Vida después de la muerte

Hace mucho tiempo, mi esposa me relató, con un lujo de detalles más que impactante, un suceso que experimentó el cual podría introducirse en cualquiera de los relatos referidos a “Vida después de la Vida” o más bien… “Vida después de la muerte”.

Lo cierto es que creo en aquellas cosas que me relató, por tratarse de cuestiones que también han estado escritas en la biblia, en donde Jesús comenta la historia del hombre rico y de Lázaro (ya no como una parábola, sino como un hecho) de un hombre que desde su lugar de tormento, deseaba que Abraham le avisara a su familia para que no les tocara la misma suerte.

El último trayecto de la historia refiere lo siguiente:

Entonces le dijo:  Te ruego,  pues,  padre,  que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos,  para que les testifique,  a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento.

Abraham le dijo:  A Moisés y a los profetas tienen;  óiganlos.

El entonces dijo:  No,  padre Abraham;  pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos,  se arrepentirán.

Mas Abraham le dijo:  Si no oyen a Moisés y a los profetas,  tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.”

(Lucas 16:27-31)

Muchos han utilizado las ideas de un infierno como método de espanto previo para presentar el evangelio.

¿Puede condenarse dicho método? Yo creo que sí, dependiendo de las formas.

Si el testimonio de la existencia de un lugar que creemos (y que Jesús predicó) que es real, conduce a que un alma sea arrebatada del gobierno de las tinieblas, entonces es válido.

Ahora bien. En la historia han existido excesos en el uso de este método. Pero el hecho de que esto haya sucedido, no quita la existencia del lugar de tormento en sí.

Si mi estrategia de seguridad (que consiste en asustar a los reos de la sociedad con meterlos en la cárcel para pagar su condena) no tiene buenos resultados, o es considerada infantil e ingenua por sus pobres logros, no hace que la cárcel desaparezca.

¿Qué quiero decir?

Que el infierno sigue siendo un lugar tan real como el primer día en que Jesús habló de él.

Sin más preámbulo, paso a contar la experiencia de mi esposa en una noche de oscuridad que resultó en bendición.

Mi esposa había aceptado al Señor en una iglesia de Olivos, provincia de Buenos Aires, llamada “Iglesia Los Olivos” de un pastor muy conocido que falleció hace unos años.

Ella dio ese paso de fe, sin mucho entendimiento de lo que había sucedido, pero el Señor escuchó sus palabras y, sobre todo, su corazón hambriento.

Tiempo después, dejó de asistir, por presiones familiares, (tendría unos 16-17 años entonces) y su vida transcurrió entre el estudio y su familia.

En una noche, despertó con aparente descompostura e ingresó al baño con deseos de vomitar. De pronto notó que los azulejos de las paredes se iban achicando ante sus ojos y en medio de una sensación de desmayo gritó, al tiempo que comenzaba a notar que “abandonaba” su cuerpo y veía con absoluta claridad lo que acontecía a su alrededor.

El grito despertó a la familia que acudió hacia donde estaba el cuerpo (mi esposa veía todo esto “desde fuera”) y veía al padre que la arrastraba hacia otra habitación gritándole y abofeteándola para que reaccionara del aparente desmayo.

Ella quería gritarle que no estaba allí, sino más arriba, viéndolo todo, pero sus palabras no eran oídas por sus seres queridos.

De pronto notó que comenzaba a elevarse por encima del techo de su casa y comenzaba a flotar por su terraza, escuchando un ruido cada vez más ensordecedor de cadenas arrastrándose.

Un terror de muerte la envolvió y quería gritar, llorar, hacer algo, pero no tenía opción, era “llevada”.

En ese momento escuchó una voz tronar en los cielos que dijo: “NO !!!”.

Y notó que comenzó a descender hacia el comedor de su casa (hacia donde su padre había arrastrado el cuerpo sin vida) y terminó por notar la humedad de su cuerpo, comenzando a sentir los dolores propios de los movimientos de los que había sido objeto momentos atrás por su padre.

Lentamente abrió los ojos y su familia dio gracias a Dios por este hecho.

Este relato me lo comentó años después. Jamás hizo mención de lo sucedido a su familia sino que lo guardó en su corazón con temor.

Sabía que en ese momento, de haber continuado viaje, su destino no habría sido el que más deseaba junto al Señor.

A partir de allí, su vida espiritual comenzó a formarse hacia los valores bíblicos. Buscó apoyo y asesoramiento en la congregación que había abandonado hacía un tiempo y aprendió cosas que Dios le fue revelando a través de Su palabra.

Tiempo después, Dios le dio una palabra de ciencia. No fue muy bien recibida, puesto que le indicó a su propia hermana que Dios la perdonaba por el aborto que había cometido. La hermana, entre el asombro y el espanto por saberse descubierta rompió a llorar, pero con los años endureció su corazón hacia ella.

El Señor la ha usado a mi esposa en repetidas ocasiones y es para mí una perla de gran precio.

Estamos atravesando una prueba en la que depositamos toda nuestra confianza en el Señor.

Nos gozamos de estar en Su camino y poder servirle con todas nuestras fuerzas.

Experiencias como éstas, nos dicen que hay un infierno. Hay algo más allá de la muerte. Y la decisión sobre el lugar al cual iremos, debemos tomarla antes de atravesar la puerta.

Una vez cruzado el umbral de esa puerta, no tenemos opción.

¿En dónde está tu corazón?

Sobre el dar…

Por tanto, tuve por necesario exhortar a los hermanos que fuesen primero a vosotros y preparasen primero vuestra generosidad antes prometida, para que esté lista como de generosidad, y no como de exigencia nuestra. Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.

Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; como está escrito: Repartió, dio a los pobres; Su justicia permanece para siempre.

Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios. Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios; pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos; asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros. ¡Gracias a Dios por su don inefable!
2ª Corintios 9:5-15

Cuando en el versículo 13 de este pasaje, el apóstol Pablo dice: “vuestra contribución para ellos y para todos“, se está refiriendo a los “santos” a los que les “faltaba” que mencionó en el versículo 12.

Hoy muchas congregaciones no cumplen con su rol de suplir las necesidades de los más débiles, mayormente sucede esto en las iglesias de mejores ingresos económicos, cuyos líderes han creído que eran algo no siendo nada, engañándose a sí mismos, como afirma Pablo.

Casi podría decir que estoy un poco agotado de mencionar estas cosas. Pero es necesario sacar a la luz lo que algunos hacen en la oscuridad (aún en aquel tipo de oscuridad propia de su “iluminación”) .

2ª de Corintios 9:7 dice: “Cada uno dé como propuso en su corazón:  no con tristeza,  ni por necesidad” y continua…

¿Cómo será que un cristiano pueda dar “por necesidad”?  Es interesante… Se los dejo para que lo mediten ya que pareciera que se trata de una incongruencia del apóstol, pero nada tiene de tal.

Que el Señor les bendiga!

Poniendo a prueba el cristianismo

Muchas veces nos toca enfrentar situaciones que ponen a prueba nuestra fe.

Una de ellas la estoy viviendo actualmente.

He perdido mi trabajo !

Un trabajo que me mantuvo por un tiempo bastante “cómodo” y sin sobresaltos.

Debí renunciar por cuestiones familiares y personales. No se trataba ya de acomodarse y buscar soluciones inexistentes con vistas a mantener un ingreso interesante, sino de cuestiones más profundas que tienen relación con la vida, con la dignidad y con la fe.

En esta etapa, mi fe juega un rol de altísima importancia. ¿Hasta dónde te va a sostener Dios? Es la pregunta que le podría arrojar a las espaldas de mi enemigo espiritual, como tantas veces se suele recomendar. Pero…

¿Qué diferencia existe entre mi vida y la de un niño (o miles de ellos) que perece(n) por el hambre en el África o en la India?

Ante el Señor, ninguna. Soy tan humano como cualquiera de ellos. O mejor dicho… Ellos son tan humanos como cualquiera de nosotros, que por tener un acceso a tecnologías, a cuentas bancarias, a un “nivel” de vida algo más acomodada que ellos, nos consideramos “por encima” de tales grupos etarios con una facilidad que apesta.

Hoy puedo darme el “lujo” de sentirme “en el aire” en mi situación.

No sé qué será de mi vida (aunque uno siempre se preocupa más por los demás. En lo que respecta a mi propia vida, no le temo ni a la misma muerte…), pero sé que el Señor me lleva de Su mano. Y es bueno.

Ahora…

¿Y si debo soportar padecimientos como los de mis congéneres de África o India?

¿Podré decir “es injusto”? ¡Nooo! Porque nada es peor que lo que padeció Jesús en la cruz. ¡Nada!

Y si pretendemos ser seguidores de Aquel que aprendió la obediencia por lo que padeció… ¿seremos acaso mejores que Él?

¿Evitaremos la copa que Jesús tampoco quería beber, pero que dejó a criterio del Padre el tomarla o no?

Ignoro, amigos, qué sucederá. Por ello soy feliz. Esa ignorancia me permite abrazar más la fe. Sólo me queda el Señor y la fe. (¿Pareciera poca cosa, no? jaja).

Estoy más que gustoso de estar pasando por este momento, y muy agradecido a Dios porque a cada paso sigo aprendiendo a conocerle mejor. No existe mejor cosa en el mundo que conocerle y amarle.

No hay pantalla de plasma, ni PlayStation, ni Wii de Nintendo, ni viaje a las Bahamas o a las islas Caimán, ni títulos, ni ducados, ni principados, ni reinados, ni gobernaciones, ni presidencias, ni brillo, ni  sombra, ni cosa alguna que nos pueda traer el consuelo y la fortaleza que sólo viene de un poder imposible de fabricar y que nos es obsequiado por Dios a todos.

Yo lo acepté y lo disfruto a pesar de encontrarme cada día más cerca de no poseer nada.

¡Te aseguro que lo vale todo!

Que el Señor te bendiga.

Raimundo

Deseas prosperidad?

hunger.jpg

He leído una nota, escrita el 29 de Setiembre de 2004, que decía lo siguiente:

Cada 24 horas mueren de hambre en el mundo 100 mil personas, entre las cuales 30 mil son niños con menos de 5 años de edad.

El día 11 de septiembre, el derrumbe de las torres gemelas de Nueva York cumplió tres años. Hubo una inmensa conmoción internacional.

Cada día, el hambre hace desmoronarse a 10 torres gemelas repletas de niños.

Nadie llora ni se conmueve. ¿Por qué?

La pregunta queda flotando extrañamente en el aire sin respuesta.

Puede ser que te hayan enseñado, (o lo estén haciendo en este mismo momento), que debes anhelar la prosperidad a toda costa, porque ¡eres hijo del Rey!

Puede ser que sueñes con grandes sumas de dinero con este Dios generoso que quiere verte gordo, con los bolsillos llenos y viviendo una vida (si bien decorosa y sin vicios) libre de cualquier tipo de preocupación financiera y rodeado de todas las comodidades existentes (y por venir)… ¡ como corresponde a un hijo del Rey !

Lamento tener que decepcionarte, pero por cada peso, dólar, euro o la moneda que prefieras, que llega a tu bolsillo, por el medio que sea (no viene al caso que sea un modo justo o injusto, sino lo que produce en este entorno materialista) se incrementa la pobreza de otros en el mundo.

Paradójicamente, informes de la FAO (búscalo en Google) afirma que los países desarrollados pugnan por desarrollarse más y esto a fuerza de subdesarrollar más a los que son subdesarrollados.

La consecuencia es grave: Más pobreza.

Quizá pienses… ¿y a mí qué? (Tal como dijera Caín: “¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?”)

Piensa que nada te distingue de esa otra vida, de ese otro ser que fue creado tan a la imagen de Dios como tú. Por quien Cristo dio su vida, al igual que la dio por ti.

Ahora… pensándolo bien… ¿deseas prosperidad? ¿O prefieres ser cristiano?

La biblia dice que Alguien dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.” (Mateo 16:24). Seguramente no tendría mucho lugar su mensaje en algunas congregaciones de la actualidad “progresista y positivista” embobada por los mensajes de “éxito” y con sus “7 claves para vivir como un duque”.

Raimundo Baravaglio
Mensaje de Fuego .Org

La Cuenta Cuentos

Dejo este post, pues gracias a ella quizá mi esfuerzo literario salte al fin hacia la fama y los grandes estudios de Hollywood, o los teatros de Broadway, comiencen a llamarme una y otra vez gracias a la solidez de mis argumentos…

Bueno. No es para tanto…

Lo cierto es que una docente conocida, quien se dedica a sus 59 años a contar cuentos e historias, ha salido en el suplemento zonal del diario Clarín en Vicente López, provincia de Buenos Aires.

Un fuerte aplauso para Juana Figueroa !!!

Y que sigan los éxitos.  A Juana le entregué cierta vez mis cuentos y me pidió uno para ponerle voz e interpretarlo, lo que me llenó de satisfacción y me ayudó a amar más la tarea de escribir. Son esos gestos que mantienen encendida la mecha.

juanitafigueroa_enclarin.jpg

 (Haga clic en la imagen para verla en tamaño completo)

Excusas

  • “No se pase la mitad de su vida diciendo lo que va a hacery la otra mitad explicando por qué no lo hizo.
  • Siempre es más fácil encontrar excusas, que tiempo para hacer las cosas que no queremos hacer.
  • No hay excusa para estar siempre dando excusas.
  • Cuando comete un error y luego da una excusa por él, ha cometido dos errores”.(John Mason)

¿Conoce gente que vive dando excusas?

¿Nunca ha dado una excusa?

Yo lo hago cada tanto… soy humano, ¿sabe? Y generalmente solemos hacer estas cosas.

Quizá algunos más frecuentemente que otros. En nuestros trabajos, para eludir un llamado de atención que sabemos que vendrá si decimos “la verdad”.

¿Qué es la excusa sino una mentira encubierta?

Es cierto, muchas veces decir la verdad nos puede meter en aprietos. Pero vale la pena experimentar una vida sin aprietos… y en verdad!

Cierta vez, mi esposa escuchó a mi cuñado decir que en “tal peluquería cortan el pelo con los dientes”.

Era la peluquería a la que suelo ir a cortarme el cabello cuando ya no puedo peinarlo… (sí, me lo indica el peine !!!)

En broma, mi esposa comenzó a decir: “En esa peluquería cortan el pelo con los dientes”.

Un día fui con mi hija de 4 años a cortarme el pelo. No había nadie. El peluquero me indicó que me sentara en la silla, y mi hija se quedó mirando unos dibujitos en un televisor que hay en ese comercio para los niños.

El peluquero comenzó a hacerle preguntas a ella, quien al parecer no gustaba de las interrupciones en sus programas favoritos de TV.

En un determinado momento, ella dice: “Mi mamá dice que acá cortan el pelo con los dientes”.

El peluquero (que creyó como yo, que no escuchó lo que había escuchado) le re-preguntó: “¿Cómo?”.

Mi hija repitió la frase con espectacular entonación: “MI MAMAAAAA DICEEEE QUE ACAAA CORTAN EL PEEEELO CON LOS DIENTEEEES!!!”

El peluquero me miró y me dijo: “¿Qué vergüenza te hacen pasar los chicos a veces, no?”

Terminó su trabajo, salimos del local y… LA FELICITÉ !

¿Qué hiceeee?

La felicité. Por haber dicho la verdad sobre algo que había escuchado.

Hubiera podido escoger una excusa para mi “vergüenza” por lo que dijo, y darle un escarmiento por decir las cosas que “sólo se hablan de la puerta para adentro”.

Pero en ese caso, le hubiese enseñado a ser falsa. Le hubiera dado una lección de hipocresía que no creo que sea útil para nada. Por eso recibió mi felicitación.

Aprendí que si no quiero que alguien repita lo que digo a otros, lo mejor sería no decirlo.

En este caso en particular, ni mi esposa, ni mi hija, ni yo, creíamos que el peluquero “cortara el pelo con los dientes”, sino mi cuñado, quien seguramente también lo habría dicho en broma. Pero eso, el peluquero no lo sabía.

Haber actuado en contra de mi hija, por la “vergüenza” que me tocó pasar en ese momento, hubiera sido cometer un segundo y (creo yo) más grave error.

Dejo sólo estos párrafos para que los mediten.

Por lo general, cuando llegamos tarde a una reunión o cita, culpamos al tránsito (que seguramente lo hubo), pero olvidamos decir que realmente salimos con el tiempo justo.

Dios mismo no tolera (aunque en otro contexto) las escusas:

Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos. Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado.

Y todos a una comenzaron a excusarse.

El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses.

Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses.

Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir.

Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor.

Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Vé pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos.

Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar.

Dijo el señor al siervo: Vé por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa. Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena.” Lucas 14:16-24.

Que el Señor les bendiga !

..

Las necesidades de los hijos de Dios

La mayor necesidad de los hijos de Dios es: conocer a Dios.

Muchos se encargan de que los que con corazón sincero se acercan a Dios, terminen utilizando sus vidas para propósitos que muchas veces distan de ser los que el Señor les tenía preparados.

Las muchas actividades en la iglesia, no siempre son necesarias. Y si todas son necesarias, no es posible pretender que todas las deba hacer una sola persona.

El Señor nos da fuerzas, pero eso no debe ser utilizado como una muletilla para inducir a las almas a cargarse de ocupaciones más allá de sus fuerzas. Muchas veces, con cosas que el Señor no les mandó a hacer.

Santiago 2:1-9 dice:
“Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas.
Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso, y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado; ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos?
Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?
Pero vosotros habéis afrentado al pobre. ¿No os oprimen los ricos, y no son ellos los mismos que os arrastran a los tribunales? ¿No blasfeman ellos el buen nombre que fue invocado sobre vosotros?
Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis; pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores.”

Santiago 2:14-16 dice:
“Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?
Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?”

Pablo nos dejó ejemplo. Veamos 2º Corintios 6:10 en donde el apóstol dice:
“como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo.”

Dice “como pobres” y “como no teniendo nada”, esa es la apariencia física de su ministerio. En el ministerio del apóstol Pablo no iban dando lástima alguna, pero tampoco iban haciendo alarde o mostrando ostentosamente las cosas que el Señor les había provisto como cosas deseables de ser alcanzadas.

En la actualidad, hay líderes que ostentando posesiones y dicen: “El Señor me lo proveyó, ya que le he sido fiel. Sé fiel tú y tendrás uno de éstos”, refiriéndose a autos, trajes, casas, etc.

Ignoro qué pensará el Señor de ese tipo de cavilaciones. Tener apoyada su fe sobre las posesiones obtenidas y creer que uno le ha caído a Dios en gracia por su labor en la iglesia, es similar a edificar en la arena… ¡pronto se caerá tu castillo de naipes! Debes reconocer el error, y volver sobre tus pasos… ¡el diablo es el más interesado en que sigas “avanzando” en esa dirección, mientras te palmea la espalda y te susurra: “Estamos creciendo”.

Cuando Pablo dice: “mas enriqueciendo a muchos” ó “mas poseyéndolo todo”, se está refiriendo únicamente a lo espiritual. El apóstol no tenía recursos suficientes para hacer rico económicamente a nadie (ni aún a sí mismo). Si alguien piensa que está hablando de riquezas materiales, pues está equivocado. Cuando menciona poseerlo todo, se refiere a que estando con Jesús, no tendrían necesidad de ninguna otra cosa. Sabiendo que Jesús supliría aquellas cosas indispensables para su ministerio.

No se parece en nada a la actualidad de la iglesia evangélica, en donde impera una competencia (que intenta ocultarse pero que es claramente evidente) por mostrar mediante posesiones (casas, autos, artefactos tecnológicos) ó mediante edificaciones (templos, centros, oficinas, locales) lo bien que Dios se ha movido en un ministerio u otro.

El de pastor, es un llamado que Dios da a determinado hombre para apacentar a Sus ovejas. Aunque es cierto que como ovejas, muchas veces necesitamos un tirón de orejas (valga la cacofonía del término), en la actualidad… ¿quién exhorta a los líderes? ¿Acaso no son ellos los que refieren que es necesario estar bajo autoridad humana?

La situación actual de la iglesia parece haber caído en un círculo vicioso. Hombres que predican y enseñan un modo abnegado de vivir, pero que no están dispuestos a practicarlo.
Por otro lado, están los que predican y profetizan que Dios quiere vernos prósperos y adinerados con el fin de que podamos “ser parte” de la “nueva obra” que se planea construir. En muchos casos, los hermanos más humildes viven la experiencia de sentirse “fuera” de la voluntad de Dios por estos extraños llamados.

En toda la biblia veo que las donaciones y ofrendas son voluntarias.

Veamos el caso de la ofrenda voluntaria del pueblo de Dios en los tiempos de Moisés:

1º Levantar el Tabernáculo de reunión, en esa ocasión, fue un mandato de Dios.

Éxodo 35:1 dice: “Moisés convocó a toda la congregación de los hijos de Israel y les dijo: Estas son las cosas que Jehová ha mandado que sean hechas.”

2º La ofrenda fue absolutamente voluntaria (a nadie se le insitió sobre la necesidad de ofrendar a Dios).

Éxodo 35:5 dice: “Tomad de entre vosotros ofrenda para Jehová; todo generoso de corazón la traerá a Jehová…”

Luego en Éxodo 35:5-9, Dios hizo saber a la congregación de Israel, a través de Moisés, en qué cosas consistía esta ofrenda, incluyendo todos los materiales para hacer la obra del Tabernáculo de Reunión y los diversos utensilios, velos y también las vestimentas necesarias para los sacerdotes.

Una vez que el pueblo oyó las palabras de Moisés dice la Biblia: “Y salió toda la congregación de los hijos de Israel de delante de Moisés.”, Éxodo 35:20.

Desde el versículo 21 al 29 no son sino reconocimientos de la voluntad del pueblo para dar a Dios:
Versículo 21: “Y vino todo varón a quien su corazón estimuló, y todo aquel a quien su espíritu le dio voluntad, con ofrenda a Jehová para la obra del tabernáculo de reunión y para toda su obra, y para las sagradas vestiduras.”
Versículo 29: “De los hijos de Israel, así hombres como mujeres, todos los que tuvieron corazón voluntario para traer para toda la obra, que Jehová había mandado por medio de Moisés que hiciesen, trajeron ofrenda voluntaria a Jehová.”

Pero llegó un momento en el que ya no era necesario que sigan ofrendando. Lo necesario había sido suplido. ¿Qué hizo el hombre de Dios entonces? ¿Aprovechó para guardar y poder edificar un anexo en alguna zona cercana? ¿Puso en primer lugar sus intereses pensando en las muchas cosas que podría hacer con los recursos que sobraban (pero que el pueblo había dado con intención de utilizarlo para la obra de Dios) y que, por sobrar, creía que le pertenecían a él? No! Lea el pasaje y considere la respuesta que debiera escucharse de la boca de todo verdadero hombre de Dios.

Éxodo 36:3 “Y tomaron de delante de Moisés toda la ofrenda que los hijos de Israel habían traído para la obra del servicio del santuario, a fin de hacerla. Y ellos seguían trayéndole ofrenda voluntaria cada mañana.”

Quiero resaltar esta frase: “Y ellos seguían trayéndole ofrenda voluntaria cada mañana.” ¡¡¡ El pueblo de Dios no cesaba de dar mientras creía que hacía falta para la obra !!!

Continuemos,

Éxodo 36:4-7:
“Tanto, que vinieron todos los maestros que hacían toda la obra del santuario, cada uno de la obra que hacía, y hablaron a Moisés, diciendo: El pueblo trae mucho más de lo que se necesita para la obra que Jehová ha mandado que se haga.
Entonces Moisés mandó pregonar por el campamento, diciendo: Ningún hombre ni mujer haga más para la ofrenda del santuario. Así se le impidió al pueblo ofrecer más; pues tenían material abundante para hacer toda la obra, y sobraba.”

Otro texto que quiero resaltar: “Ningún hombre ni mujer haga más para la ofrenda del santuario. Así se le impidió al pueblo ofrecer más;”

Ya no era necesario poner sobre los hombros del pueblo una carga innecesaria. Tampoco Moisés llenaría sus manos con posesiones ajenas y apropiadas injustamente dando un destino diferente para el que habían sido dispuestas.

Igual que en el presente, ¿no? A buen entendedor, pocas palabras bastan. El que lee, entienda. El que no entiende… ¡no juzgue! Sino pídale sabiduría a Dios, quien abrirá su corazón y mente a las escrituras, ¡¡¡ y luego se encontrará bendeciendo a Dios por el manantial que saltará ante sus ojos!!!

Jeremías 31:34 dice: “Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová;”

Y el mismo profeta, dos capítulos más adelante (Jeremías 33:3) dice de parte del Señor: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.”