Obligados a diezmar?

El siguiente texto lo recogí textual del blog FOROEKKLESIA: http://www.foroekklesia.com/showthread.php?t=70765

Lo transcribo porque el tema sigue… y sigue, y sigue despertando apoyos y rechazos… Como si hubiese algo que discutir al respecto. Como si aún no existiera revelación en el pueblo de Dios como para discernir qué es lo que dice o no la Palabra de Dios al respecto. Como si aún no se pudiese saber qué piensa Dios sobre el daño que el exceso de dinero hace en algunos hombres de Dios que se dicen portadores de “nuevos rumbos” o “nuevas visiones” para la iglesia, cuando el evangelio es tan sencillo y cuando Jesús nunca cambia…

Los dejo con el texto para su reflexión:

Como Iglesia de Jesucristo que somos: ¿Estamos o no estamos obligados a diezmar? Esta es una pregunta que casi todos nos hacemos hoy en día, puesto que muchísimos pastores y predicadores están vociferando en las iglesias, en las radios y en diferentes medios, que la Iglesia de Jesucristo está obligada a diezmar o en caso contrario llevar sobre si la maldición de la ley. ¿Es esto lo que enseñan las Sagradas Escrituras?

¿Por qué muchos pastores y líderes de diferentes denominaciones hoy en día quieren imponer la ley del diezmo sobre la iglesia? Es muy común entrar a una iglesia, sea pentecostal o bautista y encontrar al pastor predicando y profiriendo a la iglesia la maldición de Malaquías 3:9. ¿Pero porque los pastores fallan en explicar a quien está dirigida dicha maldición? ¿Está dirigida al pueblo de Israel o a la Iglesia de Jesucristo? ¿O es que el pueblo de Israel y la Iglesia de Jesucristo son la misma cosa? ¿No es Cristo el mediador de un nuevo pacto? o ¿Seguimos estando sujetos a la ley Mosaica?

Uno de los principales argumentos de los que quieren imponer la ley del diezmo a la iglesia es que el diezmo es anterior a la ley. ¿Es cierto esto? Genesis: 14:20 dice que Abram entrego a Melquisedec los diezmos de todo. Preguntémonos: El diezmo que dio Abram, ¿fue voluntario?, ¿o fue exigido?. Está claro que fue una acción voluntaria por parte de Abram, no había ninguna ley que le obligara a hacerlo, y claramente no había ninguna maldición que callera sobre él en caso de no hacerlo. Sin embargo hoy en día, no se enseña el diezmo como algo voluntario, sino como algo exigido. El solo hecho de pretender exigir al creyente hacer una obra es contrario al nuevo pacto establecido por nuestro Señor Jesucristo: La gracia.

La segunda persona que aparece en la Biblia que haya diezmado fue Jacob, Génesis 28:20 dice que Jacob hizo voto, diciendo: “Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, 21 y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová sera mi Dios. 22 Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartare para ti.” Aquí la Escritura nos dice que Jacob hizo un voto a Dios, ahora un voto es algo que uno ofrece a Dios de manera voluntaria, una vez mas esta promesa que hizo Jacob fue totalmente voluntaria, sin una ley que le obligara ni una maldición que le pudiera caer en caso de no hacer el voto. Una vez que hizo su voto a Dios entonces si estaba obligado a cumplir.

Ni el caso de Abram, ni el caso de Jacob nos enseñan que diezmar sea obligatorio. Diezmar se hace obligatorio únicamente bajo la ley. Solamente los que estaban bajo la ley, estaban a la vez obligados a cumplir la ley del diezmo y no solamente esta ley, sino todas las demás leyes.

Números 18:24 dice “Porque a los levitas he dado por heredad los diezmos de los hijos de Israel, que ofrecerán a Jehová en ofrenda; por lo cual les he dicho: Entre los hijos de Israel no poseerán heredad.” Esta es la ley del diezmo, nótese, que los diezmos legítimamente establecidos en la ley pertenecen a una tribu en particular, no se podían entregar diezmos a cualquier persona, únicamente a los levitas. ¿Donde es que ocurre la transición y bajo la autoridad de quien es que se transfiere el derecho de receptor del diezmo de manos de los levitas a manos de los pastores? Jesucristo nunca hizo tal transferencia, jamás instruyo a sus discípulos a cobrar el diezmo y a subsistir de ello. El apóstol Pablo quien fundó la mayoría de las iglesias entre los gentiles nunca instruyo que se diezmara para el sostenimiento de los pastores ni de la obra, únicamente instruyo sobre dar voluntariamente. Ninguno de los otros apóstoles jamás instruyeron a la iglesia a diezmar, entonces ¿Quien o quienes son los que han quitado el derecho al diezmo de manos de los levitas para transferirlo a los pastores? No fue Jesucristo, no fue Pablo, no fue Pedro, no fue Juan, no fue ninguno de los otros apóstoles, quienes fueron? Fueron los mismos pastores modernos de hoy en día. La iglesia católica también cobro los diezmos durante varios siglos, pero hoy en día son los mismos pastores, y esto es algo muy lamentable, pero es cierto. Los mismos pastores que predican la salvación por gracia, pero a la vez niegan esta gran verdad al exigir los diezmos. Los mismos pastores que predican sobre el nuevo pacto, pero que a la hora de las finanzas siguen imponiendo una ley que ya ha sido cambiada, porque Hebreos 7:12 dice “Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley”. Los mismos pastores que predican que ni tribulación, ni angustia, ni persecución, ni hambre, ni desnudez les van a poder separar del amor de Cristo, pero mandan hasta a las viudas y a los hermanos más pobres a traer 10% de sus escasos recursos para ellos poder construir grandes templos, comprar radio emisoras, poner canales de televisión y vivir en mansiones. ¿Sera esa la voluntad de nuestro Señor? Antes el nos invita a venir a Él todos los que estamos trabajados y cargados y promete hacernos descansar.

Lo peor de todo es que los imponen el diezmo dicen predicar el evangelio de Jesucristo pero a la vez niegan la obra redentora de nuestro Señor Jesucristo. Todos los defensores del diezmo, a quienes podríamos bien llamar: los judaizantes de nuestros tiempos, todos ellos el primer pasaje de la Biblia que citan para imponer el diezmo es: Malaquías 3:9 que dice: “Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado” ¿A quien escribió esto Malaquías? Lea el libro de Malaquías y se dará cuenta que esto va dirigido al pueblo de Israel y para el tiempo del profeta Malaquías la ley estaba en completa vigencia. ¿De dónde viene la maldición que profiere el profeta Malaquías? La maldición que profiere el profeta es la maldición de la ley en contra de aquellos que la desobedecen, Deuteronomio 27:26 dice “Maldito el que no confirmare las palabras de esta ley para hacerlas. Y dirá todo el pueblo: amen.” El pueblo de Israel estaba cayendo bajo maldición precisamente por quebrantar un mandamiento de la ley: el mandamiento del diezmo. Pero ¿qué nos dicen las sagradas escrituras respecto a las maldiciones de la ley? ¿Puede la Iglesia de Jesucristo caer bajo las maldiciones de la ley? o ¿Esta la Iglesia libre de las maldiciones de la ley? Gálatas 3:13 dice “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero).” Si Jesucristo el Hijo de Dios nos redimió de la maldición de la ley, ¿Que denominación, pastor o hombre podrá someter a la iglesia de Cristo nuevamente bajo la maldición de la cual El nos hizo libres? Claramente ningún pastor, ningún predicador, ningún hombre puede someter a la iglesia de Cristo bajo la maldición de la ley, por lo tanto todos aquellos que tergiversando las escrituras le predican a la iglesia que la maldición de Malaquías puede venir sobre ellos, están predicando falsedad y engaño, no están predicando la sana doctrina de la Palabra de Dios, y están ellos mismos cayendo en condenación por predicar falsedades.

En los escritos del Nuevo Testamento no encontramos ningún pasaje que nos indique que diezmar haya sido una práctica de la Iglesia durante el tiempo de los apóstoles. El principal expositor del evangelio a los gentiles, el apóstol Pablo no instruyo en ninguna de sus cartas a las respectivas Iglesias de que se debiera adoptar la ley del diezmo dentro de la Iglesia. Recordemos que el diezmo era parte de la ley de Moisés, esta le fue dada al pueblo hebreo. Los pueblos gentiles desconocían la ley de Mosiaca, si el diezmo hubiese una doctrina y una práctica tan fundamental como la han convertido hoy las diferentes denominaciones, ¿Por que es que el apóstol Pablo ni si quiera menciono el tema a las diferentes iglesias cuando si abordo prácticamente todos los aspectos relacionados con la vida Cristiana? Las iglesias integradas por los nuevos convertidos gentiles probablemente nunca hubieran escuchado mencionar el diezmo, pero el apóstol Pablo ni si quiera se los menciona en sus cartas!. ¿Cómo pudo el apóstol Pablo omitir mencionar algo tan importante? Simple y sencillamente el apóstol Pablo nunca tuvo la intensión de enseñar que la iglesia debiera adoptar la ley del diezmo.

Los judaizantes querían mezclar el nuevo pacto con la ley Mosiaca, la respuesta del apóstol Pablo fue contundente y defendió a toda costa que no se podía exigir que los creyentes entre los gentiles adoptaran la ley Mosaica, ni en su totalidad, ni parcialmente. En aquellos tiempos los judaizantes pretendían exigir que los gentiles fueran circuncidados, hoy los judaizantes no les interesa la circuncisión pero si les interesan las finanzas, por lo cual desechan toda la ley pero adoptan una sola ley: la ley del diezmo. Ahora se nos enseña que podemos descartar todas las instrucciones de la ley, tales como la circuncisión, el guardar el sábado, las leyes sanitarias, etc. sin embargo se nos pretende obligar a cumplir a toda cabalidad la ley del diezmo. ¿Cómo es posible? El apóstol pablo escribiendo a los gálatas les dice: Gálatas 5:2 “He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechara Cristo. 3 Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley. 4 De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.” Si alguien pretende ser acepto delante de Dios cumpliendo un punto de la ley, esa persona está obligada a guardar toda la ley. No podemos escoger como queremos ser justificados, no puedo yo decir si cumplo esta ley y esta otra, pero las demás no las cumplo, ya con eso estoy justificado. ¿Qué tipo de evangelio predican los que pretenden imponer la ley del diezmo? Ciertamente no es el evangelio Bíblico, pues el evangelio Bíblico no es una mezcla, no es un evangelio de salvación por medio de un combo: gracia-ley del diezmo. Pretender ser justificados delante de Dios mezclando la gracia con las obras de la ley, llámese ley del diezmo u otra ley, no es Bíblico. Eso es exactamente lo que enseña la iglesia católica, que la salvación no depende únicamente de la gracia de Dios sino también de las obras meritorias que el hombre tiene que hacer para obtenerla. ¿Por qué hermanos habremos de seguir el camino apostata de la iglesia romana? Nunca!, dirían algunos pastores, ¿pero entonces porque quieren imponer la ley del diezmo?

El caso de imponer o pretender imponer el cumplimiento de la ley a los creyentes gentiles fue algo que fue tratado durante el concilio en Jerusalén. Lea el capítulo 15 del libro de Hechos. Luego de algunas aportaciones de algunos hermanos el apóstol Pedro dice en el versículo 10 “Ahora, pues, ¿por que tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?” ¿Quien esta hablado aquí? El apóstol Pedro está hablando y ¿qué es lo que está diciendo? Esta diciendo que aquellos que pretenden imponer la ley de Moisés a los discípulos de Jesucristo están tentando a Dios! Tentar a Dios es algo que nadie querría hacer jamás, Dios es fuego consumidor, ciertamente ningún hombre podrá tentar a Dios y escapar su juicio, aunque muchos no enfrentaran el juicio aquí en esta tierra, pero un día lo enfrentaran. Además el apóstol Pedro está hablando de no poner carga, no poner yugo sobre la cerviz de los discípulos. Un día se les pregunto a los miembros de una iglesia si ellos diezmaban, hubo muchos de ellos que dijeron que no, y se les pregunto porque, la repuesta de todos ellos fue que no ajustaban con sus pequeños salarios ni para cubrir sus necesidades básicas. ¿No será esto un yugo sobre la cerviz de los hermanos?, exigirles dar el 10% de su salario o de lo contrario decirles que le están robando a Dios y que están cayendo bajo maldición. Pregunto: ¿Sera que al apóstol Pedro se le olvido mencionar que si se debía llevar la carga que representa el diezmo para todos los hermanos pobres? ¿Porque no dijo: ninguna otra carga, más que esta única: la del diezmo? Porque si habían hermanos pobres en aquellos tiempos y aun los hay hoy, aunque muchos predicadores de la prosperidad lo quieran negar y digan que la pobreza es maldición y aunque muchos también lo nieguen pero para los más pobres el diezmo es efectivamente una carga, y mucho más cuando va acompañado de la amenaza de maldición y de condenación eterna por no hacerlo. ¿O a caso no predican los que quieren imponer el diezmo, que el que no diezma se va al infierno? Claro que eso es lo que predican, nuevamente aplicando erróneamente Malaquías para decir que el que no diezma le está robando a Dios, si no diezmar es robar y los ladrones no entraran en el reino de Dios, entonces están enseñando claramente que el que no diezma se va al infierno! El concilio de Jerusalén concluye con la recomendación de Jacobo, de que se les escriba a los gentiles, Hechos 15:28 “Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: 29 que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien.” ¿A quién ha parecido bien no imponer ninguna carga más a los gentiles? Al Espíritu Santo ha parecido bien! A Dios a parecido bien! y si a Dios a parecido bien no imponernos las cargas de la ley, ¿qué hombre será aquel que podra revertir la voluntad de Dios y volver a esclavizarnos bajo el yugo de la ley? ¿Sera que en el dia del juicio los que tal quieren hacer tendrán buenas cuentas que entregar a Dios mismo, a quien ha parecido bien no imponernos ninguna de las cargas de la ley?

Hebreos 7:18 dice “Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia 19 (pues nada perfecciono la ley), y de la introducción de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios.” El mandamiento anterior que exigía el cumplimiento de muchas obras ha quedado abrogado porque era débil e ineficaz y ahora tenemos una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios. Ya no podemos acercarnos a Dios por nuestras obras, no es por diezmar, no es por circuncidarnos, no es por guardar el sábado, no es por ninguna de las obras de la ley, sino por la fe en nuestro Señor y Salvador Jesucristo que podemos acercarnos a Dios y ser salvos únicamente por su gracia.
Me cuesta entender cómo es que casi la totalidad de los pastores fallan en reconocer esta verdad fundamental de las Escrituras. ¿Cómo es que pueden predicar que somos salvos por la gracia de Dios lo cual es totalmente correcto de acuerdo a las enseñanzas del nuevo testamento, pero a la vez poner como requisito una obra de la ley? ¿O no ponen los diezmos como requisito para ser salvo? Nuevamente, si no diezmar es robar y los ladrones no entran al cielo, entonces implícitamente, se está enseñando que el que no diezma no puede ser salvo. La única explicación que encuentro para este error por parte de la mayoría de las denominaciones y pastores tiene que ver con las finanzas. Los pastores parecen estar convencidos que si no imponen la ley del diezmo sobre los creyentes, entonces la obra de predicar el Evangelio se va a venir abajo y ellos perderán su fuente de ingresos. ¿Pero, es que acaso solo con exigencias y amenazas podemos dar los Cristianos? ¿No tenemos amor nosotros por la obra y por los pastores como para dar voluntariamente para su sostenimiento? Pues precisamente de esta manera: voluntariamente, es que esta establecido que nosotros los Cristianos debemos dar! Así lo enseño el apóstol Pablo en su segunda carta a los Corintios en la cual instruye (2 Corintios 9:7) “Cada uno de como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.” Esta es la manera en que los Cristianos debemos de dar, no con tristeza, no por necesidad, no porque nadie nos obligue, no porque tenemos que obedecer la ley de Moisés, no por ninguna otra razón, sino porque Dios pone el amor en nuestros corazones, para que nosotros demos voluntariamente. Dar para nosotros no es un requisito para poder alcanzar la salvación sino un fruto del amor de Dios que está en nosotros. No tenemos que dar un porcentaje establecido, podemos dar desde un vaso de agua hasta todo lo que poseemos.
Que Dios les bendiga a todos los que puedan leer esta pequeña reflexión. Gloria y honra a Dios Padre y a nuestro Señor Jesucristo por los siglos de los siglos. Amén.

Atentamente,

Hno. Miguel Obando Rojas
Managua, Nicaragua.

Hay varias respuestas planteadas, en respuesta a este tema, en dicho foro.

Quienes avalan el diezmo, lo hacen pensando en su bolsillo, en su necesidad como líder de una congregación, en su propio “molino”.

Si las iglesias administraran el dinero de modo transparente y generoso, conforme a las escrituras, esto sería visible a todos y todos darían aún sus propias casas !!! Tal cosa sucedió en la época del libro de los Hechos. No se dudaba de una mala administración de las arcas de la iglesia, sino que eran usadas para sostener a los misioneros, dar de comer a las viudas y huérfanos y mayormente para los hermanos que estaban en necesidad.

No se utilizaba con fines edilicios, ni se utilizaba para gastos superfluos. Y no era mencionado el “diezmo” como tal en el tiempo apostólico. Sólo se mencionaba el tema de las ofrendas.

El malgasto de los ingresos de la iglesia de hoy (junto a la ausencia total de transparencia), es el primer obstáculo para que los hermanos den generosamente.

¿Por qué ocultar las cuentas de la iglesia? ¿Acaso se teme que se sepa que el pastor cambió de automóvil o que compró un nuevo departamento en una zona lujosa como regalo de casamiento para su hija? No tiene nada de malo esto, si todos los miembros lo aprueban, pero… ¿se hace a la vista de todos o se busca ocultar de todas las maneras posibles?

Además, si se malgasta el dinero, ¿Quién creen que les pedirá cuentas?

Como cristianos, tenemos el deber ante el Señor de evitar que los ministros lleven una vida licenciosa y casi mundana, haciendo gastos que podrían ser más moderados. ¿Cómo hacerlo? Dando menos.

La ofrenda podemos darla a quien Dios nos mande. Quizá exista una persona necesitada que ayudar a la que el Señor ponga en nuestro camino… ¿cerraremos el corazón a ella por dar el dinero en un lugar que sabemos malgastador? Dios nos pedirá cuentas a nosotros de nuestra mayordomía, no podremos responsabilizar a terceros…

Que el Señor les bendiga !

Anuncios

El ministerio de la tristeza

El ministerio de la tristeza

por el Reverendo David Wilkerson

Samuel fue un joven llamado al “ministerio de la tristeza”. No la suya, ni la de la humanidad, sino la tristeza profunda e insondable de Dios. Dios estaba muy afligido por la caída de su pueblo, y no había quien se condoliera. Dios estaba a punto de quitar su gloria de su casa de Silo, y los que ministraban en su altar no lo sabían. ¡Qué triste es ser tan sordo, ciego y mudo precisamente a la hora del juicio!

Israel estaba corrompido; el sacerdocio era adúltero y el ministerio organizado y establecido estaba completamente ciego. Elí representa el sistema religioso en decadencia con todos sus intereses egoístas, ablandado por la vida fácil con sólo una muestra de aborrecimiento del pecado. Elí se había vuelto gordo y perezoso con respecto a lo profundo de Dios, dedicado sólo a la liturgia.

Sus hijos Ofni y Finees representan el ministerio presente de la tradición. Esos dos sacerdotes jóvenes nunca tuvieron un encuentro con Dios. No sabían lo que era “oír del cielo”. Ni tampoco el deseo ardiente de encontrar a Dios y conocer la gloria y la presencia del Señor; no sabían nada de la tristeza de Dios. Esta clase de personas no ayunan, ni oran. Buscan las mejores posiciones ministeriales, con los mayores beneficios y las mejores oportunidades de promoción. Nunca se les ha quebrantado el corazón por la humanidad perdida; saben poco del sufrimiento. Son el producto de un ritualismo muerto y frío. ¡No tienen la frescura de Dios! Dicen las cosas rectas y novedosas, hablan y actúan como profesionales; pero no tienen la santa unción ni conocen el temor y el miedo reverente de un Dios santo.

Así que, como los hijos de Elí, se vuelven sensuales, mundanos y egocéntricos. Los hijos de Elí se corrompieron tanto que Dios los llamó “los hijos de Belial” (Satanás). Se dijo de ellos que “no tenían conocimiento de Jehová… engordándoos de lo principal de todas las ofrendas de mi pueblo Israel” (1ª Samuel 2:12,29). Por eso hay una multitud de jóvenes evangélicos que se vuelven fríos y sensuales, adictos a la música ruidosa y carnal, bebedores de cerveza, practicantes de relaciones sexuales ilícitas, aburridos e inquietos. Algunos pastores de jóvenes los condenan con su mal ejemplo y falta de discernimiento del Espíritu Santo. Si los líderes de la juventud no conocen al Señor, ¿cómo pueden ganar a los muchachos para Dios? Ahora nos enfrentamos a la tragedia de toda una generación descarriada porque tienen pocos pastores que les indican la manera de escapar de las trampas satánicas de esta época. Se ha tolerado mucho lo que satisface los deseos sensuales de la juventud.

Elí había perdido todo su discernimiento espiritual. Ana, una mujer piadosa, lloraba amargamente en la casa de Dios en Silo. Le rogaba al Señor que le diera un hijo e intercediera desde lo más profundo de su corazón. Ella es un tipo del remanente santo e intercesor que anhela y clama por un mensaje fresco de Dios. “Pero Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y Elí la tuvo por ebria” (1ª Samuel 1:13).

¡Cuán ciego puede ser un pastor del Señor! Ella conversaba con Dios en el Espíritu, bajo la unción divina y pronta a convertirse en canal de renovación en Israel, y el hombre de Dios no pudo discernir la verdad. No comprendió en absoluto el significado de lo que ocurría en el altar. ¿Qué le había pasado a ese sacerdote del Dios altísimo, que debiera estar en pie en el umbral de un acto divino nuevo y profundo que afectaría el futuro de Israel, y está tan separado de Dios que lo confunde con algo carnal?

¿Cómo va a llegar Dios hasta el pueblo corrompido y descarriado de Israel? Dios está entristecido; quiere sacudir las cosas; ¡Él está a punto de proceder con rapidez y enojo y vomitarlo todo de su boca! Sin embargo, Elí no lo sabe. Elí se ha vuelto tan indulgente, cómodo y saturado de la tradición fría, que no tiene ni la mínima sospecha de lo que Dios dice o está a punto de hacer. Va a echar a sus hijos a un lado, a podarlos del servicio de Dios, pero están tan entregados a los placeres carnales, tan adictos a la mejor carne y tan endurecidos por el pecado que se han convertido en agentes de Satanás, ciegos ante el juicio inminente. ¡Dios debe buscar fuera de la estructura religiosa establecida a alguien bastante dispuesto a compartir su tristeza!

La Compañía de Samuel

El Señor siempre tiene su grupo de personas como Samuel que oyen su voz en tiempo de decadencia espiritual. La compañía está constituida por hombres y mujeres que no se preocupan de la tradición, la promoción ni las diferencias entre las denominaciones religiosas. Representan a pastores y laicos que están dispuestos a oír y pasan tiempo a solas con Dios.

Dios le envió un aviso a Elí con un profeta anónimo. Fue un flechazo directo al centro de un sistema religioso que se había vuelto protector de sí mismo. Elí había protegido a sus hijos descarriados. Dios le dijo en profecía: “Has honrado a tus hijos más que a mí, engordándoos de lo principal de todas las ofrendas de mi pueblo Israel”. (1ª Samuel 2:29).

Cuando Elí supo que sus hijos ostentaban su fornicación a la puerta de la congregación, todo lo que dijo fue: “No, hijos míos, porque no es buena fama la que oigo yo; pues hacéis pecar al pueblo de Jehová (1ª Samuel 2:24). Después Dios le dijo a Samuel que Él juzgaría la casa de Elí porque él conocía la iniquidad de ellos y no hizo nada para evitarla. “Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado” (1ª Samuel 3:13).

Hay un día de juicio señalado aquí en la tierra para los ministros del evangelio que conocen el pecado de la congregación o de su familia, y no quieren hacer nada al respecto. Tal vez regañen a los adúlteros, los bebedores y los fornicarios, pero no tienen un mensaje penetrante de reprobación. Temen disciplinar a sus hijos espirituales. En el juicio nuestro Señor les preguntará: “¿Por qué no le mostraron a la gente la diferencia entre lo santo y lo profano?”.

¿Por qué fue Elí tan condescendiente con el pecado de sus hijos? Porque ellos robaban la mejor carne antes de que fuera a la olla hirviente; llevaban a casa esa carne roja y fresca y Elí ya estaba acostumbrado a ella. El sufriría si los trataba muy duro, pues tendría que volver a comer la carne cocida y húmeda. Había aprendido a cerrar los ojos ante todo el mal que lo rodeaba en la casa de Dios y en su propia familia.

Yo creo que por la misma razón hay predicadores blandos en su lucha contra el pecado. Los ha tranquilizado la buena vida. Disfrutan de la comodidad y el prestigio de las multitudes y de los edificios grandes. Es algo muy sutil. Aunque sabe que debe decir algo, el pastor se limita a decir: “¡No deberían hacer ustedes cosas malas!”. Ningún trueno sagrado. Sin tristeza por el pecado y la transigencia. Está ausente la visión de Pablo de la pecaminosidad excesiva del pecado. No hay advertencias de retribución y juicios divinos. De lo contrario, la gente se ofendería, dejaría de asisitir y de pagar las cuentas. Tal vez se detendría el crecimiento.

He predicado en iglesias como esas y ha sido una experiencia dolorosa. El pastor que, como Elí, ama usualmente el arca de Dios, no es malo, sino temeroso. Teme el movimiento del Espíritu Santo, teme ofender a la gente, da un servicio de labios solamente a la santidad y teme atacar al pecado con dureza.

Ocupo el púlpito de aquel hermano para anunciar la exigencia del Señor de santidad, la invitación al arrepentimiento, la advertencia del juicio sobre el pecado, y los transigentes se apresuran a pasar adelante llorando, confesando y en busca de liberación. Miro al lado y veo a un pastor preocupado porque tal vez se pierda el control del servicio, se manifiesten las lágrimas sin control o alguien caiga al suelo dominado por la convicción de pecado y la tristeza. Está muerto de miedo de que su “gente nueva” no comprenda. Está ansioso de volver a tomar el control de la reunión para calmar las cosas. Murmura confirmaciones dulces de que Dios los ama a todos, les recuerda que ya se hace tarde y los despide rápido. Le echa agua fría a la convicción de pecado, y las personas agobiadas por el pecado se van a casa angustiados por lo que parece ser una falta de interés de su pastor.

He salido de esas reuniones con mucha tristeza. Me pregunto: “¿Dónde está la tristeza por el pecado? ¿No pueden los líderes ver que esas ovejas llorosas quieren clamar a Dios y permitir que la convicción del Espíritu Santo haga su obra de limpieza en ellos?”.

——————————————————–
Extraído del capítulo “Un llamado a la tristeza” del libro “David Wilkerson exhorta a la iglesia” de Editorial Vida, traducido al Español en 1991.

POSTEROUS, posteando en tu blog mediante un email.



He leído en la revista USERS de este mes, que existe un servicio llamado Posterous, que permite mediante un sencillo mail, hacer un post en un blog. Como verán, no pude esperar para enviarles este material.


Se dice en algunos foros acerca de este servicio que posee pocos templates entre los cuales elegir, pero de todos modos es posible editar todo el contenido vía CSS ó HTML.


Yo lo encontré muy interesante y práctico (en mi caso personal) ya que es posible hacer una publicación en diversos blogs con un solo mail.


Yo envío este contenido desde mi cuenta de Hotmail, y queda automáticamente “posteado” en diversos sitios de mi propiedad:neticias.blogspot.comneticias.tumblr.comfaltamenos.wordpress.com, etc…


Es posible mantener varias cuentas con un mismo usuario y también realizar perfiles de grupo (Group Profiles) en donde luego, enviando un mail a “post@nombre_grupo.posterous.com” el servicio se encarga de publicar el post sólo en los blogs o servicios que figuren dentro de ese grupo.





Posee soporte para los siguientes servicios:

Posted via email from Mensaje de Fuego

Los tiempos cambian…

Los tiempos cambian.

Como todos los descubrimientos en la historia de la humanidad, la conectividad de internet ha pasado a ser de “demonio” a “herramienta útil”.

Si pudiéramos oir los mensajes cristianos de hace 25 años atrás, nos escandalizaríamos del legalismo, cargado de interpretaciones caprichosas, prejuiciosas y condenatorias.

Actualmente, la realidad es otra. No cabe duda. Pero… ¿ha mejorado algo?
Yo creo que sí, sin duda alguna.

Ahora bien. En cuanto a su relación con Dios que es, en todo caso, lo que más debería importarle todo ser humano, tal parecería que no se ven mejoras sustanciales. No obstante, más allá de lo que el hombre piense, haga o afirme creer, el Señor ha dejado un sinnúmero de consejos para seguir y no equivocar el camino.

Cuando miro hacia atrás, veo que la historia de la iglesia cristiana siempre ha tenido sus altibajos, pero que Algo la ha sostenido siempre. A pesar de las más terribles cosas, Dios ha guardado siempre un remanente para sí. 

Cuando miro hacia el futuro, me pregunto, ¿cómo verán los cristianos próximos mis puntos de vista materialistas y carnales de la actualidad?

No puedo menos que mirar el presente, y sufrir por la agonía de miles que sonríen cuando debieran preocuparse. Y, lo que es más triste, es que no me estoy refiriendo al mundo inconverso. Pienso, más bien, en los que, semana a semana, se dejan llevar por cientos de actividades sin objetivo evangelizador alguno y creen que, porque el número de personas que se ha reunido en el lugar es grande, no hace falta preguntarse ¿que estamos haciendo para Dios?

Qué bueno es el Señor. Todavía nos sigue dando oportunidades…

Que el Señor los bendiga !

Posted via email from Mensaje de Fuego

La doctrina de Dios

Leamos el pasaje que se encuentra en Juan 7:14-19, luego los espero para reflexionar juntos.

Mas a la mitad de la fiesta subió Jesús al templo,  y enseñaba.
Joh 7:15  Y se maravillaban los judíos,  diciendo:  ¿Cómo sabe éste letras,  sin haber estudiado?
Joh 7:16  Jesús les respondió y dijo:  Mi doctrina no es mía,  sino de aquel que me envió.
Joh 7:17  El que quiera hacer la voluntad de Dios,  conocerá si la doctrina es de Dios,  o si yo hablo por mi propia cuenta.
Joh 7:18  El que habla por su propia cuenta,  su propia gloria busca;  pero el que busca la gloria del que le envió,  éste es verdadero,  y no hay en él injusticia.
Joh 7:19  ¿No os dio Moisés la ley,  y ninguno de vosotros cumple la ley?

Mas a la mitad de la fiesta subió Jesús al templo,  y enseñaba.

Y se maravillaban los judíos,  diciendo:  ¿Cómo sabe éste letras,  sin haber estudiado?

Jesús les respondió y dijo:  Mi doctrina no es mía,  sino de aquel que me envió.

El que quiera hacer la voluntad de Dios,  conocerá si la doctrina es de Dios,  o si yo hablo por mi propia cuenta.

El que habla por su propia cuenta,  su propia gloria busca;  pero el que busca la gloria del que le envió,  éste es verdadero,  y no hay en él injusticia.

¿No os dio Moisés la ley,  y ninguno de vosotros cumple la ley?

Los judíos se maravillaban, ya que Jesús no se inscribió en ningún seminario misionero, ni tenía tampoco credencial de fariseo, ni contaba con el aval de ninguna institución evangélica ni entidad sin fines de lucro de la época.

La respuesta de Jesús es más interesante aún: “Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió”.

En otras palabras, quiso decir: “No estoy inventando nada, ni interpretando las cosas a mi manera, sino que sólo les acerco lo que Dios me ha dicho. El mensaje puro y directo de Dios. Quien lo quiera oir, que lo oiga. Quien desee cerrar sus oídos, libre es de hacerlo. No hay palabras infladas, ni exagerados mensajes motivacionales, ni emocionantes historias novelescas, ni dramatizaciones en el tono de mi voz para enfatizar conceptos o atraer su atención. Dios dijo lo que dijo, y sólo estoy aquí para transmitirlo a oídos humanos y cumplir con una misión que ya estaba planificada por Él desde la fundación del mundo”.

“El que habla por su cuenta, su propia gloria busca”. Quien inventa mensajes que Dios no expresa en la biblia, quien pretende hacer decir a la biblia lo que no está escrito, quien interpreta erróneamente el mensaje de Dios, su propia gloria busca.

¿Quién es el verdadero?

Jesús lo dice: “el que busca la gloria del que le envió,  éste es verdadero,  y no hay en él injusticia”.

Finalmente cierra sus palabras con una acusación implícita en su pregunta dirigida a la hipocresía de los religiosos: “¿No les dio Moisés una ley para cumplir y ninguno lo hace?”.

Hay algo en que poco imitamos a nuestro Señor. Él se apartaba a orar. Muchas veces lo hacía durante toda la noche y amanecía orando. ¿Qué hacía? Mantenía una relación íntima con Dios. Quería estar seguro de lo que debía decir o hacer al día siguiente. Quería contar con el apoyo de Dios para cada palabra, pensamiento y hecho que surgiera en su caminar.

Un ejemplo difícil de seguir, pero no imposible !

Que el Señor les bendiga.

Reflexiones sobre la historia de José.

Leyendo una vez más la historia de José, encontré cosas en las que no había puesto atención.

1) Cuando sus hermanos viajan a Egipto para pedir comida, ellos hablan sin saber que José los comprende. Allí comentan detalles relacionados a la entrega de José que no aparecen en el relato bíblico de ese momento capítulos atrás.

2) Dios no le revela a Jacob absolutamente nada en relación a José mientras estuvo ausente de su vida. Sólo le habla cuando, ya anciano, va a Egipto con sus otros hijos para encontrarse con él. Allí le da las palabras más alentadoras que un padre puede escuchar sobre la suerte de un hijo que consideraba perdido. Es interesante reflexionar sobre ese período de “silencio” de Dios.

3) José descubre, por los dichos de sus hermanos (en su segundo viaje hacia él), que su padre lo amaba y que había sido engañado por sus hermanos sobre la verdad de su destino. Pensemos que José ignoraba todas las cosas que los hermanos habían hecho para ocultar la venta y fingir la muerte. José se dio cuenta que, por ese motivo, Jacob cuidaba tanto a su hermano, hijo de su misma madre.

4) En varias oportunidades, sus hermanos se postran ante él, tal como José mencionó en la interpretación de su propio sueño.

5) Los mismos que dijeron que José había muerto, debieron reconocer que estaba vivo. Los mismos que lo habían desechado, ahora dependían de él.

Que el Señor les bendiga !