En sintonía con un sentimiento que crece…

Siguiendo con el mismo hilo y tono de mi mensaje anterior, quiero destacar que acabo de leer un editorial escrito por César Dergarabedian del diario electrónico cristiano “Pulso Cristiano” de distribución gratuita.

Lo cierto es que tal parece que el Señor está derramando un deseo por regresar al camino genuino del evangelio sin “adornos”.

Les transcribo el texto, tal cual lo he leído. Creo que no tiene desperdicio.

Todo pasa, sólo Dios basta

Si algo caracteriza a muchas iglesias de estos tiempos es el orgullo y la vanagloria.

El Señor queda desplazado por los egos de pastores y pastoras que construyen a partir de la fe grandes estructuras de poder económico e incluso con llegada al poder político en algunos países de América latina.

Viven preocupados por la cantidad de asistentes a sus templos y por los montos de diezmos y ofrendas que ingresan a sus arcas, por las ventas de sus productos culturales (discos, libros), por su crecimiento inmobiliario (el de la iglesia y el personal).

Arman celebraciones donde Dios queda relegado a la figura de un viejo tonto que debe escuchar las órdenes y clamores de prosperidad que se lanzan desde los púlpitos.

Se olvidan que toda esta vanidad es pasajera y que el hombre no es más que “un trazo que crea la ola en la arena del mar y que borra la ola siguiente”.

“El mundo se acaba con sus malos deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”, se advierte en 1 Juan 2:17.

El padre Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia , recordó al respecto en un reciente mensaje que “existe un modo de que nosotros no pasemos del todo: hacer la voluntad de Dios, o sea, creer, adherirnos a Dios”.

Este monje lo ilustró así: “En esta vida somos como personas en una balsa que lleva un río en crecida a mar abierto, sin retorno.

En cierto momento, la balsa pasa cerca de la orilla.

El náufrago dice: ‘¡Ahora o nunca!’, y salta a tierra firme.

¡Qué suspiro de alivio cuando siente la roca bajo sus pies! Es la sensación que experimenta frecuentemente quien llega a la fe”.

Estos tiempos de Adviento, Navidad y Epifanía son una buena oportunidad para reflexionar sobre cuáles son los fundamentos verdaderos de nuestra fe y si en verdad Dios es el centro de nuestras vidas.

César Dergarabedian

Evidentemente, el Señor quiere decirnos algo… ¿lo estás escuchando? ¿O prefieres taparte los oídos y arremeter contra todo lo que se opone a tu idea del evangelio?

Recuerdo que hubiese dado mi vida por muchas de las cosas que creí en su momento que eran la voluntad de Dios, cuando en realidad no lo eran. La palabra del Señor es la mejor guía para el cristiano.

No debiera ningún cristiano aceptar nada sin buscar la guía del Señor y su consecuente confirmación bíblica.

Lee la biblia, amigo, hermano! Lee la biblia y encontrarás palabra del Señor para guiarte en la verdad.

Raimundo.

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