Proverbios 1:4

Para dar sagacidad a los simples,
Y a los jóvenes inteligencia y cordura.

Cuánta falta nos harían estas tres cosas en nuestra sociedad actual: Sagacidad, Inteligencia y Cordura.

Los “simples” serían más sagaces y no serían atropellados como sucede en todos los ámbitos de diversas maneras. Pero… ¿quienes son los llamados “simples”?

En otras traducciones podemos leer el mismo texto del siguiente modo:

“para infundir sagacidad en los inexpertos, conocimiento y discreción en los jóvenes.”
(Biblia Al Día, e idéntica traducción en la Nueva Versión Internacional)

“para hacer sagaces a los jóvenes inexpertos, y darles conocimiento y reflexión.”
(Dios Habla Hoy).

“para enseñar a los simples la prudencia, a los jóvenes ciencia y reflexión,”
(Biblia de Jerusalén)

“para dar prudencia a los inexpertos, perspicacia y circunspección a los jóvenes.”
(Nácar-Colunga)

“para que dé a inocentes astucia, y a niño nuevo el sentir y el pensar.”
(Septuaginta)

Los simples son los “inexpertos” ó los “inocentes”.

Muchos en el mundo toman ventaja desde la posición de su experiencia y aprovechan las vidas de quienes no han alcanzado dicho conocimiento para someterlos (en cualquier grado de sometimiento) y ponerles a sus órdenes para cumplir con cualquier capricho. Los argumentos utilizados para alcanzar este vil objetivo, van desde el hombre de la bolsa, hasta el latiguillo (que tan espiritual suena): “Dios me dijo”.

Son inocentes. De los cuales sacar provecho a causa de su fragilidad de consciencia, propia de la inocencia, la inexperiencia, la “simpleza”.

Para los que creen que el Señor hará “la vista gorda”, viendo este gran parque de diversiones en que se han convertido muchas congregaciones de la actualidad… sepan que existe un Dios al que deberán dar cuenta por el mal uso de la autoridad que alguna vez confió el Señor en sus manos.

¿Acaso es imposible para un ministro ir “deslizándose” de la fe, para caer en errores que desconoce como tales? Hay un infierno entero que posee más sagacidad que él para demostrarle lo contrario, pues ya lo ha logrado. Y lo que es peor (muchísimo peor) es que sigue creyendo que todo lo que hace lo hace para Dios, y que Dios aprueba todo lo que hace.

Para los simples, los inocentes y los inexpertos, les dejo una sugerencia. Sigan buscando. Nunca dejen de buscar. Porque sucede algo extraño…

Cuando encontramos la verdad que está en Jesús, y comenzamos a comprender en parte los designios de Dios para nuestra vida y a experimentar Su presencia de un modo tan especial sobre todo lo que hacemos, tendemos a darle a esta experiencia una forma amoldada a nuestras necesidades y a confiar en que de ese modo Dios no se irá de nosotros.

No hay nada que podamos hacer para que Dios nos ame más, y nada de lo hagamos, por horrible que sea, nos hará que Dios nos ame menos. (Parafraseo algo que leí en el Blog de la Monjaguerrillera, en alguna oportunidad).

Lo que sí podemos hacer para mantenernos firmes y alerta, ante cualquier intento de ataque sobre nuestra simpleza es leer la Palabra de Dios, y buscar de todos modos una interpretación cierta y veraz de los inspirados escritos. No podemos caer en la suavidad de los mensajes que acarician nuestra autoestima con el único fin de ablandar nuestro bolsillo. Como tampoco podemos entrar en los mensajes que nos decapitan por el sólo hecho de haber intentado utilizar el intelecto que Dios nos ha provisto.

Leamos la Palabra de Dios y pidamos en oración a Dios que Él mismo nos enseñe aquello que desea que aprendamos.

Proverbios 1:3

Para recibir el consejo de prudencia,
Justicia, juicio y equidad;

Si algo tiene de complejo este mundo es el equilibrio de la justicia (con minúscula).

Esto quizá se deba a que la misma es ejercida por hombres: unos la convierten en una actividad lucrativa, y otros, anhelan realmente ser justos y hacen lo que mejor pueden (o al menos eso creen).

Si hablamos de la otra Justicia (la que es con mayúsculas, la Justicia del mejor Juez del universo y alrededores) nos encontramos con ese parámetro que muy difícilmente logre alcanzar ser humano alguno en la tierra.

Cuando Dios juzgue a los hombres, Sus juicios serán absolutamente justos. No existirá la más mínima duda de la perfecta equidad en Su sentencia sobre nuestros actos (buenos o malos), ni excusa alguna que pueda ser planteada.

No tendremos derecho a defensor alguno, ni existirá cosa vulgar alguna como la apelación, ni se podrá elevar un pedido de anulación del juicio por ningún motivo.

No estará el hombre delante de Dios para defenderse, sino para oir y acatar la sentencia.

Lo importante es saber que el Único salvoconducto existente, a través del cual podremos evitar una condenación segura por nuestro pésimo comportamiento diario, es la figura del sustituto. Aquel que ya sufrió el castigo que merecíamos, ocupando nuestro lugar en la sentencia y sufriendo gratuitamente, por amor, nuestra condena.

Su Nombre es Jesús. Que es el Nombre sobre todo nombre que se nombra debajo del cielo (sí! aquí también!).

Este grado de Justicia es parte del inmenso amor de Dios sobre sus criaturas. Por lo tanto debemos esforzarnos por conocer a fondo los detalles de dicha sustitución, para conocer sus alcances y beneficios.

El beneficio consiste en alcanzar la paz que viene a nuestras vidas cuando nos sabemos perdonados por el Autor de la vida.

¡El alcance de dicho perdón es inmenso! Ya que habiendo Jesús pagado con su vida, hace 2.000 años (mucho antes de que nosotros hubiésemos nacido), tenemos la oportunidad de tener fe en esa sustitución (confiar que también a nosotros nos sustituyó al ser condenado a muerte en lugar nuestro) e ingresar en el período de la Gracia de Dios.

Esta Gracia de Dios es, precisamente, lo más parecido a un indulto. No es que no hayamos sido culpables. No es porque hemos tenido buena conducta y somos premiados por eso con la excarcelación. Aún somos seres carnales y sujetos a pasiones, pero hemos recibido un indulto. Un perdón NO MERECIDO.

Somos pecadores perdonados. No por mérito propio (¡de ninguna manera!), sino por mérito de Jesús y por un amor que sobrepasa el entendimiento lógico de cualquier hombre o mujer. Aún aquellos que han sido reconocidos por una mente brillante y se les ha considerado “genios”, no podrían alcanzar a comprender mediante argumentos lógicos el grado del amor de Dios. Ni aún la imaginación más desarrollada lograría alcanzar tal punto de comprensión de una Gracia tan poco merecida y a la vez tan ampliamente abarcativa.

Para eso es necesaria la sabiduría: “Para recibir consejo de prudencia, justicia, juicio y equidad”, y comprender que si recibimos estas cosas, ha sido sólo por mérito Divino.

Proverbios 1:2

“Para entender sabiduría y doctrina, para conocer razones prudentes”
Proverbios 1:2

La finalidad de los proverbios escritos por el rey Salomón, está descrita en los versículos que siguen al primero.

En este primer párrafo (el versículo 2) Salomón nos da una pista sobre su motivación:

Que quienes lean estos proverbios, alcancen un grado mínimo de comprensión sobre la sabiduría y la doctrina.

Una de las cosas que pretende es que el lector de estos escritos “conozca razones prudentes”, entre otras que leeremos en versículos posteriores.

No he sido yo quien ha divido en versículos y capítulos los antiguos escritos.

Sé que los textos leídos “de corrido” sin las interrupciones propias de estas divisiones no inspiradas nos dan una mayor claridad sobre el mensaje que se intentó dar en un primer momento.

Cierta vez, leí un nuevo testamento cuyos número de versículo se encontraban a lo largo del texto, sin cambiar de renglón (retorno de carro) en cada número de versículo, sino sólo cuando el texto original cambiaba de tema.

Fue enriquecedor olvidar por un momento esas divisiones que, de modo inconsciente, forman una idea de pequeños bloqueos a lo largo de un texto que jamás tuvo la intención de mostrarse interrumpido a mitad de una frase.

Es lógico leer con cierto orden, pero cuando ese orden se nos impone externamente, sin intenciones del autor, pueden existir errores interpretativos.

Muchas veces una exposición sobre determinado mensaje se suspende en un versículo determinado, cuando restan dos versículos para terminar un capítulo, y dos capítulos para terminar el libro o carta de donde ha salido el texto utilizado para ese mensaje.

Lo cual nos hace pensar que: 1) el mensaje está siendo manipulado para llevar a la audiencia a un punto determinado, o bien, 2) es importante evitar el resto del texto pues arruinaría el mensaje, el cual, con el texto completo, carecería de sentido.

La sabiduría sirve para pensar y para hacerlo tal como a Dios le gusta que pensemos.

Por lo tanto, en este “¿estudio?” pienso seguir utilizando el orden de los versículos por un motivo tan caprichoso como aquel por el cual existen, pero intentando guardar el contenido del mensaje de los precedentes y los próximos a ser presentados.

Tenemos libertad en Cristo para leer, comprender e interpretar los escritos que nos ha dejado el Señor.

Ahora bien, esta libertad puede ser utilizada con negligencia o necedad, en lugar de hacerlo con auténtica sabiduría, con lo cual, estaríamos utilizando la libertad que Dios nos ha dado para condenarnos en lugar de utilizarla para ayudar a otros a conocerla y compartirla.

Este segundo propósito es el que deseo llevar adelante.

Que Dios les bendiga.

Proverbios 1:1

“Los proverbios de Salomón hijo de David, rey de Israel”
Libro de los Proverbio, capítulo 1, versículo 1.

Salomón fue rey de Israel y Dios lo amó.

¿Cuántos líderes cristianos permitirían que tome las riendas de su ministerio un hijo de origen tan oscuro?

“David consoló a Betsabé, su mujer, se llegó a ella y durmió con ella. Ella le dio a luz un hijo y le puso por nombre Salomón. Jehová lo amó”
2º libro de Samuel, capítulo 12, versículo 24.

Para que Salomón naciera, David pasó por un adulterio y varios asesinatos.

Así de sencillo.

Se enamoró de Betsabé cuando la vio desnuda mientras se bañaba y la deseó. La mandó llamar y adulteró con ella.

Al ver que no podía convencer a Urías (esposo de Betsabé) de que pasara la noche junto a su esposa, con el único fin de evitar que se conociera su adulterio, le invitó a quedarse con él para que bebiera hasta embriagarse, pero ni aún así Urías se acostó con su mujer.

Entonces optó por mandarle una nota a Joab (general del ejército de Israel) con una orden expresa para que llevaran a Urías al sector más crudo de la batalla y se apartaran de él para que sea herido y muera.

En el episodio murieron también algunos otros hombres de Israel por la imprudencia de acercarse demasiado a los muros de la ciudad enemiga.

David, al enterarse -por medio de un mensajero que le envió Joab- que había muerto Urías junto a otros hombres, restó importancia a esas muertes que consideró propias de un combate -lo que hoy se denomina “daño colateral”- y se sintió aliviado de haber quitado de su vida un problema con otro aún peor.

Posteriormente, el Señor utilizó un castigo ejemplar. El hijo que tuvo Betsabé de ESA relación murió, aunque David se arrepintió de lo que hizo y rogó por la vida de ese niño.

También Dios le dio una profecía a futuro que decía:

Así ha dicho Jehová: “Yo haré que de tu misma casa se alce el mal contra ti. Tomaré a tus mujeres delante de tus ojos y las entregaré a tu prójimo, el cual se acostará con ellas a la luz del sol. Porque tú lo hiciste en secreto; pero yo haré esto delante de todo Israel y a pleno sol.”
2º libro de Samuel, capítulo 12, versículos 11 y 12.

Esta profecía se cumplió tiempo después con su hijo Absalón (busquen y lean la historia en 2ª Samuel 16:21-22).

Por lo tanto…

El hijo que tuvo luego con Betsabé, llamado Salomón, fue amado por el Señor. ¡Pero qué gran costo para traer esa vida al mundo!

Dios le dio una sabiduría que lo convirtió en un rey equilibrado y justo.

De los mensajes volcados en este libro estaremos hablando en esta serie.

Espero que puedan ser bendecidos por el Señor al leer estos textos y alcancen la sabiduría.

El mal de Dios

¡Qué título interesante! ¿El Mal de Dios?

¿Es una contradicción más de la biblia? ¡No! ¡Para nada! Sólo que existe y es real. Y cuando en ocasiones nos toca experimentar “lo malo”, el Señor se encuentra con nuestra negativa a aceptarlo y agradecerlo con la misma intensidad con que agradecemos lo bueno.

“¡Es que somos hijos del Rey! ¿Cómo toleraremos esta enfermedad?”, nos decimos.

“¿Qué dirán nuestros hermanos?”, seguramente dirán que no tenemos fe.

“¿Y qué si se enteran de que no tenemos dinero para comprar un automóvil?”, seguramente dirán que “el Señor no nos ha prosperado” por no dar una ofrenda o un diezmo, por tener algún pecado oculto, etc. etc. etc.

Quiero compartir una pregunta de Job:

“¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?” Job 2:10b

Job había alcanzado grandes riquezas en esta tierra y era conocido como el “varón más grande que todos los orientales” (Job 1:3).

Su secreto: Vivía bajo el temor del Señor.

Ahora bien. Las prédicas livianas y positivistas de nuestra época actual, invitan a que dispongamos nuestro corazón a alcanzar exactamente ese nivel de éxito. Con sólo un 2% menos que lo que Job había recibido, nuestra vida pasa a ser un fracaso digno de ser condenado (a los ojos del resto, claro).

No se nos prepara para las muertes familiares, para los duelos, para los lutos, para las largas agonías, para las prolongadísimas enfermedades con sus días de internación que la obra social no desea pagar, con esas “complicaciones” que sufren nuestros parientes en medio de una operación -que se anunciaba como sencilla pero se convierte en un calvario- y en donde las palabras del médico “Es necesario cortar…” nos caen como una bomba atómica para nuestra “fe en que se iba a sanar” que teníamos hasta hace 10 segundos, etc. etc. etc.

No, hermanos. Se nos predica, enseña, exhorta, alienta, a que creamos que el Señor es un festival multicolor las 24 horas y que jamás seremos alcanzados por dardo alguno del enemigo de nuestras almas.

Job tenía razones para estar perplejo ante lo que experimentaba. Por gracia del Señor, ¡no tuvo que soportar él la “guía” de pastor o líder alguno! Aunque era un hombre temeroso de Dios que se preocupaba realmente por el bienestar de su familia y ofrecía sacrificios a Dios por temor a que alguno de sus parientes hubiera mostrado algún signo de rebeldía contra el Señor.

Job sufrió el despojo de sus bienes, la muerte de sus familiares, la pérdida de toda su salud, y la desconfianza de su propia compañera, que le pidió que maldijera a Dios ¡y se muriera!

Tan mal enseñados estamos que si sólo se nos volara la corbata, irrumpiríamos en un palabroterío interminable para justificar que nos encontramos frente a un ataque del mismo infierno sobre nuestras vidas!

No estamos enseñados para recibir lo malo de Dios.

Para aprenderlo, sólo nos queda un camino. Experimentarlo…

Cuando lo hacemos, la burbuja se quiebra, nuestros ojos se abren y comprendemos que la libertad que tenemos en Cristo puede vencer a la misma muerte, y si permite que seamos vencidos por ella, podemos estar seguros que es porque ya no hacemos falta en este suelo.

Que el Señor te bendiga !

Raimundo

Deseas prosperidad?

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He leído una nota, escrita el 29 de Setiembre de 2004, que decía lo siguiente:

Cada 24 horas mueren de hambre en el mundo 100 mil personas, entre las cuales 30 mil son niños con menos de 5 años de edad.

El día 11 de septiembre, el derrumbe de las torres gemelas de Nueva York cumplió tres años. Hubo una inmensa conmoción internacional.

Cada día, el hambre hace desmoronarse a 10 torres gemelas repletas de niños.

Nadie llora ni se conmueve. ¿Por qué?

La pregunta queda flotando extrañamente en el aire sin respuesta.

Puede ser que te hayan enseñado, (o lo estén haciendo en este mismo momento), que debes anhelar la prosperidad a toda costa, porque ¡eres hijo del Rey!

Puede ser que sueñes con grandes sumas de dinero con este Dios generoso que quiere verte gordo, con los bolsillos llenos y viviendo una vida (si bien decorosa y sin vicios) libre de cualquier tipo de preocupación financiera y rodeado de todas las comodidades existentes (y por venir)… ¡ como corresponde a un hijo del Rey !

Lamento tener que decepcionarte, pero por cada peso, dólar, euro o la moneda que prefieras, que llega a tu bolsillo, por el medio que sea (no viene al caso que sea un modo justo o injusto, sino lo que produce en este entorno materialista) se incrementa la pobreza de otros en el mundo.

Paradójicamente, informes de la FAO (búscalo en Google) afirma que los países desarrollados pugnan por desarrollarse más y esto a fuerza de subdesarrollar más a los que son subdesarrollados.

La consecuencia es grave: Más pobreza.

Quizá pienses… ¿y a mí qué? (Tal como dijera Caín: “¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?”)

Piensa que nada te distingue de esa otra vida, de ese otro ser que fue creado tan a la imagen de Dios como tú. Por quien Cristo dio su vida, al igual que la dio por ti.

Ahora… pensándolo bien… ¿deseas prosperidad? ¿O prefieres ser cristiano?

La biblia dice que Alguien dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.” (Mateo 16:24). Seguramente no tendría mucho lugar su mensaje en algunas congregaciones de la actualidad “progresista y positivista” embobada por los mensajes de “éxito” y con sus “7 claves para vivir como un duque”.

Raimundo Baravaglio
Mensaje de Fuego .Org

Diezmos, diezmos, diezmos…

He recibido un mensaje, el cual transcribo y luego respondo.

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MENSAJE:

hola, puntos y bases biblicas.Dt14:22 -Gn!2:20-Lv27:30-am.4:4-mal.3:8-Lc18:12-He7:2-5-9
1-La biblia es la palabra de Dios. * no de hombre.
2-es un mandato de Dios. *no de el predicador.
3-hay maldicion para quien no lo da. *no para el incredulo.
esto es para el que cree a Dios.
4-Dios no cambia. *el hombre si .

Robara el hombre a Dios? pues vosotros me aveis rovado. y dijisteis:en que te emos robado ?en vuestros diezmoz y ofrendas.Malditos sois con maldicion por que vosotros la nacion toda me aveis robado. traed todos los Diesmoz al alfoli y haya alimento en mi casa;y Provadme ahora en esto, dice Jehova de los ejercitos,si no derramare vendicion sobre vosotros hasta que sobre abunde.

esto si usted o quien sea no lo creemos que mal de nuestra parte ya que todo le pertenece a Dios y el solo quiere vendesirnos nada nos pertenece solo somos mayordomos de Dios sobre la tierra el es Dueño de todo y de lo recivido se su mano es que le damos.

Dios nos da muchas promesas en su palaba, Dios es rico ,solo quiere que le amemos .lo de mas es por añadidura.:) y un consejo de ,mas vienvaenturado es dar que recivir de,de y vera como Dios lo vendice no haga caso al diablo.de verdad que Dios lo bendiga.

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RESPUESTA:

Hola hermana María.

Gracias por contestar.

Usted cita: Dt.14:22 que dice: “Indefectiblemente diezmarás  todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año.”

A primera vista, podemos ver que el Señor no menciona el dinero sino el producto del grano y que no consiste se trata de un aporte mensual sino anual.

Pero además (como Ud. sabrá) la biblia debe ser leída en su contexto. Descubriendo el verdadero espíritu del mensaje, que pueda contener un versículo determinado, en el entorno de cada pasaje y, aún, de cada capítulo, de cada libro, y del conjunto de libros que integran la palabra del Señor (la Biblia) tal como ha llegado a nuestras manos en nuestros días.

Basta leer el versículo que sigue al que usted plantea para descubrir algo maravilloso:
Dt.14:23 dice: “Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para poner allí su nombre,  el diezmo de tu grano,  de tu vino y de tu aceite,  y las primicias de tus manadas y de tus ganados,  para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días.
“.

No sólo no menciona en lo absoluto el dinero, sino que (el que lea entienda) le ordena el Señor que él mismo coma dicho diezmo.

El diezmo que en la actualidad se insta a los cristianos a dar y que tantas veces se menciona (desde cualquier púlpito) que es destinado “para la obra de Dios”… ¿lo es en verdad? ¿O termina siendo dilapidado en viajes, efectos de humo y luces, eventos multitudinarios de escaso fruto, y otro tipo de vanidades para engrandecer el nombre de un supuesto “reconocido ministerio”?

No estoy en contra de quienes predican de corazón el evangelio, pero dudo que éste (el evangelio) requiera de adornos o énfasis accesorios. El evangelio es poder en sí mismo !!! Pero eso es entrar en otro tema…

El argumento bíblico para sostener el diezmo que usted menciona (en Dt. 14:22) sólo tiene alcance hasta el versículo que le sigue… Allí muere.

Continúo.

Gn.2:20 dice “Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo;  mas para Adán no se halló ayuda idónea para él.” No tiene nada que ver con el diezmo.
Por las dudas leí Gn 12:20 por si fue un error de tipeo (ya que ha escrito “!2″), dice: “Entonces Faraón dio orden a su gente acerca de Abram;  y le acompañaron,  y a su mujer,  con todo lo que tenía.” Tampoco tiene nada que ver con el diezmo.

Sigo…

Lv. 27:30 dice: ” Y el diezmo de la tierra,  así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles,  de Jehová es;  es cosa dedicada a Jehová.”

Pero en el contexto encontramos: Lv 27:34 “Estos son los mandamientos que ordenó Jehová a Moisés para los hijos de Israel,  en el monte de Sinaí.”

Es necesario comprender que estamos en la etapa de un mejor pacto. Esa ley fue dada a los hijos de Israel. El diezmo ni siquiera figura en el decálogo. Por lo que si debemos guardar cada punto de la ley levítica, no estaríamos andando en la gracia de Cristo. Sólo detente a leer otros preceptos del libro de Levítico, y verás que no cumplimos ni la décima parte de todos los ritos que se plantean allí… ¿por qué? Porque no estamos bajo la ley sino bajo la gracia.

Muchos “grandes hombres de Dios” (les encanta ser llamados así) poseen la mala costumbre de apropiarse de legalismos obsoletos como el del diezmo para enriquecerse y terminar convirtiendo sus congregaciones en verdaderos centros de diversiones.

Sigo…

Otro versículo citado por usted es el de Amós 4:4 que dice: “Id a Bet-el, y prevaricad; aumentad en Gilgal la rebelión, y traed de mañana vuestros sacrificios, y vuestros diezmos cada tres días.”

En este texto, no es precisamente que el Señor esté pidiendo que traigan los diezmos como requisito, sino que está reprendiendo a Israel por su hipocresía. Les desenmascara su falsedad que consistía en su recurrencia al pecado para posteriormente presentarse ante el Señor con los sacrificios y diezmos “cada tres días” como “rito” de pseudo-arrepentimiento ante Dios, pero con el único y claro objeto de regresar cuanto antes a sus caminos de pecado. Es un error considerar este texto como base para una doctrina en relación a la actualidad del diezmo. El texto mencionado no enseña que deba diezmarse.

Sigo…

Otro versículo citado por usted es el de Malaquías 3:8 que dice: “¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas.”
¿Es un mensaje que el Señor dio a los cristianos neotestamentarios? ¿no es acaso el Señor hablando al pueblo de Israel? Repito, estamos viviendo en los tiempos del nuevo pacto, no del antiguo.
En Malaquías 4:4 dice “Acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel.” Menciona “ordenanzas y leyes para todo Israel”, queda claro cual es el destinatario de tales ordenanzas y leyes… ¿o deberemos regresar a la ley de Moisés?

Sigo…

Otro versículo citado por usted es el de Lucas 18:12 que dice: “ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.” Aquí Jesucristo está relatando esta hipocresía de un fariseo de quien Jesús mismo menciona en el versículo anterior -Lucas 18:11- que “El fariseo,  puesto en pie,  oraba consigo mismo”, o sea que no estaba orando con Dios, mientras que un publicano, se arrepentía (sin mencionar diezmo alguno) tal como dicen los versículos subsiguientes (Lucas 18:13-14): “Mas el publicano,  estando lejos,  no quería ni aun alzar los ojos al cielo,  sino que se golpeaba el pecho,  diciendo:  Dios,  sé propicio a mí,  pecador.  Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro;  porque cualquiera que se enaltece,  será humillado;  y el que se humilla será enaltecido.” Es cierto, la enseñanza de Jesús no aclara si el diezmo es o no una obligación en este texto, pero sí lo presenta como algo innecesario para el perdón, y peligroso para confiar en él como modo de “estar a cuentas con Dios”.
En aquel momento, no estaba vigente, aún, el nuevo pacto sino que recién entraría en vigencia “al morir el testador” (Ver Hebreos 9:16-17). Pero no se enseña ninguna vigencia en la actualidad de la práctica del diezmo.

Sigo…

Otros versículos citados por usted son los de Hebreos 7:2-5-9 que dice: “a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz”, (v.2). “Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque éstos también hayan salido de los lomos de Abraham.”, (v.5). ” Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos;”.

Estos pasajes hacen una referencia histórica hacia el uso del diezmo que debía entregarse a los descendientes de Leví que hayan recibido el sacerdocio. Nada se menciona acerca de que los nuevos cristianos deban guardar esta práctica.

Esta referencia histórica se menciona para dar a entender la confianza de Abraham hacia Melquisedec (tipo de Cristo). Pero de ningún modo enseña que deba continuarse con esta práctica en la vida cristiana.

El apóstol Pablo menciona la necesidad de dar, de ser generoso, de dar antes que recibir y de la gran bendición que nos produce el dar y de sostener a aquellos que nos ministran en el Señor. Pero jamás leeremos que se hable apostólicamente sobre la vigencia del diezmo.

Yo me gozo de poder ser un dador generoso, pero prefiero que mi izquierda no sepa lo que hace mi derecha… El ser generoso, y a la vez estar haciendo de ello una publicidad de mi persona, me convierte en un hipócrita, pues no realizo en ese caso una dádiva u ofrenda, sino una “inversión” pretendiendo sacar de ello un provecho.

Es más! ¿Qué sucedería si un ministro del evangelio hace las cosas bien? Me refiero a poner su vida por las ovejas, a cuidarlas, a sustentarlas cuando sea necesario, a acompañarlas cuando éstas lo requieran, a hacer, en pocas palabras, “la obra de Dios”, en lugar de buscar una mayor proyección de su ministerio descuidando a sus ovejas, o de llevar una vida social de un nivel altísimo (y seriamente vergonzoso) por el sólo hecho de “codearse con los ‘grandes’”. Al respecto, me siento en sintonía con Pablo que cierta vez dijo de los que estaban en Jerusalén (Gálatas 2:6) “de los que tenían reputación de ser algo  (lo que hayan sido en otro tiempo nada me importa;  Dios no hace acepción de personas),  a mí,  pues,  los de reputación nada nuevo me comunicaron.”

¡¡¡ Qué conveniente sería que cada hombre del Señor se dedicara a escudriñar las escrituras para conocer cuál sea realmente la verdadera voluntad del Señor (en todos los ámbitos de la vida cristiana, empezando por su propia casa) en lugar de buscar fuera nuevas “revelaciones”, “visiones” y “métodos” copiados, interpretados y aplicados por otros ministros en otras congregaciones !!!

El único medio válido para

El pueblo generosamente traería sus ofrendas a sus pies, gozoso de ver que el fruto de su esfuerzo es administrado realmente con sabiduría de Dios para la genuina extensión del reino, en lugar de aumentar la avaricia de hombres que se ufanan de tener grandes iglesias. En lugar de eso, ven que éstos dilapidan en gastos inútiles, cambiando varias veces de teléfono celular (por el sólo hecho de que “ha salido una nueva versión con más opciones!”), o que cambian de automóvil (porque era algo necesario y – además – es digno del “hombre de Dios”), mientras que si Jesús estuviera entre nosotros, seguiría sin tener en dónde recostar su cabeza.

Muchos de estos “hombre de Dios” siguen estadísticas que les hacen creer que su congregación está creciendo, olvidando que el crecimiento numérico nada tiene que ver con el crecimiento que sólo Dios puede dar, el cual no siempre sigue el mismo ritmo de nuestro deseo carnal de ver una iglesia gigantesca que sea la envidia de otros pastores.

Perdón hermana, por plantear el tema tan crudamente, pero le puedo asegurar que, como decía C.S.Lewis, “lo que nos dicen a la cara, carece de importancia” -por que no siempre son palabras veraces- “sino aquello que escuchamos en los pasillos”, pues la hipocresía se disfraza en vivo y en directo, pero en los camarines, es en donde el actor es como es. Actualmente, los pastores se saludan cordialmente hasta estar de espaldas y allí es posible verles los colmillos, sedientos de una especie de revancha por el éxito que consideran que el otro ministro obtuvo en su obra (qué irónico, creen que es SU obra) y que ellos no alcanzaron. Aplaudiendo los éxitos ajenos (aparentes, obvio) pero deseándolos para sí, como si el Señor les “llamara” a tener su propio edificio para diezmiles.

Le aseguro hermana que no soy un “negativista” o cosa semejante, (aunque no me importa qué puedan opinar los lectores de mi persona que no es lo importante, sino Cristo) sino que si el Señor nos llama a edificar Su iglesia, se refiere a una edificación no hecha de manos humanas, no de edificios. En Lucas 12:18 el Señor nos dice: “Y dijo:  Esto haré:  derribaré mis graneros,  y los edificaré mayores,  y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes;” y supuestamente estaba hablando de un hombre que “no es rico para con Dios” (ver versículo 21).

Aún si tuviésemos que ajustarnos a los diez mandamientos, veremos que en ninguno de ellos se menciona el diezmo… aunque sí menciona el guardar el Sábado… que es otro tema apasionante ! Ya que tanto se defiende con uñas y dientes el dogma del diezmo, pero poco se dice de guardar el Sábado, aunque ya se han ocupado los “inspirados hombres de Dios” en cambiar un día por otro, (Sábado por Domingo) cuando la biblia no menciona jamás dicho cambio.

Sólo una última aclaración para tener en cuenta: En las versiones bíblicas: “Nueva Versión Internacional” y “Biblia en Lenguaje Actual”, el día de reposo se menciona como Sábado. Ya en la Reina-Valera de 1960 se hacía referencia al pie en donde aparece el texto, vez tras vez, que “aquí equivale a Sábado”. La pregunta es… ¿el hombre puede cambiar la palabra de Dios? Porque los judíos que no creen que Jesús haya sido el Mesías, siguen guardando el Sábado como día de reposo.

Tengo al respecto una versión histórica interesantísima sobre el motivo que causó el cambio del Sábado por el del Domingo. Y no es precisamente la que estamos acostumbrados a escuchar sobre que “es el día del Señor, porque ese día el Señor resucitó”, sino que tiene más que ver con una cobarde huída de la persecusión romana en donde los cristianos por evitar la cruz, optaron por trabajar los Sábados y celebrar el Domingo el día del Señor.

Ahora bien… No estoy afirmando que el día Sábado deba ser guardado. Pero, el énfasis en el tema del diezmo es algo tan marcado a fuego en la conciencia de los cristianos, basándose por un lado en apreciaciones bíblicas erróneas y fuera de contexto, y por el otro, en una tradición verbal equivocada y “de conveniencia económica”,

Tal parece que en muchos aspectos la palabra del Señor ha sido manoseada de un modo tan diabólicamente sutil, que es imposible regresar a la buena senda.

Gracias al Señor tenemos libertad en Cristo para hablar estos temas y llamar la atención sobre los mismos. Y ¡ay de nosotros si calláramos!

Raimundo Baravaglio
Mensaje de Fuego .Org