Cuando escuchas a Dios…

Hace muchos años, el Señor habló a mi corazón.

¿Fue el Señor?

Aún no se ha cumplido del todo la palabra que puso en mi corazón.

Me dijo: “Antorcha serás y sacudirás y encenderás a las naciones…”

Por ahora, nada veo de eso, pero en mi corazón lo creo, lo anhelo y lo atesoro hasta verlo cumplido.

Creo que fue el Señor el que me habló y estoy seguro de que lo cumplirá.

¿El diablo vino en algún momento a apagar ese fuego?

Seguro !!! Y ha querido deshacer ese mensaje que el Señor grabó en mi corazón con los siguientes episodios:

El Evangelista que dirigía la reunión esa noche, se separó de su esposa.

Su esposa, fue el instrumento de Dios para hablar a mi vida.

La separación de este evangelista de su esposa se debió a problemas de salud mental de ella.

A todo esto, el diablo me susurra… “¿creés que una loca puede decirte algo de parte de Dios?”

Y mi respuesta es: “En realidad, Satanás, creo que el Señor podría haberse dirigido a mi mediante cualquier piedra, pero tenía a mano la vida de esta mujer y fue usada para transmitirme un mensaje efectivo”.

Posteriormente a esa palabra tan intensa, un hermano en la fe, llamado Oscar Messina, tuvo un sueño en el cual me veía reprendiendo demonios con tal autoridad (según me contó) que “te veo y me es de bendición, porque sé que era un sueño del Señor que se va a cumplir pronto”.

Entiendo ese “pronto”, el Señor tiene sus tiempos y será cuando Él lo disponga.

Mi hermano Oscar Messina, falleció por un cancer terminal que acabó con su joven vida llena del Espíritu Santo a edad muy temprana.

El diablo otra vez, me intenta hacer tambalear en mis convicciones: “¿No te das cuenta que no existe ningún respaldo para lo que creés que Dios va a hacer con vos? Fijate en el caso de Oscar, ¿cómo pudo hablarte Dios por medio de él cuando estaba atravesando semejante enfermedad?, seguramente se trató de algún delirio propio de sus últimos días”.

Y mi respuesta es siempre la misma: “No tengo grandes posesiones en esta tierra, sólo mi vida, y cuando deba ofrecerla por causa del evangelio así será… No te temo Satanás. No te temo en lo más mínimo. Y sólo puedo decirte que a tí se te acaba el tiempo. Ya no te queda mucho por reinar !!!”.

Cuando Dios habla, es imposible no escucharlo. Es posible desobedecerle, es posible rebelarse contra Él, pero es imposible eludir su voz que penetra hasta lo más profundo de nuestras entrañas para convencernos de planes que exceden (la mayoría de las veces) a nuestra capacidad de raciocinio.

Que el Señor los bendiga !

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