, Alan, Alana, Alba, Albana, Albertina, Albina, Alcides, Alcinea, Alcira, Aldana, Alegre, Alegría, Alejandrina, Alejo, Alelí, Alexia, Alexis, Alfonsa, Alfonsina, Alí, Alida, Alita, Alma, Almario, Almira, Alondra, Alonso, Altemar, Alterio, Alvaro, Amadeo, Amado, Amador, Amalberto, Amancay, Amancio, Amapola, Amarilis, Amaro, Ambrosio, Américo, Amilcar, Amneris, Amorina, Anabella, Anacleto, Anahí, Analí, Ananías, Anastacio, Anastasia, Anatole, Anatolia, Anca, Andrómaca, Anémona, Angelina, Aniceto, Anthony, Antigona, Antonella, Antonieta, Antonino, Anuciata, Aparicio, Apolo, Arabella, Araceli, Arcenio, Argemina, Argentina, Argimio, Ariadna, Ariel, Arístides, Aristóbulo, Armel, Armonía, Arnaldo, Arriano, Arsenio, Artemisa, Arturo, Asteurio, Astrid, Asunción, Asunta, Atenor, Atilio, Augusta, Aurea, Aurelia, Aurora, Avelino, Axel, Aylén, Aylín, Aymé, Aymín, Azucena, Azulina, Balbina, Baltaz, Baltazar, Bambina, Bárbara, Bartolo, Bartolomé, Basilio, Batista, Bautista, Bedelia, Belarmino, Belén, Belinda, Belisario, Ben, Benardette, Benedetto, Benedice, Benigno, Benito, Benjamín, Berenice, Berna, Bernabé, Bernardino, Bernardo, Berta, Bertoldo, Betania, Betiana, Betsabé, Bettina, Bienvenida, Blas, Brenda, Bretania, Brian, Bricio, Brígida, Brisa, Brunilda, Bruno, Buenaventura, Cachirla, Calandria, Calderón, Calixto, Camelia, Camila, Canai, Candela, Candelaria, Cándida, Canela, Canuto, Caprasio, Caridad, Carina, Carmelo, Carmiña, Carol, Carola, Carolina, Carucha, Casandra, Casiana, Casilda, Casimiro, Caterina, Cátulo, Cayetano, Cayo, Cecilia, Cecundino, Cedric, Ceferino, Celeste, Celestina, Celia, Celinda, Celine, Celmira, Celso, Cesáreo, Cesarino, Cevero, Channel, Chantal, Charlene, Chavela, Chela, Chelsea, China, Cicerón, Cid, Cielo, Cimbad, Cinclér, Cinthia, Cipriano, Cira, Cirano, Ciriaco, Cirilo, Clara, Clarisa, Claudette, Claudina, Clavelina, Clelia, Clemente, Clementina, Cleo, Cleobert, Cleovina, Clodoaldo, Clodomira, Clorindo, Clotilde, Concepción, Conchetina, Conchetta, Conrado, Constancia, Constante, Constantino, Constanza, Corbiniano, Cornelio, Corrado, Cosme, Crespín, Crisanto, Crisógono, Crisólogo, Crispiano, Crispín, Cristóbal, Crithal, Cunegunda, Cupertino, Curtis, Dafne, Dagoberto, Daidna, Dalal, Dalila, Dalmira, Damaseno, Damián, Dana, Danila, Danny, Danubio, Daría, David, Débora, Defina, Deflín, Deicolo, Delfina, Delfor, Delmira, Demetrio, Denise, Denisse, Diamela, Dina, Diógenes, Dionisia, Diosdado, Divina, Dolores, Dominique, Domitila, Domitilia, Donald, Donatela, Donato, Donna, Doria, Doris, Dorotea, Duca, Dulcinea, Ebelia, Ebundo, Eddie, Edelma, Edelmar, Edgar, Edilio, Edita, Edith, Edmundo, Edna, Edra, Egidio, Egle, Eladia, Elea, Eleazar, Electra, Elenio, Eleusebia, Eleuterio, Elías, Eligio, Elio, Elisa, Elisenda, Eliseo, Elma, Elmo, Elodia, Eloísa, Eloy, Elpidio, Elzéar, Emelina, Emilce, Emiliano, Emily, Emmanuel, Encarnación, Enzo, Epifania, Erardo, Erasmo, Ercilia, Eriberto, Eric, Erik, Ermenegildo, Ermeregildo, Ernestina, Ernesto, Eros, Escolástica, Esculapio, Esmeralda, Esperanza, Estanislao, Estefanía, Estrella, Etelbina, Etelvina, Ethel, Etianne, Eudoxia, Eufenia, Eufracia, Eulalia, Eunice, Eunoico, Euquerio, Eurídice, Eusebia, Eustaquio, Eustolia, Eutimio, Evangelina, Evaristo, Evelia, Evelyn, Everardo, Evo, Expedita, Ezequiel, Fabia, Fabiola, Fabricia, Facundo, Fanny, Farah, Fátima, Fausta, Faustino, Federico, Fedor, Fedora, Fedra, Felicia, Felicidad, Felicitas, Felicity, Felipe, Felipina, Felisa, Felisia, Félix, Fermín, Fernán, Fidel, Filemón, Filomena, Fina, Fionnula, Fiorella, Flavia, Flaviano, Flora, Florén, Florencia, Florentino, Floreu, Florián, Floriana, Florindo, Florio, Fortunato, Francklin, Frida, Frumencio, Fulgencio, Gabino, Gael, Gala, Galileo, Gandolfo, Gaspar, Gasperino, Gastón, Gavino, Gema, Gemma, Gena, Genaro, Genoveva, Georgina, Geraldina, Geraldine, Gerásimo, Germán, Germana, Gerónimo, Gertrudis, Gía, Giannina, Gil, Gilberto, Gilda, Gina, Giovanni, Gisela, Giselle, Gladys, Glenda, Godofredo, Gorgelina, Goya, Gracia, Graciano, Gregorio, Greta, Guadalupe, Gualterio, Guenael, Guido, Guillermina, Gustavo, Guy, Haydee, Heberto, Hedda, Heidi, Helen, Helga, Heliodoro, Heliotropo, Hellen, Helvecia, Heraclio, Heriberto, Hermann, Hermelinda, Hermenegilda, Hermes, Hermilda, Herminda, Herminio, Hernán, Hernaudo, Herodes, Hersilia, Hidelita, Hiela, Higinio, Hilaria, Hilarión, Hildemar, Hildo, Hipólito, Hiram, Hivanna, Honorato, Honorino, Hortensia, Huberto, Hugolino, Humberto, Ibby, Ibis, Idelfonso, Ifigenia, Ignacio, Ileana, Ilka, Imperio, Inca, Inda, Indalecio, India, Inés, Ingrid, Inmaculada, Inocencio, Iñaqui, Irene, Ireneo, Irina, Iris, Irmina, Irupé, Isaac, Isabelle, Isaías, Iselda, Isidoro, Isidro, Isis, Ismael, Isolda, Israel, Itatí, Iván, Ivette, Ivo, Ivonne, Jacinto, Jacob, Jacobo, Jacqueline, Jadín, Jadir, Jael, Jaime, Jairo, Janna, Java, Javiera, Jazmín, Jenna, Jennifer, Jeremías, Jerma, Jeromé, Jerónimo, Jesabel, Jesica, Jessie, Jesús, Jesusa, Jimena, Joaquín, Joel, Johanna, Jonás, Jonathan, Jorina, Josefa, Jovita, Juana, Judith, Julia, Juliana, Julieta, Justiniano, Justino, Justo, Juventud, Karem, Kitty, Laila, Larisa, Laurana, Laureana, Laurel, Lauren, Laurencia, Lautaro, Lázaro, Leandro, Leda, Lena, Lenia, Leocadia, León, Leoncia, Leonigildo, Leopoldo, Leuco, Lía, Liana, Liberata, Libertad, Libia, Lidoro, Ligia, Linda, Lino, Lisa, Lisandro, Livio, Liz, Lizzie, Lodegario, Lonella, Loreley, Lorena, Lorenzo, Loreta, Lori, Lorna, Lorraine, Lourdes, Loyola, Lucas, Lucero, Lucía, Luciana, Lucila, Lucina, Lucinda, Lucio, Lucrecia, Ludmila, Ludovica, Luisina, Luján, Luna, Lupe, Luz, Lydia, Macarena, Macario, Macedonio, Maciel, Mafalda, Magalí, Magda, Magdalena, Magnolia, Maia, Maitrega, Malaquías, Malena, Malva, Malvina, Mamerto, Manfredo, Manuela, Mara, Marcia, Marciana, Marcos, Margot, Marianela, Mariangeles, Maribel, Mariela, Marilina, Marilú, Marina, Marinne, Mariné, Mariquita, Maris, Mariska, Marisol, Marissa, Martina, Martiniano, Mateo, Matheo, Matías, Matilde, Matildo, Maturino, Mauro, Maximiliano, Máximo, Maya, Meinardo, Melaine, Melania, Melchor, Melina, Melinda, Melisa, Menilda, Merced, Mercurio, Meredith, Merlina, Mía, Micaela, Micol, Milena, Milton, Mima, Mimino, Minerva, Minnie, Miranda, Miriam, Mirna, Moisés, Mona, Mora, Morena, Morga, Morgana, Muñeca, Muria, Muriel, Nadia, Nadine, Nairobi, Naomi, Napoleon, Narciso, Narda, Nardo, Natael, Natalena, Natalia, Natan, Natanael, Natasha, Nathan, Nathiel, Natividad, Nazareno, Nazaret, Nazario, Nehemías, Nemecio, Nereo, Nerina, Néstor, Nicanor, Nicasio, Nicéforo, Nicodemo, Nicolasa, Nicole, Nieves, Nilcemar, Nilo, Nina, Ninfa, Ninón, Noé, Noel, Noelia, Norman, Noska, Nunciata, Nyamara, Nydia, Obdulio, Octaviano, Octavio, Odilia, Ofelia, Olaya, Olba, Olegaria, Olinda, Oliver, Oliverio, Olivia, Ona, Ondina, Onésimo, Onofre, Orestes, Orfelia, Orfeo, Orfilia, Oriadna, Oriadnna, Oriana, Orión, Orlando, Osmar, Otilia, Otón, Ovidia, Pacífico, Palmira, Paloma, Pamela, Pancracio, Pandora, Pánfilo, Pantaleón, Partenio, Pascualino, Paul, Paulina, Paulo, Paz, Peggy, Penélope, Peonía, Pepita, Perico, Perito, Perla, Petronilo, Petronio, Petruscka, Pía, Pierina, Piero, Pilar, Pino, Pippa, Plácido, Platón, Policarpio, Polito, Polly, Pompeya, Ponciano, Porfirio, Primo, Priscila, Procopio, Quijote, Quintino, Radamés, Radegunda, Raimundo, Ramiro, Ramona, Ranulfa, Rebecca, Regina, Reina, Remedios, Remigio, Remijio, Renato, Renée, Renomé, Reveca, Reynaldo, Rigoberto, Rina, Rita, Roberta, Robustiano, Rocicler, Rocío, Rodrigo, Rogelio, Rolando, Roma, Román, Romana, Romano, Romeo, Romina, Romualdo, Rómulo, Ronaldo, Roque, Rosalía, Rosalinda, Rosamunda, Rosario, Rosaura, Roselina, Rosendo, Rosina, Roxana, Rubén, Rudecindo, Rufino, Ruperta, Ruth, Sabino, Sabrina, Salomé, Salomón, Salvador, Samantha, Samuel, Sandra, Sandrina, Santina, Santino, Santos, Sara, Sasha, Saturnino, Saúl, Saura, Sauro, Sava, Sebastián, Sebastiana, Secundino, Séfora, Segundo, Selene, Selva, Serafín, Serafina, Serena, Sergio, Severino, Severo, Shadia, Sheila, Sibila, Sibilla, Sidney, Sidonio, Sigfrido, Silvano, Silvestre, Silvina, Simbad, Simeón, Simón, Simona, Sinforiana, Sinforoso, Siricio, Sirio, Sisinio, Socorro, Sol, Solange, Soledad, Solina, Sonia, Stefan, Stella, Sulpicio, Sultana, Suzuky, Sybil, Tais, Talía, Tamar, Tamara, Tancredo, Tania, Tanya, Tara, Tarasio, Tarcisio, Tarsicio, Tatiana, Tea, Telémaco, Telésforo, Telmo, Teo, Teodolinda, Teodora, Teodosio, Teófeno, Teófila, Teófilo, Terry, Tesira, Thelma, Tiburcio, Timoteo, Tomasino, Tomé, Tonino, Torcuato, Toribio, Tránsito, Trinidad, Tristana, Trumencio, Turquesa, Ubaldo, Ulises, Uma, Uriel, Ursula, Ursulina, Vaitiare, Valentín, Valentina, Valeria, Vanessa, Vania, Vanina, Vartán, Venancio, Ventura, Venturino, Vera, Verna, Verónica, Vicentico, Víctor, Victoria, Victoriano, Victorino, Vida, Vilma, Violeta, Virgilio, Virginia, Viridiana, Vito, Viveka, Viviana, Vladimiro, Waldina, Waldo, Walker, Walter, Wanda, Washington, Wenceslao, Wesceslao, Wilma, Wulstano, Xavier, Xenia, Ximena, Xisto, Yamila, Yanina, Yasmina, Yesica, Yolanda, Zach, Zahira, Zazá, Zelmar, Zenaida, Zoe, Zoilo, Zoraida, Zulaida, Zulema, Zully, Zulma.

Yo Robot.

Con este título, un autor llamado Isaac Asimov escribía un cuento allá por 1950 y en el año 2004 le han hecho una película.

Muchas veces hemos reflexionado (u oído reflexiones) acerca de que Dios no desea que seamos como robots. Pues Él nos hizo libres !!!

No es necesario cumplir ningún requisito impuesto por humanos para ser cristiano. ¿Lo sabías?

Sólo es necesario creer en la obra que Jesús hizo en la cruz para satisfacer la justicia de Dios mediante el sacrificio de un ser inocente y sin pecado.

Ahora bien. La vida (una vez que te has convertido en cristiano) continúa…

No es necesario que te ates a rudimentos humanos para conocer a Dios. Es bueno estar en comunión con otros hermanos, pero existen cosas que quizá te sucedan en la congregación y ya te hayas preguntado una y otra vez: ¿por qué debe ser esto así? y no te hayas sentido comprendido al escuchar las respuestas que has obtenido…

Solemos cuestionar las cosas. Somos seres humanos. Ahora, con el Señor en nuestras vidas tenemos respuestas a un sinnúmero de preguntas en cuanto a la eternidad que antes no poseíamos.

Pero muchas veces, nos preguntamos si Dios será tan así como se nos lo enseña desde un púlpito.

Paso a explicar las diversas situaciones…

Nos encontramos en una reunión con el templo lleno, y seguramente que el micrófono se encuentre a alto volumen para alcanzar a los que se encuentran detrás de todo. Pero… ¿Siempre debe el volumen romper los oídos de los hermanos, aún cuando sólo han venido 10 personas?

He visto videos de evangelistas de “avivamiento” con reuniones de 30 personas (no más) en donde los hermanos se ponían tensos con cada grito del hermano predicador que no sólo podría haber hablado sin micrófono, sino que se entusiasmó pensando que el diablo ese día estaba sordo y gritarle era lo mejor que podía hacer… (sin más palabras en este caso).

He estado en reuniones (sé que alguna vez has vivido algo similar) en donde se te enseña a ser obediente a los caprichos del pastor o líder porque sino “no vas a recibir bendición”. Es lógico que todo el mundo, por no “perder” la bendición, corra a hacer todo lo que le dicen… sí, como un ROBOT.

Entonces se escucha: Levanten las manos! Al rato, tome la mano de su hermano y dígale que Dios está con él! Ahora hagamos el trencito del gozo del Espíritu (¿?). Ahora volvamos a levantar las manos… Ah, no! Ahora vienen los anuncios. Pero primero hagamos una oración por los enfermos….

Quien ve estas cosas de afuera, no comprende absolutamente nada. Es peor que el hablar todos en lengua (como reprochó el apóstol Pablo), ya que esto ni siquiera es una manifestación del poder de Dios, sino una serie de movimientos y ritos que nada tienen que ver con nuestra comunión con el Señor.

Y muchos se han convertido en “Robots”, de los cuales yo era uno más. Pero gracias a Dios he podido salir de ese molde de culto repetitivo y aburrido.

Dios hace nuevas todas las cosas y sus misericordias son nuevas cada mañana… ¿no hemos pensado como cristianos que es posible que el Señor nos indique el modo en que tenemos que hacer una reunión en Su nombre?

¿Tendrá alguna vez Dios la posibilidad genuina de hacer lo que desea entre Su pueblo?

“Quiero una iglesia que no busque lo que YO QUIERO… sino que anhele ser lo que Jesucristo soñó”

El texto que acabo de incluir entre comillas, lo copié de un sitio de un hermano (http://estaperron.blogspot.com/) y me pareció interesante meditar en todas estas cosas a partir de esa frase.
No digo que esté mal cantar alabanzas. No digo que esté mal usar el micrófono. Pero muchas veces el pensamiento de los que ministran está tan absorto en las cosas que hacen que pierden el sentido común. Existen ocasiones en donde unas palabras dirigidas a un grupo pequeño pueden decirse sin gritarse.

Al mundo espiritual no ingresamos con griteríos, sino con autoridad. El gritar, no es sinónimo de autoridad, sino más bien de temor por perder el control de la situación.

En ocasiones es conveniente gritar, pero hacerlo todo el tiempo es una señal de que la autoridad de Dios no permanece en el individuo y éste cree que de ese modo puede imitarla.

Los demonios se acercaban a Jesús temblorosos, preguntándole por qué se había acercado a ellos y si lo hacía para atormentarlos antes de tiempo. Luego le pidieron permiso para ir hacia el grupo de cerdos. La única palabra que Jesús menciona en ese pasaje es: “Id”.

¿Gritó? ¿Necesitó subir el volumen? ¿Acaso fue necesario tomarse tanto tiempo para echar fuera a los demonios? (Que dicho sea de paso, estaban ya casi con un pie fuera del Gadareno, por el temor que tenían de estar en la presencia del Señor).

¿Acaso estos griteríos son las cosas “más grandes” que Jesús dijo que haríamos en Su nombre?

Yo tengo la esperanza (y lo creo así hermanos) que el Señor tiene preparadas cosas más grandes, pero ¡grandes de verdad!

Todo lo que intenta imitar el mover de Dios es algo que con el tiempo se apaga.

Dios nunca se apaga. Dios sigue encendido y encendiendo !!!

Las imitaciones, en lugar de lo genuino y espontáneo, no son buenas…

Recuerdo que Moisés fue un instrumento de Dios que con su vara hizo las maravillas de Dios según los propósitos que el Señor tuvo en su momento con él.

Imagino que en aquellos días, algunos se apoderarían de varas similares en su caminar diario con el secreto deseo de ser escogidos por Dios por sus hermosas ramas, que quizá serían más vistosas que las de Moisés.

También imagino a los hombres de la época de Elías, cubriéndose con mantos para tratar de ser también ellos portadores de una unción que les era esquiva, ya que no estaba en el manto, sino en quien Dios quería.

Casi me parece ver a todos los que eran contemporáneos de Daniel, haciendo dieta de legumbres y negándose a tomar vino, esperando que Dios viera sus apariencias externas para llevarlos a mejores estadíos de su vida espiritual.

También pienso en los que vivieron en los tiempos de David, cargar con sus propias piedras y sus hondas, esperando ser los próximos en derribar un filisteo y ser así llamados por Dios para cosas grandes.

Dios no se repite…

Dios posee formas, palabras, métodos y objetivos que sólo Su poder pueden llevar adelante.

No importa si somos nosotros o si es otro el que es llamado por el Señor para hacer la obra. No miremos lo que otros hacen para imitarlos. Seamos genuinos.

Debiera aprenderse, a que si un hermano prefiere pasar toda la reunión arrodillado orando, o sentado leyendo la palabra del Señor, es libre de hacerlo. No debe ser juzgado por no estar aplaudiendo y seguir los dictámentes repetitivos y a veces monótonos, culto tras culto, de un hermano que quizá ya necesita unas vacaciones.

Existen muchos hombres y mujeres que pueden dirigir una reunión y ser espontáneos. Quizá cualquiera de éstos, pudiera darnos una gran sorpresa…

¡ Que el Señor los bendiga !

Raimundo Baravaglio

mensajedefuego@yahoo.com.ar

“¿Por qué no llega el avivamiento?” y “El Armagedon”.

He navegado varias páginas cristianas y he encontrado excelentes resultados que quisiera compartir con ustedes.

En primer lugar: El libro completo de Leonard Ravenhill titulado “¿Por qué no llega el avivamiento?”.

Con sólo leer uno de los comentarios que el mismo escritor menciona en uno de sus capítulos, basta para despertar el apetito por una mayor experiencia espiritual y por conocer el contenido de este verdadero “LIBRO DE FUEGO”, léanlo:

Ante el hecho de la cruz, decidme: ¿no es un escándalo que tú y yo
vivamos como vivimos?

Alan Redpath

Pueden ingresar al sitio http://www.salvacioneterna.com/lra.html
y bajar de allí todos los capítulos. Recomiendo el sitio para adquirir otro material que he estado viendo… www.salvacioneterna.com

En segundo lugar, quiero recomendarles muy especialmente la dirección de otro sitio, (http://shaulnett.wordpress.com/) que posee un link a dos videos sobre las profecías bíblicas de los últimos tiempos que literalmente “no tienen desperdicio”.

Yo hace mucho tiempo que vengo hablando sobre la bienvenida que el mundo le dará al anticristo, pero este video lo plantea de un modo muy gráfico.

Antes de acceder al link, cabe destacar las últimas noticias sobre un nuevo programa de Microsoft para empresas.

Mediante el mismo se intenta mantener el control de los empleados a través de un chip que se insertaría debajo de la piel e informaría sobre el estado de salud, de ánimo, signos vitales, ritmo cardíaco (entre otros) del trabajador, para socorrerlo en caso de necesidad.

Muchos se han opuesto a esta medida argumentando que sólo se busca con estos sistemas hacer que el trabajador produzca más en su trabajo en lugar de utilizarlo como herramienta para su beneficio y que se estaría ingresando en un área privada de cada empleado.

Lo cierto es que el tema se va planteando, y es cada vez mayor el número de proyectos y avances bio-nano-tecnológicos que apuntan a cumplir las profecías bíblicas.

Este video no dice absolutamente todas las cosas que ocurrirán, pero de un modo visualmente interesante, plantea el panorama con bastante acierto.

Con ustedes, los videos (cada uno dura unos 53 minutos, por lo que en algunos casos deberán tener paciencia para que se almacene una parte en el buffer de memoria para poder visualizarlo bien):

1. En las puertas del Armagedon Parte I
2. En las puertas del Armagedon Parte II

Si por algún motivo no puede visualizarlo, intente desde una PC más rápida y con conexión a banda ancha. El esfuerzo vale la pena. ¡ Es un material muy interesante !

Frases para meditar

Las siguientes son frases de Fernando Savater.

Antes de alarmarse con el autor de estas frases, preste atención si no son aplicables a la vida cristiana diaria.

Que el Señor les bendiga !!!

  • “Es mejor saber después de haber pensado y discutido que aceptar los saberes que nadie discute para no tener que pensar.”
  • ”No hay educación si no hay verdad que transmitir, si todo es más o menos verdad, si cada cual tiene su verdad igualmente respetable y no se puede decidir racionalmente entre tanta diversidad.”
  • “A diferencia de la vejez, que siempre está de más, lo característico de la juventud es que siempre está de moda.”

Y la siguiente es una frase que me acabo de apropiar de él… Me gusta mucho su contenido.

  • “Lo importante es que corra la razón; que sepan que las ideas son mías o no, me da igual.”

Dios les bendiga y les de entendimiento en todas las cosas.

En sintonía con un sentimiento que crece…

Siguiendo con el mismo hilo y tono de mi mensaje anterior, quiero destacar que acabo de leer un editorial escrito por César Dergarabedian del diario electrónico cristiano “Pulso Cristiano” de distribución gratuita.

Lo cierto es que tal parece que el Señor está derramando un deseo por regresar al camino genuino del evangelio sin “adornos”.

Les transcribo el texto, tal cual lo he leído. Creo que no tiene desperdicio.

Todo pasa, sólo Dios basta

Si algo caracteriza a muchas iglesias de estos tiempos es el orgullo y la vanagloria.

El Señor queda desplazado por los egos de pastores y pastoras que construyen a partir de la fe grandes estructuras de poder económico e incluso con llegada al poder político en algunos países de América latina.

Viven preocupados por la cantidad de asistentes a sus templos y por los montos de diezmos y ofrendas que ingresan a sus arcas, por las ventas de sus productos culturales (discos, libros), por su crecimiento inmobiliario (el de la iglesia y el personal).

Arman celebraciones donde Dios queda relegado a la figura de un viejo tonto que debe escuchar las órdenes y clamores de prosperidad que se lanzan desde los púlpitos.

Se olvidan que toda esta vanidad es pasajera y que el hombre no es más que “un trazo que crea la ola en la arena del mar y que borra la ola siguiente”.

“El mundo se acaba con sus malos deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”, se advierte en 1 Juan 2:17.

El padre Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia , recordó al respecto en un reciente mensaje que “existe un modo de que nosotros no pasemos del todo: hacer la voluntad de Dios, o sea, creer, adherirnos a Dios”.

Este monje lo ilustró así: “En esta vida somos como personas en una balsa que lleva un río en crecida a mar abierto, sin retorno.

En cierto momento, la balsa pasa cerca de la orilla.

El náufrago dice: ‘¡Ahora o nunca!’, y salta a tierra firme.

¡Qué suspiro de alivio cuando siente la roca bajo sus pies! Es la sensación que experimenta frecuentemente quien llega a la fe”.

Estos tiempos de Adviento, Navidad y Epifanía son una buena oportunidad para reflexionar sobre cuáles son los fundamentos verdaderos de nuestra fe y si en verdad Dios es el centro de nuestras vidas.

César Dergarabedian

Evidentemente, el Señor quiere decirnos algo… ¿lo estás escuchando? ¿O prefieres taparte los oídos y arremeter contra todo lo que se opone a tu idea del evangelio?

Recuerdo que hubiese dado mi vida por muchas de las cosas que creí en su momento que eran la voluntad de Dios, cuando en realidad no lo eran. La palabra del Señor es la mejor guía para el cristiano.

No debiera ningún cristiano aceptar nada sin buscar la guía del Señor y su consecuente confirmación bíblica.

Lee la biblia, amigo, hermano! Lee la biblia y encontrarás palabra del Señor para guiarte en la verdad.

Raimundo.

La eternidad

Cuando escuchamos que se menciona la palabra “eternidad”, ¿qué imagen traemos a nuestra mente?

Muchos quizá poseen una imagen de algún paisaje solemne con lagos inmensos, montañas, mucho color de naturaleza (verdes, azules, tonos anaranjados de puestas de sol), o cosas semejantes.

Otros ven todo oscuro, lejano y distante como si jamás fuera a llegar ese momento o bien, como si prefirieran que jamás llegara por considerarlo hostil y misterioso.

Pero… ¿qué significa realmente “eternidad”?

En cuanto a tiempo, no significa algo que esté por llegar, sino un tiempo en el cual nos estamos moviendo, y en el cual ocupamos un punto determinado.

Si pudiéramos ver la eternidad como Dios la ve, notaríamos que nuestras vidas duran lo que un suspiro, el cual permanece por un instante y luego se desvanece.

Esto es así, cuando lo comparamos con la inmensa eternidad, (que es el antes, el ahora y el después de todas las cosas).

Está mal dicho que una persona al morir “entra” en la eternidad.

Ya está en la eternidad al pasar por esta vida.

Nuestra existencia transcurre en esa “eternidad”.

Somos parte de la eternidad.

Pero mientras estamos en este mundo, tenemos que saber escoger a dónde iremos a morar por el “resto” de la eternidad.

Eso predicamos. Eso es lo que anunciamos.

Hay acceso a la presencia de Dios, si entramos por la única puerta… que es Jesús.

No hay atajos, no hay paredes que puedan saltarse, ni hay ventanas o huecos por los cuales “colarse” para evitar el precio de pasar por el único lugar habilitado.

El cielo se reserva el derecho de admisión.

Ese derecho ya fue comprado por el único que pudo pagar el precio: Jesús.

La biblia cuenta que Dios sanó a un hombre enfermo mediante los apóstoles Pedro y Juan quienes, en el nombre de Jesús, oraron por su sanidad.

Oigamos lo que Pedro dijo cuando los grandes “líderes espirituales” de aquel entonces les “interrogaban” acerca del hombre sanado:

“Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes del pueblo, y ancianos de Israel:

Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado, sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano.

Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.

Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”.

Que Dios los bendiga !!! (Con haber enviado a Jesús ya nos ha bendecido por demás !!!)

Raimundo