Obligados a diezmar?

El siguiente texto lo recogí textual del blog FOROEKKLESIA: http://www.foroekklesia.com/showthread.php?t=70765

Lo transcribo porque el tema sigue… y sigue, y sigue despertando apoyos y rechazos… Como si hubiese algo que discutir al respecto. Como si aún no existiera revelación en el pueblo de Dios como para discernir qué es lo que dice o no la Palabra de Dios al respecto. Como si aún no se pudiese saber qué piensa Dios sobre el daño que el exceso de dinero hace en algunos hombres de Dios que se dicen portadores de “nuevos rumbos” o “nuevas visiones” para la iglesia, cuando el evangelio es tan sencillo y cuando Jesús nunca cambia…

Los dejo con el texto para su reflexión:

Como Iglesia de Jesucristo que somos: ¿Estamos o no estamos obligados a diezmar? Esta es una pregunta que casi todos nos hacemos hoy en día, puesto que muchísimos pastores y predicadores están vociferando en las iglesias, en las radios y en diferentes medios, que la Iglesia de Jesucristo está obligada a diezmar o en caso contrario llevar sobre si la maldición de la ley. ¿Es esto lo que enseñan las Sagradas Escrituras?

¿Por qué muchos pastores y líderes de diferentes denominaciones hoy en día quieren imponer la ley del diezmo sobre la iglesia? Es muy común entrar a una iglesia, sea pentecostal o bautista y encontrar al pastor predicando y profiriendo a la iglesia la maldición de Malaquías 3:9. ¿Pero porque los pastores fallan en explicar a quien está dirigida dicha maldición? ¿Está dirigida al pueblo de Israel o a la Iglesia de Jesucristo? ¿O es que el pueblo de Israel y la Iglesia de Jesucristo son la misma cosa? ¿No es Cristo el mediador de un nuevo pacto? o ¿Seguimos estando sujetos a la ley Mosaica?

Uno de los principales argumentos de los que quieren imponer la ley del diezmo a la iglesia es que el diezmo es anterior a la ley. ¿Es cierto esto? Genesis: 14:20 dice que Abram entrego a Melquisedec los diezmos de todo. Preguntémonos: El diezmo que dio Abram, ¿fue voluntario?, ¿o fue exigido?. Está claro que fue una acción voluntaria por parte de Abram, no había ninguna ley que le obligara a hacerlo, y claramente no había ninguna maldición que callera sobre él en caso de no hacerlo. Sin embargo hoy en día, no se enseña el diezmo como algo voluntario, sino como algo exigido. El solo hecho de pretender exigir al creyente hacer una obra es contrario al nuevo pacto establecido por nuestro Señor Jesucristo: La gracia.

La segunda persona que aparece en la Biblia que haya diezmado fue Jacob, Génesis 28:20 dice que Jacob hizo voto, diciendo: “Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, 21 y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová sera mi Dios. 22 Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartare para ti.” Aquí la Escritura nos dice que Jacob hizo un voto a Dios, ahora un voto es algo que uno ofrece a Dios de manera voluntaria, una vez mas esta promesa que hizo Jacob fue totalmente voluntaria, sin una ley que le obligara ni una maldición que le pudiera caer en caso de no hacer el voto. Una vez que hizo su voto a Dios entonces si estaba obligado a cumplir.

Ni el caso de Abram, ni el caso de Jacob nos enseñan que diezmar sea obligatorio. Diezmar se hace obligatorio únicamente bajo la ley. Solamente los que estaban bajo la ley, estaban a la vez obligados a cumplir la ley del diezmo y no solamente esta ley, sino todas las demás leyes.

Números 18:24 dice “Porque a los levitas he dado por heredad los diezmos de los hijos de Israel, que ofrecerán a Jehová en ofrenda; por lo cual les he dicho: Entre los hijos de Israel no poseerán heredad.” Esta es la ley del diezmo, nótese, que los diezmos legítimamente establecidos en la ley pertenecen a una tribu en particular, no se podían entregar diezmos a cualquier persona, únicamente a los levitas. ¿Donde es que ocurre la transición y bajo la autoridad de quien es que se transfiere el derecho de receptor del diezmo de manos de los levitas a manos de los pastores? Jesucristo nunca hizo tal transferencia, jamás instruyo a sus discípulos a cobrar el diezmo y a subsistir de ello. El apóstol Pablo quien fundó la mayoría de las iglesias entre los gentiles nunca instruyo que se diezmara para el sostenimiento de los pastores ni de la obra, únicamente instruyo sobre dar voluntariamente. Ninguno de los otros apóstoles jamás instruyeron a la iglesia a diezmar, entonces ¿Quien o quienes son los que han quitado el derecho al diezmo de manos de los levitas para transferirlo a los pastores? No fue Jesucristo, no fue Pablo, no fue Pedro, no fue Juan, no fue ninguno de los otros apóstoles, quienes fueron? Fueron los mismos pastores modernos de hoy en día. La iglesia católica también cobro los diezmos durante varios siglos, pero hoy en día son los mismos pastores, y esto es algo muy lamentable, pero es cierto. Los mismos pastores que predican la salvación por gracia, pero a la vez niegan esta gran verdad al exigir los diezmos. Los mismos pastores que predican sobre el nuevo pacto, pero que a la hora de las finanzas siguen imponiendo una ley que ya ha sido cambiada, porque Hebreos 7:12 dice “Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley”. Los mismos pastores que predican que ni tribulación, ni angustia, ni persecución, ni hambre, ni desnudez les van a poder separar del amor de Cristo, pero mandan hasta a las viudas y a los hermanos más pobres a traer 10% de sus escasos recursos para ellos poder construir grandes templos, comprar radio emisoras, poner canales de televisión y vivir en mansiones. ¿Sera esa la voluntad de nuestro Señor? Antes el nos invita a venir a Él todos los que estamos trabajados y cargados y promete hacernos descansar.

Lo peor de todo es que los imponen el diezmo dicen predicar el evangelio de Jesucristo pero a la vez niegan la obra redentora de nuestro Señor Jesucristo. Todos los defensores del diezmo, a quienes podríamos bien llamar: los judaizantes de nuestros tiempos, todos ellos el primer pasaje de la Biblia que citan para imponer el diezmo es: Malaquías 3:9 que dice: “Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado” ¿A quien escribió esto Malaquías? Lea el libro de Malaquías y se dará cuenta que esto va dirigido al pueblo de Israel y para el tiempo del profeta Malaquías la ley estaba en completa vigencia. ¿De dónde viene la maldición que profiere el profeta Malaquías? La maldición que profiere el profeta es la maldición de la ley en contra de aquellos que la desobedecen, Deuteronomio 27:26 dice “Maldito el que no confirmare las palabras de esta ley para hacerlas. Y dirá todo el pueblo: amen.” El pueblo de Israel estaba cayendo bajo maldición precisamente por quebrantar un mandamiento de la ley: el mandamiento del diezmo. Pero ¿qué nos dicen las sagradas escrituras respecto a las maldiciones de la ley? ¿Puede la Iglesia de Jesucristo caer bajo las maldiciones de la ley? o ¿Esta la Iglesia libre de las maldiciones de la ley? Gálatas 3:13 dice “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero).” Si Jesucristo el Hijo de Dios nos redimió de la maldición de la ley, ¿Que denominación, pastor o hombre podrá someter a la iglesia de Cristo nuevamente bajo la maldición de la cual El nos hizo libres? Claramente ningún pastor, ningún predicador, ningún hombre puede someter a la iglesia de Cristo bajo la maldición de la ley, por lo tanto todos aquellos que tergiversando las escrituras le predican a la iglesia que la maldición de Malaquías puede venir sobre ellos, están predicando falsedad y engaño, no están predicando la sana doctrina de la Palabra de Dios, y están ellos mismos cayendo en condenación por predicar falsedades.

En los escritos del Nuevo Testamento no encontramos ningún pasaje que nos indique que diezmar haya sido una práctica de la Iglesia durante el tiempo de los apóstoles. El principal expositor del evangelio a los gentiles, el apóstol Pablo no instruyo en ninguna de sus cartas a las respectivas Iglesias de que se debiera adoptar la ley del diezmo dentro de la Iglesia. Recordemos que el diezmo era parte de la ley de Moisés, esta le fue dada al pueblo hebreo. Los pueblos gentiles desconocían la ley de Mosiaca, si el diezmo hubiese una doctrina y una práctica tan fundamental como la han convertido hoy las diferentes denominaciones, ¿Por que es que el apóstol Pablo ni si quiera menciono el tema a las diferentes iglesias cuando si abordo prácticamente todos los aspectos relacionados con la vida Cristiana? Las iglesias integradas por los nuevos convertidos gentiles probablemente nunca hubieran escuchado mencionar el diezmo, pero el apóstol Pablo ni si quiera se los menciona en sus cartas!. ¿Cómo pudo el apóstol Pablo omitir mencionar algo tan importante? Simple y sencillamente el apóstol Pablo nunca tuvo la intensión de enseñar que la iglesia debiera adoptar la ley del diezmo.

Los judaizantes querían mezclar el nuevo pacto con la ley Mosiaca, la respuesta del apóstol Pablo fue contundente y defendió a toda costa que no se podía exigir que los creyentes entre los gentiles adoptaran la ley Mosaica, ni en su totalidad, ni parcialmente. En aquellos tiempos los judaizantes pretendían exigir que los gentiles fueran circuncidados, hoy los judaizantes no les interesa la circuncisión pero si les interesan las finanzas, por lo cual desechan toda la ley pero adoptan una sola ley: la ley del diezmo. Ahora se nos enseña que podemos descartar todas las instrucciones de la ley, tales como la circuncisión, el guardar el sábado, las leyes sanitarias, etc. sin embargo se nos pretende obligar a cumplir a toda cabalidad la ley del diezmo. ¿Cómo es posible? El apóstol pablo escribiendo a los gálatas les dice: Gálatas 5:2 “He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechara Cristo. 3 Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley. 4 De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.” Si alguien pretende ser acepto delante de Dios cumpliendo un punto de la ley, esa persona está obligada a guardar toda la ley. No podemos escoger como queremos ser justificados, no puedo yo decir si cumplo esta ley y esta otra, pero las demás no las cumplo, ya con eso estoy justificado. ¿Qué tipo de evangelio predican los que pretenden imponer la ley del diezmo? Ciertamente no es el evangelio Bíblico, pues el evangelio Bíblico no es una mezcla, no es un evangelio de salvación por medio de un combo: gracia-ley del diezmo. Pretender ser justificados delante de Dios mezclando la gracia con las obras de la ley, llámese ley del diezmo u otra ley, no es Bíblico. Eso es exactamente lo que enseña la iglesia católica, que la salvación no depende únicamente de la gracia de Dios sino también de las obras meritorias que el hombre tiene que hacer para obtenerla. ¿Por qué hermanos habremos de seguir el camino apostata de la iglesia romana? Nunca!, dirían algunos pastores, ¿pero entonces porque quieren imponer la ley del diezmo?

El caso de imponer o pretender imponer el cumplimiento de la ley a los creyentes gentiles fue algo que fue tratado durante el concilio en Jerusalén. Lea el capítulo 15 del libro de Hechos. Luego de algunas aportaciones de algunos hermanos el apóstol Pedro dice en el versículo 10 “Ahora, pues, ¿por que tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?” ¿Quien esta hablado aquí? El apóstol Pedro está hablando y ¿qué es lo que está diciendo? Esta diciendo que aquellos que pretenden imponer la ley de Moisés a los discípulos de Jesucristo están tentando a Dios! Tentar a Dios es algo que nadie querría hacer jamás, Dios es fuego consumidor, ciertamente ningún hombre podrá tentar a Dios y escapar su juicio, aunque muchos no enfrentaran el juicio aquí en esta tierra, pero un día lo enfrentaran. Además el apóstol Pedro está hablando de no poner carga, no poner yugo sobre la cerviz de los discípulos. Un día se les pregunto a los miembros de una iglesia si ellos diezmaban, hubo muchos de ellos que dijeron que no, y se les pregunto porque, la repuesta de todos ellos fue que no ajustaban con sus pequeños salarios ni para cubrir sus necesidades básicas. ¿No será esto un yugo sobre la cerviz de los hermanos?, exigirles dar el 10% de su salario o de lo contrario decirles que le están robando a Dios y que están cayendo bajo maldición. Pregunto: ¿Sera que al apóstol Pedro se le olvido mencionar que si se debía llevar la carga que representa el diezmo para todos los hermanos pobres? ¿Porque no dijo: ninguna otra carga, más que esta única: la del diezmo? Porque si habían hermanos pobres en aquellos tiempos y aun los hay hoy, aunque muchos predicadores de la prosperidad lo quieran negar y digan que la pobreza es maldición y aunque muchos también lo nieguen pero para los más pobres el diezmo es efectivamente una carga, y mucho más cuando va acompañado de la amenaza de maldición y de condenación eterna por no hacerlo. ¿O a caso no predican los que quieren imponer el diezmo, que el que no diezma se va al infierno? Claro que eso es lo que predican, nuevamente aplicando erróneamente Malaquías para decir que el que no diezma le está robando a Dios, si no diezmar es robar y los ladrones no entraran en el reino de Dios, entonces están enseñando claramente que el que no diezma se va al infierno! El concilio de Jerusalén concluye con la recomendación de Jacobo, de que se les escriba a los gentiles, Hechos 15:28 “Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: 29 que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien.” ¿A quién ha parecido bien no imponer ninguna carga más a los gentiles? Al Espíritu Santo ha parecido bien! A Dios a parecido bien! y si a Dios a parecido bien no imponernos las cargas de la ley, ¿qué hombre será aquel que podra revertir la voluntad de Dios y volver a esclavizarnos bajo el yugo de la ley? ¿Sera que en el dia del juicio los que tal quieren hacer tendrán buenas cuentas que entregar a Dios mismo, a quien ha parecido bien no imponernos ninguna de las cargas de la ley?

Hebreos 7:18 dice “Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia 19 (pues nada perfecciono la ley), y de la introducción de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios.” El mandamiento anterior que exigía el cumplimiento de muchas obras ha quedado abrogado porque era débil e ineficaz y ahora tenemos una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios. Ya no podemos acercarnos a Dios por nuestras obras, no es por diezmar, no es por circuncidarnos, no es por guardar el sábado, no es por ninguna de las obras de la ley, sino por la fe en nuestro Señor y Salvador Jesucristo que podemos acercarnos a Dios y ser salvos únicamente por su gracia.
Me cuesta entender cómo es que casi la totalidad de los pastores fallan en reconocer esta verdad fundamental de las Escrituras. ¿Cómo es que pueden predicar que somos salvos por la gracia de Dios lo cual es totalmente correcto de acuerdo a las enseñanzas del nuevo testamento, pero a la vez poner como requisito una obra de la ley? ¿O no ponen los diezmos como requisito para ser salvo? Nuevamente, si no diezmar es robar y los ladrones no entran al cielo, entonces implícitamente, se está enseñando que el que no diezma no puede ser salvo. La única explicación que encuentro para este error por parte de la mayoría de las denominaciones y pastores tiene que ver con las finanzas. Los pastores parecen estar convencidos que si no imponen la ley del diezmo sobre los creyentes, entonces la obra de predicar el Evangelio se va a venir abajo y ellos perderán su fuente de ingresos. ¿Pero, es que acaso solo con exigencias y amenazas podemos dar los Cristianos? ¿No tenemos amor nosotros por la obra y por los pastores como para dar voluntariamente para su sostenimiento? Pues precisamente de esta manera: voluntariamente, es que esta establecido que nosotros los Cristianos debemos dar! Así lo enseño el apóstol Pablo en su segunda carta a los Corintios en la cual instruye (2 Corintios 9:7) “Cada uno de como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.” Esta es la manera en que los Cristianos debemos de dar, no con tristeza, no por necesidad, no porque nadie nos obligue, no porque tenemos que obedecer la ley de Moisés, no por ninguna otra razón, sino porque Dios pone el amor en nuestros corazones, para que nosotros demos voluntariamente. Dar para nosotros no es un requisito para poder alcanzar la salvación sino un fruto del amor de Dios que está en nosotros. No tenemos que dar un porcentaje establecido, podemos dar desde un vaso de agua hasta todo lo que poseemos.
Que Dios les bendiga a todos los que puedan leer esta pequeña reflexión. Gloria y honra a Dios Padre y a nuestro Señor Jesucristo por los siglos de los siglos. Amén.

Atentamente,

Hno. Miguel Obando Rojas
Managua, Nicaragua.

Hay varias respuestas planteadas, en respuesta a este tema, en dicho foro.

Quienes avalan el diezmo, lo hacen pensando en su bolsillo, en su necesidad como líder de una congregación, en su propio “molino”.

Si las iglesias administraran el dinero de modo transparente y generoso, conforme a las escrituras, esto sería visible a todos y todos darían aún sus propias casas !!! Tal cosa sucedió en la época del libro de los Hechos. No se dudaba de una mala administración de las arcas de la iglesia, sino que eran usadas para sostener a los misioneros, dar de comer a las viudas y huérfanos y mayormente para los hermanos que estaban en necesidad.

No se utilizaba con fines edilicios, ni se utilizaba para gastos superfluos. Y no era mencionado el “diezmo” como tal en el tiempo apostólico. Sólo se mencionaba el tema de las ofrendas.

El malgasto de los ingresos de la iglesia de hoy (junto a la ausencia total de transparencia), es el primer obstáculo para que los hermanos den generosamente.

¿Por qué ocultar las cuentas de la iglesia? ¿Acaso se teme que se sepa que el pastor cambió de automóvil o que compró un nuevo departamento en una zona lujosa como regalo de casamiento para su hija? No tiene nada de malo esto, si todos los miembros lo aprueban, pero… ¿se hace a la vista de todos o se busca ocultar de todas las maneras posibles?

Además, si se malgasta el dinero, ¿Quién creen que les pedirá cuentas?

Como cristianos, tenemos el deber ante el Señor de evitar que los ministros lleven una vida licenciosa y casi mundana, haciendo gastos que podrían ser más moderados. ¿Cómo hacerlo? Dando menos.

La ofrenda podemos darla a quien Dios nos mande. Quizá exista una persona necesitada que ayudar a la que el Señor ponga en nuestro camino… ¿cerraremos el corazón a ella por dar el dinero en un lugar que sabemos malgastador? Dios nos pedirá cuentas a nosotros de nuestra mayordomía, no podremos responsabilizar a terceros…

Que el Señor les bendiga !