Iglecrecimiento

He leído en el blog de Carlos Salazar “Teología e Historia” un tema: Lo que produce crecimiento en la Iglesia.

Que comienza con unas preguntas:

“¿Cuál es el secreto para el crecimiento continuo de la iglesia? ¿De qué depende?”

y luego continúa diciendo “es difícil explicar con certeza qué produce el crecimiento en la Iglesia” y posteriormente detalla una serie de 10 características que poseen las iglesias “crecientes y saludables” y que “producen crecimiento” a saber:

1.- Poseen un liderazgo visionario.
2. Desarrollan ministerios de acuerdo con los dones a disposición y evangelizan de acuerdo con las necesidades.
3. Esparcen una espiritualidad contagiosa.
4. Establecen prioridades en consonancia con el orden bíblico.
5. Adoptan estructuras funcionales.
6. Planifican servicios de adoración inspiradores
7. Desarrollan un programa de células integrales
8. Son amigables.
9. Siguen una metodología eficaz para hacer discípulos
10. Reconocen el valor de los diversos grupos humanos

Hasta aquí el resumen de lo escrito por Carlos Salazar, (remítase al vínculo ofrecido para leerlo en su totalidad si lo desea).

******************

Este tema que tan por encima es tocado como un “fenómeno” avivatorial contemporáneo y consderado benéfico, me tomé el atrevimiento de contestar del siguiente modo:

Me extrañó encontrar esta explicación en este blog, dedicado aparentemente a la teología.

Ya el primer párrafo plantea: “¿Cuál es el secreto para el crecimiento continuo de la iglesia? ¿De qué depende?”

En primer lugar: Sería conveniente marcar una diferencia entre la “Iglesia” del Señor, (su esposa, su cuerpo) y aquel caudal de gente que asiste a una congregación determinada. Ya se trate de oyentes de mensajes tan vanales como “la prosperidad”, “la sanidad”, “cruzadas de milagros”, o más recientemente “recitales” ó “festivales multitudinarios” de dudoso fruto (excepto claro, una masiva propagandización de libros y éxitos humanos personales).

En segundo lugar: Hablar de “crecimiento continuo”, por ver el ingreso de personas a un establecimiento, es afirmar demasiado. Sólo el Señor sabe si estas multitudes son realmente Su Iglesia o pertenecen al grado de “hojarasca”.

Que muchos asistan a un lugar, no precisamente indica que el tal lugar predique una doctrina sana y acorde al corazón de Dios.

Todos los Domingos, es posible ver canchas enteras en todo el mundo con grandes multitudes (muchas de ellas unidas y con un mismo sentir), o bien, recitales de diversos géneros musicales con armoniosas multitudes que encienden velas (o celulares) por la paz y demás gestos tan gratos como demagógicos e inútiles a los fines prácticos del mundo. Pero, sin embargo, el fútbol no salva… y la paz, no llega sólo con “buenas ondas”.

Con lo cual, reunirse en multitud, no garantiza: ni la salvación, ni la atención de aquellos que escuchan, (aún si los parlantes pudieran ser transplantados al cerebro de cada asistente) aún cuando se repita la biblia entera de punta a punta varias veces.

Mucho menos “glorifica” a Dios, el agobiante marketing de los productos del pastor o líder de turno.

Volviendo al escrito:

Las preguntas del primer párrafo mencionado, se responden con la sola mención de algunos pasajes que concluyen en una misma conclusión, confirmando la sencillez y el poder de la palabra del Señor:

1) “Yo planté,  Apolos regó;  pero el crecimiento lo ha dado Dios.” 1ª Corintios 3:6.

2) “Así que ni el que planta es algo,  ni el que riega,  sino Dios,  que da el crecimiento.” 1ª Corintios 3:7

3) “de quien todo el cuerpo,  bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente,  según la actividad propia de cada miembro,  recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.” Efesios 4:16.

4) “y no asiéndose de la Cabeza,  en virtud de quien todo el cuerpo,  nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos,  crece con el crecimiento que da Dios.” Colosenses 2:19.

Leyendo estos pasajes “por encima”, quizá alguien podría interpretar que el crecimiento sólo viene a través del esfuerzo y la aplicación de diversas estrategias.

Leyendo los pasajes mencionados (y sus contextos) e hilando un poco más fino (sólo un poco) es posible reconocer que sólo basta con estar unidos.

O sea, “¿De qué depende?” pareciera ser una pregunta sin relación a la respuesta planteada por Salazar.

“Unidos”, no necesariamente significa estar “reunidos” bajo un mismo techo, bajo una misma denominación, bajo una “visión”. Unidos, significa ser tan dependientes del Espíritu de Dios como el resto de los que componen la Iglesia de Cristo (aclaro: de los que la componen, y no sólamente de los que asisten en masa sin formar parte de la verdadera Iglesia).

Cristo es la cabeza, los cristianos el cuerpo, el Espíritu Santo es como el Sistema Nervioso Central que nos comunica a todos (así como en nuestro organismo por medio de las neuronas con sus señales eléctricas) las señales acerca de quiénes son verdaderos cristianos y quiénes aparentan serlo.

No poseer tal discernimiento es un preocupante motivo de atención. Pedírselo al Espíritu Santo y aprenderlo a escuchar cuando nos habla, nuestra obligación.

Es posible (por años) vagar dentro de un “ministerio” creyendo que se está en la misma gloria, para chocar finalmente nuestras narices con la realidad de que se nos han pasado años de nuestra vida detrás de molinos de viento, cuando la verdadera acción y la obra de Dios se encontraba fuera de las cuatro paredes tan ungidas y mundialmente reconocidas…

Que el Señor te bendiga!

Raimundo Baravaglio
http://www.mensajedefuego.org

Un pensamiento en “Iglecrecimiento

  1. Querido hermano Raimundo:
    Lamento no tener el gusto de conocerte personalmente recien hoy entre a esta pagina donde lei dos comentarios hechos por vos (permitime que te tutee, espero no ofenderte), la razon de mi comentario es que en ambos, (a pesar de que tus sitas y ejemplos son biblicos y en muchos casos son verdad tus apreciaciones)se nota que te han herido mucho. Te pido perdon si lo que te digo esta muy alejado de la verdad y te lastima, pero en vez de sentir la presencia del Espiritu Santo en tus escritos me dejo el sentir que te comento. A veces te referis con un tono hiriente y con cierto grado de ironia cuando hablas de algunos pastores y de sus congregaciones a las que considero mis hermanos al igual que a vos. Cuando analizas el articulo de Carlos Salazar (al cual tampoco tengo el gusto de conocer)haces mencion a que el crecimiento lo da Dios (lo cual es cierto), pero te olvidas (para estas congregaciones que criticas)que el que no crecio todavia, no crecio porque ¡todavia! Dios no lo hizo crecer. Mientras leia tu comentario recordaba el pasaje del ciervo de Eliseo que no vio las carrozas de fuego que guardaban el monte donde ellos estaban hasta que el profeta oro por el pidiendo a Dios que abriera sus ojos para que viera; y me acorde de Lazaro que habia muerto y a pesar de que tenia olor a podrido a la sola voz del maestro se puso de pie inmediatamente, y de Gedeon que ha pesar de ser un cobarde que escondia el grano para que no se lo roben, el Señor lo llama varon esforzado y valiente y lo convierte despues de trabajar en el, en un libertador que aprendio a adorarlo aun estando rodeado de enemigos.
    No debemos olvidarnos que el Señor murio por nosotros y aun desde la cruz clamo al padre por amor.
    Para todos, para todo el cuerpo de Jesucristo no nos olvidemos que la sangre derramada sigue teniendo poder para salvar a los pecadores de los cuales yo soy el primero.
    En el pasado pertenecio mi corazon a una corriente revolucionaria que tenia como dicho la sangre derramada no sera negociada.
    Hoy mas que nunca se que la sangre derrramada en la cruz NO SE NEGOCIA NI CAMBIA, y cualquier pecado por grueso que sea tiene por ella salvacion.
    Si pudo reunir las tribus de Israel a pesar de que hubo un tiempo donde estaban divididas y enfrentadas como lo muestra el libro de jueces, porque no tenian rey, como no lo va a hacer ahora que si tenemos REY.
    Querido hermano Dios te bencice siempre el Señor guarde tu corazon en paz con todos.

    Alber

    isaias-25-7a9@hotmail.com

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