La doctrina de Dios

Leamos el pasaje que se encuentra en Juan 7:14-19, luego los espero para reflexionar juntos.

Mas a la mitad de la fiesta subió Jesús al templo,  y enseñaba.
Joh 7:15  Y se maravillaban los judíos,  diciendo:  ¿Cómo sabe éste letras,  sin haber estudiado?
Joh 7:16  Jesús les respondió y dijo:  Mi doctrina no es mía,  sino de aquel que me envió.
Joh 7:17  El que quiera hacer la voluntad de Dios,  conocerá si la doctrina es de Dios,  o si yo hablo por mi propia cuenta.
Joh 7:18  El que habla por su propia cuenta,  su propia gloria busca;  pero el que busca la gloria del que le envió,  éste es verdadero,  y no hay en él injusticia.
Joh 7:19  ¿No os dio Moisés la ley,  y ninguno de vosotros cumple la ley?

Mas a la mitad de la fiesta subió Jesús al templo,  y enseñaba.

Y se maravillaban los judíos,  diciendo:  ¿Cómo sabe éste letras,  sin haber estudiado?

Jesús les respondió y dijo:  Mi doctrina no es mía,  sino de aquel que me envió.

El que quiera hacer la voluntad de Dios,  conocerá si la doctrina es de Dios,  o si yo hablo por mi propia cuenta.

El que habla por su propia cuenta,  su propia gloria busca;  pero el que busca la gloria del que le envió,  éste es verdadero,  y no hay en él injusticia.

¿No os dio Moisés la ley,  y ninguno de vosotros cumple la ley?

Los judíos se maravillaban, ya que Jesús no se inscribió en ningún seminario misionero, ni tenía tampoco credencial de fariseo, ni contaba con el aval de ninguna institución evangélica ni entidad sin fines de lucro de la época.

La respuesta de Jesús es más interesante aún: “Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió”.

En otras palabras, quiso decir: “No estoy inventando nada, ni interpretando las cosas a mi manera, sino que sólo les acerco lo que Dios me ha dicho. El mensaje puro y directo de Dios. Quien lo quiera oir, que lo oiga. Quien desee cerrar sus oídos, libre es de hacerlo. No hay palabras infladas, ni exagerados mensajes motivacionales, ni emocionantes historias novelescas, ni dramatizaciones en el tono de mi voz para enfatizar conceptos o atraer su atención. Dios dijo lo que dijo, y sólo estoy aquí para transmitirlo a oídos humanos y cumplir con una misión que ya estaba planificada por Él desde la fundación del mundo”.

“El que habla por su cuenta, su propia gloria busca”. Quien inventa mensajes que Dios no expresa en la biblia, quien pretende hacer decir a la biblia lo que no está escrito, quien interpreta erróneamente el mensaje de Dios, su propia gloria busca.

¿Quién es el verdadero?

Jesús lo dice: “el que busca la gloria del que le envió,  éste es verdadero,  y no hay en él injusticia”.

Finalmente cierra sus palabras con una acusación implícita en su pregunta dirigida a la hipocresía de los religiosos: “¿No les dio Moisés una ley para cumplir y ninguno lo hace?”.

Hay algo en que poco imitamos a nuestro Señor. Él se apartaba a orar. Muchas veces lo hacía durante toda la noche y amanecía orando. ¿Qué hacía? Mantenía una relación íntima con Dios. Quería estar seguro de lo que debía decir o hacer al día siguiente. Quería contar con el apoyo de Dios para cada palabra, pensamiento y hecho que surgiera en su caminar.

Un ejemplo difícil de seguir, pero no imposible !

Que el Señor les bendiga.

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Reflexiones sobre la historia de José.

Leyendo una vez más la historia de José, encontré cosas en las que no había puesto atención.

1) Cuando sus hermanos viajan a Egipto para pedir comida, ellos hablan sin saber que José los comprende. Allí comentan detalles relacionados a la entrega de José que no aparecen en el relato bíblico de ese momento capítulos atrás.

2) Dios no le revela a Jacob absolutamente nada en relación a José mientras estuvo ausente de su vida. Sólo le habla cuando, ya anciano, va a Egipto con sus otros hijos para encontrarse con él. Allí le da las palabras más alentadoras que un padre puede escuchar sobre la suerte de un hijo que consideraba perdido. Es interesante reflexionar sobre ese período de “silencio” de Dios.

3) José descubre, por los dichos de sus hermanos (en su segundo viaje hacia él), que su padre lo amaba y que había sido engañado por sus hermanos sobre la verdad de su destino. Pensemos que José ignoraba todas las cosas que los hermanos habían hecho para ocultar la venta y fingir la muerte. José se dio cuenta que, por ese motivo, Jacob cuidaba tanto a su hermano, hijo de su misma madre.

4) En varias oportunidades, sus hermanos se postran ante él, tal como José mencionó en la interpretación de su propio sueño.

5) Los mismos que dijeron que José había muerto, debieron reconocer que estaba vivo. Los mismos que lo habían desechado, ahora dependían de él.

Que el Señor les bendiga !

Comunicándose con arena !

He visto varios videos de una joven artista ucraniana, quien recientemente ha ganado el concurso Got Talent (en Argentina: “Talento Argentino”), que realmente me ha dejado sin palabras.

En su arte, que es poco usual, ya que utiliza un efecto bien logrado de música, iluminación y sobre todo su habilidad creativa para trabajar con arena (sí !!! arena !!!) logra comunicar sin palabras un mensaje emotivo y profundo.

Quien desee visitar estos vínculos, sé que no se verá defraudado.

Llama la atención la facilidad para cambiar de ambiente en el transcurso de la historia.

El primer video está dividido en dos partes debido a su extensión, pero vale la pena todo su contenido.

1a parte: http://www.youtube.com/watch?v=8yYcEX5O5a4
2a parte: http://www.youtube.com/watch?v=heMgid4rkzU

http://www.youtube.com/watch?v=vay-u0OjoRI

http://www.youtube.com/watch?v=D4vGJP7ZCfM

Todos sus videos: http://www.youtube.com/user/xensand

El error más frecuente

“Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis ignorando las escrituras y el poder de Dios (Mateo 22:29)”

Los mensajes actuales de prosperidad y ofertas generalizadas de las necesidades de la gente, son moneda frecuente en nuestros púlpitos.

Es cierto que el Señor promete beneficios sobre nuestras vidas, pero no lo hace como cosa que deba ser exigida ni “reclamada” en oración.

Las cuestiones materiales y relacionadas a nuestro sustento diario, llegarán a nuestras vidas como consecuencia de hacer lo correcto y justo delante de Dios.

Muchos valoran el estado espiritual de un hermano, líder o pastor, de acuerdo a las “bendiciones” materiales que ha alcanzado.

Por cierta lógica (cuya raíz es más diabólica que santa y que está fuertemente arraigada en las mentes materialistas) se juzga “espiritual” a un hombre por poseer cierto status social y nivel económico,  el cual se relaciona erróneamente con una especie de beneplácito de Dios que ha funcionado como generador de dicho “status” por los servicios prestados a Su obra.

Ese modo de ver el evangelio es una herejía lisa y llana.

De hecho, los que fomentan tales ideas, viven buscando textos bíblicos que amparen su postura, desechando el conjunto del mensaje de Dios.

El Señor nos alerta:

la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee“. (Lucas 12:15)

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia,  y todas estas cosas os serán añadidas“. (Mateo 6:33)

Lo que debemos buscar es en primer lugar el reino de Dios y su justicia. Las cosas que serán añadidas, debemos “desatenderlas”, dado que Dios se encargará de suplirlas cuando sea necesario.

¿Acaso nos dice Jesús que debemos preocuparnos por alguna de las añadiduras? ¿Nos alienta a vociferar en tono de exigencia al Padre para que nos sustente?

NO !!!

Nos enseña a olvidar estas cosas en Sus manos, ya que Él se ocupará de ellas.

Nuestra responsabilidad es otra, a saber: Estar atentos y responder al llamado de Dios a cada momento en el que se requiera nuestra participación en este mundo para dar a conocer el Evangelio a toda criatura.

Para lo demás, Dios nos será suficiente.

Que el Señor te bendiga !!!

Pensamiento positivo versus Fe

Mucho se ha hablado en las congregaciones cristianas sobre el “pensamiento positivo”.

Se han escrito libros en base a esta idea de verlo todo color de rosa aún cuando hablemos de temas negros. Se ha dicho que una perspectiva negativa o “no positiva” se encontraría encuadrada dentro de la frialdad espiritual o, en el mejor de los casos, se trataría de una ausencia de fe, o de un caso de fe debilitada.

Cuando se arenga desde los púlpitos a poseer una visión positiva de las cosas, ¿a qué se apunta?

¿A pensar que las cosas van a ir mejor, cuando Dios ya dijo que la maldad aumentaría a medida que nos acercamos al fin de los tiempos?

¿A no prestar atención a los deslices de la fe, de ciertos ministerios, hacia objetivos netamente materiales y egoístas?

¿A no juzgar las cosas que el Señor detesta como, por ejemplo, a los pastores que dicen “El Señor me ha dicho” cuando Dios no habló?

Hace unos días leí, en el diario Clarín, una nota sobre la empresa Telecom Francia acerca del suicidio de varios de sus empleados.

Sarah Dumas, quien es coach de servicios de atención telefónica al público de esa empresa, dijo lo siguiente tratando de explicar el problema:

Los gerentes de recursos humanos han enloquecido.
El clima laboral se ha vuelto irrespirable,
no quieren escuchar hablar de stress y sólo de pensamiento positivo.
Por causa de la presión, va a haber más suicidios
“.

Muchas congregaciones actuales, sobre todo las “mega” son excelentes fábricas de autómatas que siguen un patrón establecido de tareas para el “bienestar y crecimiento” de la iglesia.

Muchos de estos seres, viven en un nivel de stress sin precedentes, pero al cual no pueden renunciar porque necesitan “pensar en positivo” en forma constante, no dar señales de que están atravesando stress y dar una “imagen de victoria” cueste lo que cueste. Ya sabemos que muchos cristianos en la actualidad fingen un buen nivel espiritual (u ocultan su calamitoso estado) añadiendo trabajo y actividades a sus vidas, para ser considerados “fieles”.

Prácticamente se ha convertido a algunas de estas congregaciones en empresas bien gerenciadas, con muchos miembros que participan obedientemente de todas las actividades que se les proponen mientras van dejando en el camino al que le cuesta caminar.

En estas congregaciones, no hay lugar para los débiles. No existe espacio para los perdedores. No se admiten pensamientos contrarios o que disientan con la Voz de quien lleva el mando de las mismas (y no es precisamente la voz de Dios, sino la de quien se siente autor del “éxito” aparente que descansa debajo de sus pies).

Encontrar un líder es cosa compleja. ¡Muy compleja! Líder podría llamarse a quien atravesando tal nivel de vanidad, reconoce públicamente que ha equivocado el rumbo. Tonta cosa es pensar que existirá alguien capaz de renunciar a tantas posesiones. El joven rico es un garbanzo al lado de algunos “líderes” actuales.

Si mal no recuerdo las palabras del apóstol Pablo, en Romanos 15:26 decía:

“Porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén.”

Las ofrendas que sostenían a Pablo eran “suficientes”. No aceptaba Pablo ninguna abundancia material, sino espiritual. Cuando solicitaba algo a sus ovejas, mayormente era oración en su favor, pero no dinero.

El dinero se reunía y se utilizaba “para los pobres que hay entre los santos”.

Alguno dirá: “Bueno, pero en la época de Pablo no existía la imprenta, hoy existen otros gastos en el ministerio”, y yo digo: ¿Alguien puede creer que el dinero de las ofrendas y los mal “exigidos”  diezmos, van a cubrir gastos del ministerio solamente?

Yo les aseguro que no es así. Ya que el ministerio principal de la iglesia debe ser el ayudar a los hermanos que están sin trabajo. A los pobres. A los enfermos. A los débiles en la fe, para que no claudiquen.

Pero… ¿En qué se gasta entonces el dinero que debiera servir para sostener a los más pobres de nuestros hermanos?

En luces láser, en efectos de humo, en mejores micrófonos, equipos de audio, teléfonos celulares de última generación, también en automóviles que no podrían haber adquirido de otro modo, sino gracias a la lana que de las ovejas se han provisto, o sea… en vanidades. Aún podríamos poner en esta lista la cantidad de dinero invertido en la publicación de libros llenos de palabras huecas, adornadas con versículos para dar sensación de veracidad a genuinas herejías doctrinales.

¿Exagero? Leamos Ezequiel 34:2-5 :

“Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños?

Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas.

No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia.

Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado.

Lamento no poseer el tiempo suficiente para meditar a fondo estas cuestiones y plasmar aquí un desarrollo más profundo de lo planteado.

Mis tiempos son cortos actualmente, con mucha tarea laboral secular para sostener a mi familia en un grado que raya la indigencia, con problemas de salud, problemas de dinero, problemas alimentarios…

¿Suena a queja? No se equivoque hermano. Nunca fui más feliz en el Señor que ahora. Mis tiempos serán escasos, pero mi corazón está agradecido a Dios por este período que sabrá acortar cuando así lo desee.

A estas alturas, cualquiera en la “mega” me habrá tildado de “falto de fe”, “hipócrita”, “traidor”, “frío espiritual”, “carnal”…

Gracias a Dios, mi comunión con Él en la actualidad no conoce límites y es precisamente atravesando este breve desierto que he conocido el secreto de Sus revelaciones.

Existe un oasis espiritual para cada uno de Sus hijos.  En Juan 6:45, Jesús dice: “Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios.”

Podemos tener comunión con el Señor y ser enseñados por Él. ¿Imposible? No me gusta esa palabra y menos viniendo de Dios. Jesús mismo lo dijo, no lo he inventado yo.

Siento un gozo inmenso cuando descubro cada día un nuevo significado para los versículos que antes leía en forma “pre-masticada” por otra persona que a su vez había aprendido lo que estaba enseñando gracias a otra persona (y así sucesivamente).

Hoy Dios manifiesta Su revelación día a día y no temo a nada. Lo que vivo lo vivo en la confianza de saber que Él está en forma permanente a mi lado.

Me he encontrado con cientos de hermanos heridos, que por no estar congregándose sienten que ya no son cristianos.

Les aclaro que no es así y les devuelvo las ganas de leer la biblia, de aprender que otros se han equivocado al inculcarles la culpa por cuestiones meramente tradicionales, y me voy feliz cuando veo nuevamente brillar esos ojos con la luz del Señor.

Muchos, al darme a conocer como cristiano, desconfiaban de mis intenciones. Luego, al notar que no les pido su dinero (ni lo deseo), no les pongo pautas o reglas (jamás ha servido de nada), les invito a regresar a la lectura de la biblia y a conocer al Dios que les enseñará lo que necesitan saber. Nada más.

Hacer la obra de Dios no es tan difícil y produce mucho fruto. ¿Que no lo ves en mi vida? Lo siento. Que no lo veas, no significa nada para mí. ¡Él sí lo ve!

Que el Señor te siga bendiciendo !!!

Hacia dónde va la iglesia?

El gran error en el que han caído muchas congregaciones consiste en creer que los métodos que en un momento dieron un aparente buen resultado, deben prolongarse y de algún modo “canonizarse” cual si se tratase de un mandamiento tardío, enviado desde el cielo, para alcanzar el crecimiento espiritual.

Leemos en la Biblia que el crecimiento lo da Dios. Unos riegan, otros siembran, otros cambian la tierra que se ha viciado… pero el crecimiento no viene de ninguno de estos trabajos.

Lo importante está en reconocer que existen múltiples formas en la manifestación de la gracia del Señor. No hay fórmulas mágicas.

Las “células” pueden ser una etapa de dicho crecimiento, pero lo sano sería despegar de una buena vez del asiento para hacer algo realmente útil para Dios en la sociedad, en lugar de aumentar las horas de calentar asientos.

Los grandes movimientos masivos de beneficencia, que suelen pregonarse y escucharse en nuestro entorno evangélico actual, podrían ser un paliativo para “movilizar” a los rumiantes que ya conocen toda la liturgia de memoria pero sólo la ponen en práctica puertas adentro.

Ahora bien, el objetivo de tales eventos debiera ser una pista de despegue para muchas otras obras, no tan esporádicas y mediáticas, sino más estables y comprometidas.

Nada que se haga en favor de los que más sufren será mucho. Siempre existirán cientos de miles de necesidades que no se podrán cubrir.

Urge la mención del “Nombre” -el Nombre sobre todo nombre, el de Jesús- en todo lugar, en todo tiempo y en toda ocasión. En lugar de llevar a cabo un impacto al estilo Tsunami -con efecto inverso, claro- sería más útil una inversión de esfuerzo en obras duraderas y voluntarias en todo pueblo y nación. Esto agradaría mucho más al Señor que el efecto “toco y me voy” al que están acostumbradas algunas zonas de evangelización por excelencia.

Tal pareciera que son útiles los espacios de extrema pobreza. A través de ellos, podemos mostrar una bondad espectacular cada cinco o diez años, llevar alimentos, medicamentos y ropa, lucir nuestras convicciones cristianas, y luego regresar puertas adentro para deleitarnos viendo los videos de nuestro gran gesto en nuestras cómodas butacas…

Que el Señor nos despierte a tiempo…

El reino de Dios

En la lectura que sigo del libro “Encuentre a Dios en lugares inesperados” del periodista cristiano Philip Yancey, me encontré con interesantes reflexiones que espero resumir con éxito a continuación:

“¿Juzga Dios a las naciones como a entidades nacionales?

El Antiguo Testamento ciertamente muestra a Dios lidiando con entidades nacionales: los profetas hicieron bajar juicio sobre Israel y Judá, también sobre Filistea, Asiria y Babilonia. Pero el Nuevo Testamento parece presentar un importante cambio: Ahora Dios está trabajando y no es principalmente a través de las naciones, sino a través de un reino invisible que trasciende las naciones.

Jesús destacó el “reino de los cielos” como el foco central de la actividad de Dios sobre la tierra.”

“Cada vez que se aproxima una elección, los cristianos debaten si este o aquel candidato es un “hombre de Dios” para el gobierno.

Tengo dificultad para imaginar a Jesús meditando en si Tiberio, Octavio o Julio César era un “hombre de Dios” para el imperio.
Lo que sucedía en Roma estaba en otro nivel completamente diferente al Reino de Dios.

El apóstol Pablo se ocupaba mucho de cada iglesia en Galacia, Éfeso, Corinto y Roma, pero no encuentro ninguna indicación de que él se ocupara de “cristianizar” el Imperio Romano.”

Algunos historiadores argumentan que la iglesia perdió de vista su misión original a medida que se acercaba al trono del poder.

Mientras las naciones se deslizan, yo estaré trabajando y orando para que el Reino de Dios avance.”

“El Evangelio de Jesús no era ante todo una plataforma política.

En el tiempo de Jesús las personas que lo veían como su salvador político, de continuo estaban aturdidas por la elección de sus compañeros. Se hizo conocido como el amigo de los recaudadores de impuestos, un grupo claramente identificado con los explotadores extranjeros.

Aunque denunciaba el sistema religioso de sus días, trató con respeto a un líder como Nicodemo, y aunque habló sobre el peligro del dinero y la violencia, le mostró amor y compasión al joven rico y a un centurión romano.

En pocas palabras, Jesús honró la dignidad de cada persona, ya sea que estuviese de acuerdo con él o no.”

“Cuán difícil es recordar que el Reino de Dios nos llama a amar a la mujer que acaba de salir de una clínica de aborto (y, sí, incluso a su doctor), a la persona promiscua que está muriendo de SIDA, al acaudalado propietario de tierras que está explotando la creación de Dios.

Si no le puedo mostrar amor a tales personas, entonces necesito preguntarme si he comprendido el evangelio de Jesús.

Por naturaleza, un movimiento político traza líneas, hace distinciones, pronuncia juicios; en contraste, el amor de Jesús cruza a través de las líneas, trasciende distinciones y dispensa la gracia.

Si mi activismo aleja tal amor, he traicionado Su reino.”

“Más y más me temo que la iglesia se vea como un enemigo de los pecadores.

¿Cómo puede uno sostenerse en un alto nivel de pureza moral, mientras al mismo tiempo muestra gracia a quienes no cumplen esas normas?

Damos servicios de labios para afuera diciendo que «odiamos el pecado mientras amamos al pecador», pero, ¿cuán bien practicamos este principio? Con demasiada frecuencia los pecadores no sienten que la iglesia los ama y que a su vez continúa alterando su definición de pecado, precisamente lo opuesto del patrón de Jesús.

Un cambio importante en la historia tuvo lugar con el emperador Constantino, quien fue el primero en legalizar el cristianismo y hacerlo una religión subsidiada por el estado. En esa época, su reino parecía ser el mayor triunfo de la fe: ahora el emperador estaba usando los fondos del estado para construir iglesias y patrocinar conferencias teológicas en lugar de perseguir a los cristianos porque no lo adoraban. Tristemente, el triunfo no vino sin un precio. El estado comenzó a nombrar obispos y otros oficiales de la iglesia, y creció una jerarquía que casi era una réplica de la jerarquía del mismo imperio. Los obispos cristianos pronto comenzaron a imponer la moralidad sobre la sociedad en general.

Me di cuenta, mientras meditaba sobre la vida de Jesús, cuánto nos hemos alejado del equilibrio divino que él estableció para nosotros. Cuando escucho los sermones y leo los escritos de la iglesia contemporánea, en ocasiones detecto más de Constantino que de Jesús. El hombre de Nazaret era uno sin pecado, amigo de pecadores, un patrón que nos debiera convencer sobre ambos aspectos.”

Queda claro que los hombres solemos “acomodar” el mensaje de Dios para diversas ocasiones, según nos conviene.

Por momentos, cuando necesitamos mostrarle sus faltas a un amigo (porque nos ha ofendido y nos tomamos las atribuciones de hacérselo saber “a la luz de las escrituras”), le ofrecemos los pasajes más cercanos al juicio que podamos encontrar.

Difícilmente tomemos la misma medicina cuando los que nos encontremos en dificultades seams nosotros mismos (o aún en desobediencia).

Pero sabemos utilizar la Palabra de Dios para terceros, sin aplicarla en los mismos términos sobre nuestras propias conductas íntimas y cotidianas.

Es aquello que Jesús mencionó tantas veces:

¿Por qué te fijas en la astilla que tiene tu hermano en el ojo,  y no le das importancia a la viga que está en el tuyo?
Mateo 7:3, NVI (Nueva Versión Internacional).

Podemos ver las cosas como el Señor las ve. Es difícil pero es posible. Una vez que nos ejercitamos en la gracia de Dios, deja de ser un camino amargo para transformarse en un dulce sendero.

Que el Señor te bendiga !!!