Problemas de pareja.

No suelo recomendar películas, pero esta realmente me impactó.

Es de un matrimonio que se derrumba, un libro con 40 pasos para reconquistar la pareja y un condimento (indispensable) para unir todos los trozos.

Aquí tienen un vínculo hacia el video (pueden verlo online), y también luego les dejo el enlace para descargar el libro en español para que puedan compartilo con cualquier pareja que esté atravesando una crisis.

Aún parejas cristianas pueden beneficiarse de estos consejos sabios.

Haga clic aquí para verlo en Megavideo

Descargue el libro “EL RETO DEL AMOR” con los consejos para
intentar recuperar su matrimonio en 40 días.

 

Comunicándose con arena !

He visto varios videos de una joven artista ucraniana, quien recientemente ha ganado el concurso Got Talent (en Argentina: “Talento Argentino”), que realmente me ha dejado sin palabras.

En su arte, que es poco usual, ya que utiliza un efecto bien logrado de música, iluminación y sobre todo su habilidad creativa para trabajar con arena (sí !!! arena !!!) logra comunicar sin palabras un mensaje emotivo y profundo.

Quien desee visitar estos vínculos, sé que no se verá defraudado.

Llama la atención la facilidad para cambiar de ambiente en el transcurso de la historia.

El primer video está dividido en dos partes debido a su extensión, pero vale la pena todo su contenido.

1a parte: http://www.youtube.com/watch?v=8yYcEX5O5a4
2a parte: http://www.youtube.com/watch?v=heMgid4rkzU

http://www.youtube.com/watch?v=vay-u0OjoRI

http://www.youtube.com/watch?v=D4vGJP7ZCfM

Todos sus videos: http://www.youtube.com/user/xensand

El error más frecuente

“Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis ignorando las escrituras y el poder de Dios (Mateo 22:29)”

Los mensajes actuales de prosperidad y ofertas generalizadas de las necesidades de la gente, son moneda frecuente en nuestros púlpitos.

Es cierto que el Señor promete beneficios sobre nuestras vidas, pero no lo hace como cosa que deba ser exigida ni “reclamada” en oración.

Las cuestiones materiales y relacionadas a nuestro sustento diario, llegarán a nuestras vidas como consecuencia de hacer lo correcto y justo delante de Dios.

Muchos valoran el estado espiritual de un hermano, líder o pastor, de acuerdo a las “bendiciones” materiales que ha alcanzado.

Por cierta lógica (cuya raíz es más diabólica que santa y que está fuertemente arraigada en las mentes materialistas) se juzga “espiritual” a un hombre por poseer cierto status social y nivel económico,  el cual se relaciona erróneamente con una especie de beneplácito de Dios que ha funcionado como generador de dicho “status” por los servicios prestados a Su obra.

Ese modo de ver el evangelio es una herejía lisa y llana.

De hecho, los que fomentan tales ideas, viven buscando textos bíblicos que amparen su postura, desechando el conjunto del mensaje de Dios.

El Señor nos alerta:

la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee“. (Lucas 12:15)

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia,  y todas estas cosas os serán añadidas“. (Mateo 6:33)

Lo que debemos buscar es en primer lugar el reino de Dios y su justicia. Las cosas que serán añadidas, debemos “desatenderlas”, dado que Dios se encargará de suplirlas cuando sea necesario.

¿Acaso nos dice Jesús que debemos preocuparnos por alguna de las añadiduras? ¿Nos alienta a vociferar en tono de exigencia al Padre para que nos sustente?

NO !!!

Nos enseña a olvidar estas cosas en Sus manos, ya que Él se ocupará de ellas.

Nuestra responsabilidad es otra, a saber: Estar atentos y responder al llamado de Dios a cada momento en el que se requiera nuestra participación en este mundo para dar a conocer el Evangelio a toda criatura.

Para lo demás, Dios nos será suficiente.

Que el Señor te bendiga !!!

La crisis, según Albert Einstein

No importa que lo haya dicho el loco lindo más conocido, lo importante es su significado y su lógica.

“No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo.

La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos.

La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura.

Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar ’superado’.

Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.

La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia.

El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones.

Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos.

Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.

Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo.

En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla.”

Hasta aquí el texto, espero que les haya resultado alentador como lo es para mi.

Que el Señor les bendiga !

Raimundo Baravaglio

Poniendo a prueba el cristianismo

Muchas veces nos toca enfrentar situaciones que ponen a prueba nuestra fe.

Una de ellas la estoy viviendo actualmente.

He perdido mi trabajo !

Un trabajo que me mantuvo por un tiempo bastante “cómodo” y sin sobresaltos.

Debí renunciar por cuestiones familiares y personales. No se trataba ya de acomodarse y buscar soluciones inexistentes con vistas a mantener un ingreso interesante, sino de cuestiones más profundas que tienen relación con la vida, con la dignidad y con la fe.

En esta etapa, mi fe juega un rol de altísima importancia. ¿Hasta dónde te va a sostener Dios? Es la pregunta que le podría arrojar a las espaldas de mi enemigo espiritual, como tantas veces se suele recomendar. Pero…

¿Qué diferencia existe entre mi vida y la de un niño (o miles de ellos) que perece(n) por el hambre en el África o en la India?

Ante el Señor, ninguna. Soy tan humano como cualquiera de ellos. O mejor dicho… Ellos son tan humanos como cualquiera de nosotros, que por tener un acceso a tecnologías, a cuentas bancarias, a un “nivel” de vida algo más acomodada que ellos, nos consideramos “por encima” de tales grupos etarios con una facilidad que apesta.

Hoy puedo darme el “lujo” de sentirme “en el aire” en mi situación.

No sé qué será de mi vida (aunque uno siempre se preocupa más por los demás. En lo que respecta a mi propia vida, no le temo ni a la misma muerte…), pero sé que el Señor me lleva de Su mano. Y es bueno.

Ahora…

¿Y si debo soportar padecimientos como los de mis congéneres de África o India?

¿Podré decir “es injusto”? ¡Nooo! Porque nada es peor que lo que padeció Jesús en la cruz. ¡Nada!

Y si pretendemos ser seguidores de Aquel que aprendió la obediencia por lo que padeció… ¿seremos acaso mejores que Él?

¿Evitaremos la copa que Jesús tampoco quería beber, pero que dejó a criterio del Padre el tomarla o no?

Ignoro, amigos, qué sucederá. Por ello soy feliz. Esa ignorancia me permite abrazar más la fe. Sólo me queda el Señor y la fe. (¿Pareciera poca cosa, no? jaja).

Estoy más que gustoso de estar pasando por este momento, y muy agradecido a Dios porque a cada paso sigo aprendiendo a conocerle mejor. No existe mejor cosa en el mundo que conocerle y amarle.

No hay pantalla de plasma, ni PlayStation, ni Wii de Nintendo, ni viaje a las Bahamas o a las islas Caimán, ni títulos, ni ducados, ni principados, ni reinados, ni gobernaciones, ni presidencias, ni brillo, ni  sombra, ni cosa alguna que nos pueda traer el consuelo y la fortaleza que sólo viene de un poder imposible de fabricar y que nos es obsequiado por Dios a todos.

Yo lo acepté y lo disfruto a pesar de encontrarme cada día más cerca de no poseer nada.

¡Te aseguro que lo vale todo!

Que el Señor te bendiga.

Raimundo

El mal de Dios

¡Qué título interesante! ¿El Mal de Dios?

¿Es una contradicción más de la biblia? ¡No! ¡Para nada! Sólo que existe y es real. Y cuando en ocasiones nos toca experimentar “lo malo”, el Señor se encuentra con nuestra negativa a aceptarlo y agradecerlo con la misma intensidad con que agradecemos lo bueno.

“¡Es que somos hijos del Rey! ¿Cómo toleraremos esta enfermedad?”, nos decimos.

“¿Qué dirán nuestros hermanos?”, seguramente dirán que no tenemos fe.

“¿Y qué si se enteran de que no tenemos dinero para comprar un automóvil?”, seguramente dirán que “el Señor no nos ha prosperado” por no dar una ofrenda o un diezmo, por tener algún pecado oculto, etc. etc. etc.

Quiero compartir una pregunta de Job:

“¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?” Job 2:10b

Job había alcanzado grandes riquezas en esta tierra y era conocido como el “varón más grande que todos los orientales” (Job 1:3).

Su secreto: Vivía bajo el temor del Señor.

Ahora bien. Las prédicas livianas y positivistas de nuestra época actual, invitan a que dispongamos nuestro corazón a alcanzar exactamente ese nivel de éxito. Con sólo un 2% menos que lo que Job había recibido, nuestra vida pasa a ser un fracaso digno de ser condenado (a los ojos del resto, claro).

No se nos prepara para las muertes familiares, para los duelos, para los lutos, para las largas agonías, para las prolongadísimas enfermedades con sus días de internación que la obra social no desea pagar, con esas “complicaciones” que sufren nuestros parientes en medio de una operación -que se anunciaba como sencilla pero se convierte en un calvario- y en donde las palabras del médico “Es necesario cortar…” nos caen como una bomba atómica para nuestra “fe en que se iba a sanar” que teníamos hasta hace 10 segundos, etc. etc. etc.

No, hermanos. Se nos predica, enseña, exhorta, alienta, a que creamos que el Señor es un festival multicolor las 24 horas y que jamás seremos alcanzados por dardo alguno del enemigo de nuestras almas.

Job tenía razones para estar perplejo ante lo que experimentaba. Por gracia del Señor, ¡no tuvo que soportar él la “guía” de pastor o líder alguno! Aunque era un hombre temeroso de Dios que se preocupaba realmente por el bienestar de su familia y ofrecía sacrificios a Dios por temor a que alguno de sus parientes hubiera mostrado algún signo de rebeldía contra el Señor.

Job sufrió el despojo de sus bienes, la muerte de sus familiares, la pérdida de toda su salud, y la desconfianza de su propia compañera, que le pidió que maldijera a Dios ¡y se muriera!

Tan mal enseñados estamos que si sólo se nos volara la corbata, irrumpiríamos en un palabroterío interminable para justificar que nos encontramos frente a un ataque del mismo infierno sobre nuestras vidas!

No estamos enseñados para recibir lo malo de Dios.

Para aprenderlo, sólo nos queda un camino. Experimentarlo…

Cuando lo hacemos, la burbuja se quiebra, nuestros ojos se abren y comprendemos que la libertad que tenemos en Cristo puede vencer a la misma muerte, y si permite que seamos vencidos por ella, podemos estar seguros que es porque ya no hacemos falta en este suelo.

Que el Señor te bendiga !

Raimundo