Las necesidades de los hijos de Dios

La mayor necesidad de los hijos de Dios es: conocer a Dios.

Muchos se encargan de que los que con corazón sincero se acercan a Dios, terminen utilizando sus vidas para propósitos que muchas veces distan de ser los que el Señor les tenía preparados.

Las muchas actividades en la iglesia, no siempre son necesarias. Y si todas son necesarias, no es posible pretender que todas las deba hacer una sola persona.

El Señor nos da fuerzas, pero eso no debe ser utilizado como una muletilla para inducir a las almas a cargarse de ocupaciones más allá de sus fuerzas. Muchas veces, con cosas que el Señor no les mandó a hacer.

Santiago 2:1-9 dice:
“Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas.
Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso, y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado; ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos?
Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?
Pero vosotros habéis afrentado al pobre. ¿No os oprimen los ricos, y no son ellos los mismos que os arrastran a los tribunales? ¿No blasfeman ellos el buen nombre que fue invocado sobre vosotros?
Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis; pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores.”

Santiago 2:14-16 dice:
“Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?
Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?”

Pablo nos dejó ejemplo. Veamos 2º Corintios 6:10 en donde el apóstol dice:
“como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo.”

Dice “como pobres” y “como no teniendo nada”, esa es la apariencia física de su ministerio. En el ministerio del apóstol Pablo no iban dando lástima alguna, pero tampoco iban haciendo alarde o mostrando ostentosamente las cosas que el Señor les había provisto como cosas deseables de ser alcanzadas.

En la actualidad, hay líderes que ostentando posesiones y dicen: “El Señor me lo proveyó, ya que le he sido fiel. Sé fiel tú y tendrás uno de éstos”, refiriéndose a autos, trajes, casas, etc.

Ignoro qué pensará el Señor de ese tipo de cavilaciones. Tener apoyada su fe sobre las posesiones obtenidas y creer que uno le ha caído a Dios en gracia por su labor en la iglesia, es similar a edificar en la arena… ¡pronto se caerá tu castillo de naipes! Debes reconocer el error, y volver sobre tus pasos… ¡el diablo es el más interesado en que sigas “avanzando” en esa dirección, mientras te palmea la espalda y te susurra: “Estamos creciendo”.

Cuando Pablo dice: “mas enriqueciendo a muchos” ó “mas poseyéndolo todo”, se está refiriendo únicamente a lo espiritual. El apóstol no tenía recursos suficientes para hacer rico económicamente a nadie (ni aún a sí mismo). Si alguien piensa que está hablando de riquezas materiales, pues está equivocado. Cuando menciona poseerlo todo, se refiere a que estando con Jesús, no tendrían necesidad de ninguna otra cosa. Sabiendo que Jesús supliría aquellas cosas indispensables para su ministerio.

No se parece en nada a la actualidad de la iglesia evangélica, en donde impera una competencia (que intenta ocultarse pero que es claramente evidente) por mostrar mediante posesiones (casas, autos, artefactos tecnológicos) ó mediante edificaciones (templos, centros, oficinas, locales) lo bien que Dios se ha movido en un ministerio u otro.

El de pastor, es un llamado que Dios da a determinado hombre para apacentar a Sus ovejas. Aunque es cierto que como ovejas, muchas veces necesitamos un tirón de orejas (valga la cacofonía del término), en la actualidad… ¿quién exhorta a los líderes? ¿Acaso no son ellos los que refieren que es necesario estar bajo autoridad humana?

La situación actual de la iglesia parece haber caído en un círculo vicioso. Hombres que predican y enseñan un modo abnegado de vivir, pero que no están dispuestos a practicarlo.
Por otro lado, están los que predican y profetizan que Dios quiere vernos prósperos y adinerados con el fin de que podamos “ser parte” de la “nueva obra” que se planea construir. En muchos casos, los hermanos más humildes viven la experiencia de sentirse “fuera” de la voluntad de Dios por estos extraños llamados.

En toda la biblia veo que las donaciones y ofrendas son voluntarias.

Veamos el caso de la ofrenda voluntaria del pueblo de Dios en los tiempos de Moisés:

1º Levantar el Tabernáculo de reunión, en esa ocasión, fue un mandato de Dios.

Éxodo 35:1 dice: “Moisés convocó a toda la congregación de los hijos de Israel y les dijo: Estas son las cosas que Jehová ha mandado que sean hechas.”

2º La ofrenda fue absolutamente voluntaria (a nadie se le insitió sobre la necesidad de ofrendar a Dios).

Éxodo 35:5 dice: “Tomad de entre vosotros ofrenda para Jehová; todo generoso de corazón la traerá a Jehová…”

Luego en Éxodo 35:5-9, Dios hizo saber a la congregación de Israel, a través de Moisés, en qué cosas consistía esta ofrenda, incluyendo todos los materiales para hacer la obra del Tabernáculo de Reunión y los diversos utensilios, velos y también las vestimentas necesarias para los sacerdotes.

Una vez que el pueblo oyó las palabras de Moisés dice la Biblia: “Y salió toda la congregación de los hijos de Israel de delante de Moisés.”, Éxodo 35:20.

Desde el versículo 21 al 29 no son sino reconocimientos de la voluntad del pueblo para dar a Dios:
Versículo 21: “Y vino todo varón a quien su corazón estimuló, y todo aquel a quien su espíritu le dio voluntad, con ofrenda a Jehová para la obra del tabernáculo de reunión y para toda su obra, y para las sagradas vestiduras.”
Versículo 29: “De los hijos de Israel, así hombres como mujeres, todos los que tuvieron corazón voluntario para traer para toda la obra, que Jehová había mandado por medio de Moisés que hiciesen, trajeron ofrenda voluntaria a Jehová.”

Pero llegó un momento en el que ya no era necesario que sigan ofrendando. Lo necesario había sido suplido. ¿Qué hizo el hombre de Dios entonces? ¿Aprovechó para guardar y poder edificar un anexo en alguna zona cercana? ¿Puso en primer lugar sus intereses pensando en las muchas cosas que podría hacer con los recursos que sobraban (pero que el pueblo había dado con intención de utilizarlo para la obra de Dios) y que, por sobrar, creía que le pertenecían a él? No! Lea el pasaje y considere la respuesta que debiera escucharse de la boca de todo verdadero hombre de Dios.

Éxodo 36:3 “Y tomaron de delante de Moisés toda la ofrenda que los hijos de Israel habían traído para la obra del servicio del santuario, a fin de hacerla. Y ellos seguían trayéndole ofrenda voluntaria cada mañana.”

Quiero resaltar esta frase: “Y ellos seguían trayéndole ofrenda voluntaria cada mañana.” ¡¡¡ El pueblo de Dios no cesaba de dar mientras creía que hacía falta para la obra !!!

Continuemos,

Éxodo 36:4-7:
“Tanto, que vinieron todos los maestros que hacían toda la obra del santuario, cada uno de la obra que hacía, y hablaron a Moisés, diciendo: El pueblo trae mucho más de lo que se necesita para la obra que Jehová ha mandado que se haga.
Entonces Moisés mandó pregonar por el campamento, diciendo: Ningún hombre ni mujer haga más para la ofrenda del santuario. Así se le impidió al pueblo ofrecer más; pues tenían material abundante para hacer toda la obra, y sobraba.”

Otro texto que quiero resaltar: “Ningún hombre ni mujer haga más para la ofrenda del santuario. Así se le impidió al pueblo ofrecer más;”

Ya no era necesario poner sobre los hombros del pueblo una carga innecesaria. Tampoco Moisés llenaría sus manos con posesiones ajenas y apropiadas injustamente dando un destino diferente para el que habían sido dispuestas.

Igual que en el presente, ¿no? A buen entendedor, pocas palabras bastan. El que lee, entienda. El que no entiende… ¡no juzgue! Sino pídale sabiduría a Dios, quien abrirá su corazón y mente a las escrituras, ¡¡¡ y luego se encontrará bendeciendo a Dios por el manantial que saltará ante sus ojos!!!

Jeremías 31:34 dice: “Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová;”

Y el mismo profeta, dos capítulos más adelante (Jeremías 33:3) dice de parte del Señor: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s