La avaricia en la casa de Dios

En Lucas 16:13-15, leemos:

” Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.
Y oían también todas estas cosas los fariseos, que eran avaros, y se burlaban de él.
Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación”.

dolares

La palabra es más clara que el agua. Sin embargo, muchos líderes de la actualidad siguen edificando sus hermosos templos bien cuidados, adornados con los más caros accesorios de la tecnología, con lo último de la moda en tendencias de estilo y glamour en diseño tanto de interiores como de exteriores.

¿En qué afecta esto a las ovejas? Mucho y en gran manera. Porque sus líderes debieran ser ejemplo, no de ostentación de bienes, sino de privación, de sumisión a Dios y de abnegación por la vida de las ovejas a su cargo.

Resulta interesante ver que muchos afirman que están dando su vida por cuidar “el templo”. Pero olvidan que llaman “templo” a un edificio material, hecho por manos humanas y no al verdadero templo, creado según Dios a su misma semejanza y que corresponde al cuerpo de cada creyente que es Templo del Espíritu Santo. Ese templo, muchos más santo que el edificio tan atractivo que han levantado, es el que deberían cuidar con más temor.

En respuesta a la diferencia de ingresos entre un líder y una oveja, dirán en su defensa tonterías como éstas: “Pues, es claro que no tienen la fe suficiente para recibir en abundancia la prosperidad que Dios tiene para ellas”.

Lamentablemente, es obvio que algunos líderes no dudan en continuar con la rapiña y la rapacidad sobre la carne de las ovejas a su cargo, señalándolas como “faltas de fe” cuando en ocasiones han sido de mucha más bendición a la obra del Señor por sus voluntarios trabajos y desvelos, que el mismo líder que está al frente colmado con la aberración de su avaricia.

Quiero aclarar que cuando me refiero a “ciertos líderes” no incluyo a todos. Conozco muchos que realmente son ejemplo. Pero, lamentablemente, abundan más los avaros.

No es necesario dar nombres (ni de unos, ni de otros) porque los frutos están a la vista y basta con estar atentos. Estos “grandes hombres de Dios” como les agrada ser llamados (“midiéndose a sí mismos”, como dice 2ª Corintios 10:12) viven en boca de muchos por sus grandes logros edilicios y de multitudes que escuchan absortos cuantas falsas enseñanzas se les ocurre poner en juego.

Muchos de éstos seguidores ingenuos, tristemente han abrazado la mentira que afirman a los gritos estos avaros desde su plataforma iluminada. Recordemos que “vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán (ellos mismos) maestros conforme a sus propias concupiscencias” 2ª Timoteo 4:3. O sea que la doctrina, debería sufrirse. Implica cierta carga de la cruz, el seguir esta doctrina cristiana. Sufrirla con gozo, es lo que nos alienta Pablo en todas sus cartas. Jamás se nos llama a ser hombres llenos de poder humano (que es el que produce el dinero en cantidad) sino que nos habla de otro poder que viene del amor y la obediencia a Dios. Pero, es cierto… Los días se están acortando demasiado pronto y hay muchos que se enfrían creyendo a la mentira.

Estos líderes, con palabras adornadas de sonidos exquisitos, de “ambiente espiritual” (así le llaman a la emoción de expectación que crean en la audiencia tras hacerles esperar eternidades para aparecer en escena -en otra clara intención de ser ellos mismos el centro de atención y no Cristo-) y una innumerable batería de entretenimientos tecnológicos, auditivos, sensitivos y visuales (incluyamos en los sensitivos a excelentes aires acondicionados, efectos de humo que pasan alrededor, máquinas de burbujas, luces y rayos láser que pasan cerca de la audiencia…). Todo esto, para “transmitir mejor el mensaje”.

“Además…”, argumentan, “si a la gente no les das esto no vienen”! Algunos intentan justificar el desparramo inútil que hacen de los recursos que las ovejas ponen en sus manos diciendo cosas tales como: “Jesús, si viviera, haría uso de toda la tecnología a su alcance para transmitir el mensaje”.

Tal pareciera que en las congregaciones de la actualidad se ha cambiado (en algunos casos) el apetito por las cosas del Señor y el amor por los perdidos, por una incesante búsqueda de lo nuevo, lo “más costoso”, lo “último”, ya que, como éstos falsos profetas afirman, “para el Señor hay que dar lo mejor”. Yo no dudo que debamos darle lo mejor al Señor, pero… ¿dinero? ¿Acaso a Dios lo convencemos con tan inferior ofrenda? En fin! Si así piensan estos líderes…

Agradezco al Señor que hasta el día de hoy me ha sostenido (sin abundancias, aclaro) dándome un trabajo para sostenerme sin necesidad de quitarle la lana a las ovejas. Preferiría morir de frío, antes que hacer semejante aberración. Y sería feliz, aún en ese caso. No porque espere morir. Sino porque confiaría en el Señor para abrigarme y si no lo hiciere, le alabaría de igual manera! Él es Quien Es. Y no importa cuántas cosas deba vivir en este mundo que a mi carne le puedan parecer dramáticas, las atravesaré con alegría “porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.”

Job 1:21 dice: “Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.” Por lo tanto me gozo de padecer necesidades por momentos y agradezco las alegrías que me provoca ver la mano sustentadora de Dios levantándome nuevamente, vez tras vez.

Mi clamor a Dios es por los que deberían crecer en la fe, en la comunión con Dios, en la predicación de la palabra a los perdidos… y están perdiendo su tiempo en reuniones que les “entretienen” y les hacen creer que son para su “crecimiento” mientras el tiempo sigue pasando y quizá llevan 10, 20 ó 30 años de “cristiano” sin tener idea qué rumbo tomar en la vida y cuál es verdaderamente el propósito de Dios para sus vidas! Esto es mortal! Literalmente mortal! Pero no lo alcanzan a ver.

Lamentablemente, he visto en el correr de los años, congregaciones multitudinarias en donde los hermanos necesitados no son tenidos muy en cuenta, ni se les ayuda para sostenerlos o proveerles lo necesario. No lo digo a modo de queja, ya dije que en lo personal jamás me ha faltado el pan. Pero he visto que muchos, pudiendo ser ayudados o sostenidos por las ofrendas de los hermanos, eran dejados a un lado por gastos “más necesarios” según su criterio, que distaba mucho de ser el bíblico. “Es obvio que hay temas más urgentes que tratar, que atender a un hermano de poca fe que no supo aferrarse a la bendición económica por la que oramos la semana pasada”, quizá afirmen con su mentalidad de empresa. “Salvo que el hermano sea útil, se deberá por todos los medios, desalentar a estos mendigos del siglo XXI que roben de lo que el Señor nos ha provisto para continuar expandiéndonos hacia la meta”.

Siempre me pregunté cuál era esa “meta” de la que tanto hablan algunos sin detenerse jamás a pensar lo que están diciendo. Es bueno, para el mentiroso, poner hacia adelante un objetivo que cada día siga estando lejos: La llenura del Espíritu Santo (sí, hasta han usado esa figura), el hablar en lenguas, no han pasado 6 meses desde que comenzaste a congregarte… Cuando escucho estas tonterías, puestas como objeción para que un hermano comience a trabajar para el Señor en cualquier área, me pregunto: ¿Qué hizo el ladrón que estaba crucificado al lado de Jesús para que el Señor le diga: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”? (Lucas 23:43). Es obvio que sólo creer. Ni siquiera se había bautizado! No predicó a nadie, no discipuló a nadie, no fue a ninguna iglesia… ¿Cuál es el impedimento que los hombres ponen en tu congregación para que los que creen en el Señor no comiencen a decir lo que han visto y oído? Realmente me encantaría saber qué tonterías usan algunos para limitar la extensión del reino de Dios con sus reparos!

A partir de varias idas y vueltas en el camino del Señor, creo firmemente que lo único que importa es mantener la comunión con el Señor y con algunos hermanos fieles a Él (y no a cualquier rito pagano con nombre espiritual -aún con intenciones de parecerse en algo al cristianismo-), y seguir Sus enseñanzas las cuales nos son impartidas mediante la palabra de Dios y gracias a la revelación que el Señor jamás niega a quienes la piden con fe.

No entiendo bien hacia dónde corren algunos líderes cristianos, pero creo que, invariablemente, la gran mayoría ha perdido el norte. ¿Por qué digo esto? Porque sucede lo siguiente y ya lo he visto en diversas “etapas” o “épocas” mal llamadas de “avivamiento”:

Suele aparecer alguien que dice haber recibido alguna revelación determinada de Dios. Primero lo miran como un extraterrestre y lo señalan y lo juzgan. Luego, cuando ven que llena sus edificios de gente, comienzan a dudar de lo que venían haciendo era del todo la obra de Dios. Preguntándose (ingenuamente en sus cavilaciones): «Cuando veo la gente que va a las reuniones que hace X, entiendo que esos “frutos” son deseables para mi propia congregación»

Luego oran. No tanto para conocer la voluntad de Dios al respecto, sino que, con toda pérdida de temor, insisten a Dios que lo que quieren es “ESO” mismo que han visto en las reuniones de “X”: tener sus servicios llenos de gente…

El Señor, suele responder a los que piden codornices, aún cuando sabe que las mismas pueden causarle la muerte (Números 11:31-34).

Y así se agranda el círculo. Aparece otro líder, de otra zona, que le comenta las maravillas que ha visto en ese lugar (dejándose llevar por la avaricia de querer poseer él también aquello, quizá -vamos a dejar cierta sombra de duda- creyendo que lo que ha visto viene de Dios por haber “sentido” algo amocional) y uno a uno, se van contagiando.

En lugar de orar, para saber cuál es la voluntad del Señor en este caso. Ven a tantos abrazar esa “forma” de reunión que caen rendidos ante la falsa y errónea evidencia de creer que, como otros líderes ya aceptan esto como cual cosa, no sería tan necesario consultar a Dios al respecto. “Es obvio, que si tantos líderes lo aceptan, todo es obra de Dios. ¿Cómo puedo ser yo la única persona que no lo vea?”.

Amo al Señor con todo mi corazón. Pero cuando veo estas cosas mi angustia crece por el celo de las cosas santas. Y la unción que Dios a dado a ciertos líderes, se desparrama en tonterías que los atan más a este mundo. Quizá no alcanzan a verlo, porque corren de aquí para allá, confiados en que lo que hacen es la obra de Dios. Realmente es algo triste y digno de reflexionar. Debemos orar mucho, tanto por los avaros que saben lo que hacen y no temen a Dios (para que sean tocados por Dios, abran sus ojos y vean que el evangelio es mucho más sencillo y que Dios no les manda contruir catedrales, sino predicar el evangelio), como por las almas (de líderes y ovejas) que han caído en el error de Balaam (2ª Pedro 2:15-16).

Las ovejas escogidas por el Señor son santas. Mucho más que los materiales con que se contruyen muchos templos o los adornos con que se llenan sus interiores.

Si no cuidamos a las ovejas, su sangre nos pedirá Él de nuestras manos. Ellas son el templo del Señor. No el edificio.

En el camino de crecimiento de muchas congregaciones que abrazaron con tanto fervor todo este mover moderno, he visto cientos de hermanos perder su fe, consumidos por la realidad de la avaricia de estos hombres (a quienes no  juzgo, Dios lo hará). Sólo me duele, la realidad de las ovejas que otrora sirvieron con humildad y alegría al Señor, dejados de lado por el emporio de la religión y la conquista de posiciones de poder mal llamadas “espirituales”.

Ah! Y me olvidaba de las veces que escuché citar, acerca de estas ovejas débiles, que “no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan” (Salmo 37:25b), como si no existiese en la biblia forma de enlazar todo su mensaje con el de Santiago.

Porque la biblia también tiene un libro del apóstol Santiago que hace referencia a la “Amonestación contra la parcialidad” en su capítulo 2, en donde dice (entre otras palabras de riquísima sabiduría):

“Y si un hermano o una hermana están desnudos,
y tienen necesidad del mantenimiento de cada día,
y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos,
pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?
Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.”

Y a este aspecto de la iglesia me refiero, al de sostener a las ovejas con las ofrendas de las que más poseen. Para eso eran las ofrendas inicialmente, ya que en la iglesia primitiva compartían todos sus bienes para suplir “según la necesidad” de cada uno: “Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad”, Hechos 4:34-35.

No quiero dar a entender que estoy diciendo: “Vendan todas sus posesiones y tráiganlas a la iglesia”, sino que hago énfasis en que lo recaudado, sea lo que sea, debería ser utilizado para suplir las necesidades básicas de los hermanos. Lamentablemente, poco existe de esto en las “mega” congregaciones.

Finalmente leemos en 1ª Corintios 9:14-16:

“Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio. Pero yo de nada de esto me he aprovechado, ni tampoco he escrito esto para que se haga así conmigo; porque prefiero morir, antes que nadie desvanezca esta mi gloria. Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!”

Algunos, con la excusa de que “la biblia dice que puedo vivir del evangelio, porque soy Su ministro”, hacen ostentación de cuanta cosa nueva aparece en el mercado como si tuvieran una compulsión por el consumo de productos tecnológicos, de moda, etc. Por lo general, esto hace muy mal a la persona, que en lugar de ser reprendida, es aplaudida y considerada un personaje de éxito. ¿No resulta, cuanto menos, triste?

Yo agradezco al Señor que con mis defectos y errores, me haya llamado a predicar Su evangelio a TODA criatura. Pongo en práctica la fe mediante la donación espontánea en donde aparece la necesidad. Busco formas de llevar el mensaje a los demás. No espero recompensas de este mundo, jamás me saciarían como lo hace Él. Me reúno regularmente con hermanos y nos gozamos en la presencia del Señor con alabanzas. En ningún lugar en particular, pero en presencia del Señor. Gracias Jesús!

Que el Señor los bendiga y guarde.

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El reparto equitativo de los apóstoles.

En la iglesia primitiva, si bien los nuevos cristianos abundaban en dádivas generosas y totales (llegando a vender todo lo que poseían), el fin de dichos recursos era compartirlo de un modo equitativo entre todos.

Es obvio que se continúa enseñando lo beneficioso que es dar, pero lamentablemente no se observa que el reparto se realice con certeza a quienes más lo necesiten.

Recordemos este pasaje:

Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad.
– Hechos 4:34-35

Las finanzas de una iglesia dicen mucho acerca de sus ministros. En algunas congregaciones se usa (con buen criterio) la publicación de cada balance de gastos y detalle del uso de los fondos recaudados.

Aún así, teniendo esa precaución de dejar las cuentas “claras y a la vista”, se corre el riesgo de no ser un buen distribuidor de las recaudaciones voluntarias de los fieles.

Los tiempos pueden haber cambiado mucho, pero… ¿ha cambiado el Espíritu del Señor?

Que el Señor les bendiga !

Sobre el dar…

Por tanto, tuve por necesario exhortar a los hermanos que fuesen primero a vosotros y preparasen primero vuestra generosidad antes prometida, para que esté lista como de generosidad, y no como de exigencia nuestra. Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.

Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; como está escrito: Repartió, dio a los pobres; Su justicia permanece para siempre.

Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios. Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios; pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos; asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros. ¡Gracias a Dios por su don inefable!
2ª Corintios 9:5-15

Cuando en el versículo 13 de este pasaje, el apóstol Pablo dice: “vuestra contribución para ellos y para todos“, se está refiriendo a los “santos” a los que les “faltaba” que mencionó en el versículo 12.

Hoy muchas congregaciones no cumplen con su rol de suplir las necesidades de los más débiles, mayormente sucede esto en las iglesias de mejores ingresos económicos, cuyos líderes han creído que eran algo no siendo nada, engañándose a sí mismos, como afirma Pablo.

Casi podría decir que estoy un poco agotado de mencionar estas cosas. Pero es necesario sacar a la luz lo que algunos hacen en la oscuridad (aún en aquel tipo de oscuridad propia de su “iluminación”) .

2ª de Corintios 9:7 dice: “Cada uno dé como propuso en su corazón:  no con tristeza,  ni por necesidad” y continua…

¿Cómo será que un cristiano pueda dar “por necesidad”?  Es interesante… Se los dejo para que lo mediten ya que pareciera que se trata de una incongruencia del apóstol, pero nada tiene de tal.

Que el Señor les bendiga!

Diezmos, diezmos, diezmos…

He recibido un mensaje, el cual transcribo y luego respondo.

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MENSAJE:

hola, puntos y bases biblicas.Dt14:22 -Gn!2:20-Lv27:30-am.4:4-mal.3:8-Lc18:12-He7:2-5-9
1-La biblia es la palabra de Dios. * no de hombre.
2-es un mandato de Dios. *no de el predicador.
3-hay maldicion para quien no lo da. *no para el incredulo.
esto es para el que cree a Dios.
4-Dios no cambia. *el hombre si .

Robara el hombre a Dios? pues vosotros me aveis rovado. y dijisteis:en que te emos robado ?en vuestros diezmoz y ofrendas.Malditos sois con maldicion por que vosotros la nacion toda me aveis robado. traed todos los Diesmoz al alfoli y haya alimento en mi casa;y Provadme ahora en esto, dice Jehova de los ejercitos,si no derramare vendicion sobre vosotros hasta que sobre abunde.

esto si usted o quien sea no lo creemos que mal de nuestra parte ya que todo le pertenece a Dios y el solo quiere vendesirnos nada nos pertenece solo somos mayordomos de Dios sobre la tierra el es Dueño de todo y de lo recivido se su mano es que le damos.

Dios nos da muchas promesas en su palaba, Dios es rico ,solo quiere que le amemos .lo de mas es por añadidura.:) y un consejo de ,mas vienvaenturado es dar que recivir de,de y vera como Dios lo vendice no haga caso al diablo.de verdad que Dios lo bendiga.

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RESPUESTA:

Hola hermana María.

Gracias por contestar.

Usted cita: Dt.14:22 que dice: “Indefectiblemente diezmarás  todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año.”

A primera vista, podemos ver que el Señor no menciona el dinero sino el producto del grano y que no consiste se trata de un aporte mensual sino anual.

Pero además (como Ud. sabrá) la biblia debe ser leída en su contexto. Descubriendo el verdadero espíritu del mensaje, que pueda contener un versículo determinado, en el entorno de cada pasaje y, aún, de cada capítulo, de cada libro, y del conjunto de libros que integran la palabra del Señor (la Biblia) tal como ha llegado a nuestras manos en nuestros días.

Basta leer el versículo que sigue al que usted plantea para descubrir algo maravilloso:
Dt.14:23 dice: “Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para poner allí su nombre,  el diezmo de tu grano,  de tu vino y de tu aceite,  y las primicias de tus manadas y de tus ganados,  para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días.
“.

No sólo no menciona en lo absoluto el dinero, sino que (el que lea entienda) le ordena el Señor que él mismo coma dicho diezmo.

El diezmo que en la actualidad se insta a los cristianos a dar y que tantas veces se menciona (desde cualquier púlpito) que es destinado “para la obra de Dios”… ¿lo es en verdad? ¿O termina siendo dilapidado en viajes, efectos de humo y luces, eventos multitudinarios de escaso fruto, y otro tipo de vanidades para engrandecer el nombre de un supuesto “reconocido ministerio”?

No estoy en contra de quienes predican de corazón el evangelio, pero dudo que éste (el evangelio) requiera de adornos o énfasis accesorios. El evangelio es poder en sí mismo !!! Pero eso es entrar en otro tema…

El argumento bíblico para sostener el diezmo que usted menciona (en Dt. 14:22) sólo tiene alcance hasta el versículo que le sigue… Allí muere.

Continúo.

Gn.2:20 dice “Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo;  mas para Adán no se halló ayuda idónea para él.” No tiene nada que ver con el diezmo.
Por las dudas leí Gn 12:20 por si fue un error de tipeo (ya que ha escrito “!2″), dice: “Entonces Faraón dio orden a su gente acerca de Abram;  y le acompañaron,  y a su mujer,  con todo lo que tenía.” Tampoco tiene nada que ver con el diezmo.

Sigo…

Lv. 27:30 dice: ” Y el diezmo de la tierra,  así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles,  de Jehová es;  es cosa dedicada a Jehová.”

Pero en el contexto encontramos: Lv 27:34 “Estos son los mandamientos que ordenó Jehová a Moisés para los hijos de Israel,  en el monte de Sinaí.”

Es necesario comprender que estamos en la etapa de un mejor pacto. Esa ley fue dada a los hijos de Israel. El diezmo ni siquiera figura en el decálogo. Por lo que si debemos guardar cada punto de la ley levítica, no estaríamos andando en la gracia de Cristo. Sólo detente a leer otros preceptos del libro de Levítico, y verás que no cumplimos ni la décima parte de todos los ritos que se plantean allí… ¿por qué? Porque no estamos bajo la ley sino bajo la gracia.

Muchos “grandes hombres de Dios” (les encanta ser llamados así) poseen la mala costumbre de apropiarse de legalismos obsoletos como el del diezmo para enriquecerse y terminar convirtiendo sus congregaciones en verdaderos centros de diversiones.

Sigo…

Otro versículo citado por usted es el de Amós 4:4 que dice: “Id a Bet-el, y prevaricad; aumentad en Gilgal la rebelión, y traed de mañana vuestros sacrificios, y vuestros diezmos cada tres días.”

En este texto, no es precisamente que el Señor esté pidiendo que traigan los diezmos como requisito, sino que está reprendiendo a Israel por su hipocresía. Les desenmascara su falsedad que consistía en su recurrencia al pecado para posteriormente presentarse ante el Señor con los sacrificios y diezmos “cada tres días” como “rito” de pseudo-arrepentimiento ante Dios, pero con el único y claro objeto de regresar cuanto antes a sus caminos de pecado. Es un error considerar este texto como base para una doctrina en relación a la actualidad del diezmo. El texto mencionado no enseña que deba diezmarse.

Sigo…

Otro versículo citado por usted es el de Malaquías 3:8 que dice: “¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas.”
¿Es un mensaje que el Señor dio a los cristianos neotestamentarios? ¿no es acaso el Señor hablando al pueblo de Israel? Repito, estamos viviendo en los tiempos del nuevo pacto, no del antiguo.
En Malaquías 4:4 dice “Acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel.” Menciona “ordenanzas y leyes para todo Israel”, queda claro cual es el destinatario de tales ordenanzas y leyes… ¿o deberemos regresar a la ley de Moisés?

Sigo…

Otro versículo citado por usted es el de Lucas 18:12 que dice: “ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.” Aquí Jesucristo está relatando esta hipocresía de un fariseo de quien Jesús mismo menciona en el versículo anterior -Lucas 18:11- que “El fariseo,  puesto en pie,  oraba consigo mismo”, o sea que no estaba orando con Dios, mientras que un publicano, se arrepentía (sin mencionar diezmo alguno) tal como dicen los versículos subsiguientes (Lucas 18:13-14): “Mas el publicano,  estando lejos,  no quería ni aun alzar los ojos al cielo,  sino que se golpeaba el pecho,  diciendo:  Dios,  sé propicio a mí,  pecador.  Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro;  porque cualquiera que se enaltece,  será humillado;  y el que se humilla será enaltecido.” Es cierto, la enseñanza de Jesús no aclara si el diezmo es o no una obligación en este texto, pero sí lo presenta como algo innecesario para el perdón, y peligroso para confiar en él como modo de “estar a cuentas con Dios”.
En aquel momento, no estaba vigente, aún, el nuevo pacto sino que recién entraría en vigencia “al morir el testador” (Ver Hebreos 9:16-17). Pero no se enseña ninguna vigencia en la actualidad de la práctica del diezmo.

Sigo…

Otros versículos citados por usted son los de Hebreos 7:2-5-9 que dice: “a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz”, (v.2). “Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque éstos también hayan salido de los lomos de Abraham.”, (v.5). ” Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos;”.

Estos pasajes hacen una referencia histórica hacia el uso del diezmo que debía entregarse a los descendientes de Leví que hayan recibido el sacerdocio. Nada se menciona acerca de que los nuevos cristianos deban guardar esta práctica.

Esta referencia histórica se menciona para dar a entender la confianza de Abraham hacia Melquisedec (tipo de Cristo). Pero de ningún modo enseña que deba continuarse con esta práctica en la vida cristiana.

El apóstol Pablo menciona la necesidad de dar, de ser generoso, de dar antes que recibir y de la gran bendición que nos produce el dar y de sostener a aquellos que nos ministran en el Señor. Pero jamás leeremos que se hable apostólicamente sobre la vigencia del diezmo.

Yo me gozo de poder ser un dador generoso, pero prefiero que mi izquierda no sepa lo que hace mi derecha… El ser generoso, y a la vez estar haciendo de ello una publicidad de mi persona, me convierte en un hipócrita, pues no realizo en ese caso una dádiva u ofrenda, sino una “inversión” pretendiendo sacar de ello un provecho.

Es más! ¿Qué sucedería si un ministro del evangelio hace las cosas bien? Me refiero a poner su vida por las ovejas, a cuidarlas, a sustentarlas cuando sea necesario, a acompañarlas cuando éstas lo requieran, a hacer, en pocas palabras, “la obra de Dios”, en lugar de buscar una mayor proyección de su ministerio descuidando a sus ovejas, o de llevar una vida social de un nivel altísimo (y seriamente vergonzoso) por el sólo hecho de “codearse con los ‘grandes’”. Al respecto, me siento en sintonía con Pablo que cierta vez dijo de los que estaban en Jerusalén (Gálatas 2:6) “de los que tenían reputación de ser algo  (lo que hayan sido en otro tiempo nada me importa;  Dios no hace acepción de personas),  a mí,  pues,  los de reputación nada nuevo me comunicaron.”

¡¡¡ Qué conveniente sería que cada hombre del Señor se dedicara a escudriñar las escrituras para conocer cuál sea realmente la verdadera voluntad del Señor (en todos los ámbitos de la vida cristiana, empezando por su propia casa) en lugar de buscar fuera nuevas “revelaciones”, “visiones” y “métodos” copiados, interpretados y aplicados por otros ministros en otras congregaciones !!!

El único medio válido para

El pueblo generosamente traería sus ofrendas a sus pies, gozoso de ver que el fruto de su esfuerzo es administrado realmente con sabiduría de Dios para la genuina extensión del reino, en lugar de aumentar la avaricia de hombres que se ufanan de tener grandes iglesias. En lugar de eso, ven que éstos dilapidan en gastos inútiles, cambiando varias veces de teléfono celular (por el sólo hecho de que “ha salido una nueva versión con más opciones!”), o que cambian de automóvil (porque era algo necesario y – además – es digno del “hombre de Dios”), mientras que si Jesús estuviera entre nosotros, seguiría sin tener en dónde recostar su cabeza.

Muchos de estos “hombre de Dios” siguen estadísticas que les hacen creer que su congregación está creciendo, olvidando que el crecimiento numérico nada tiene que ver con el crecimiento que sólo Dios puede dar, el cual no siempre sigue el mismo ritmo de nuestro deseo carnal de ver una iglesia gigantesca que sea la envidia de otros pastores.

Perdón hermana, por plantear el tema tan crudamente, pero le puedo asegurar que, como decía C.S.Lewis, “lo que nos dicen a la cara, carece de importancia” -por que no siempre son palabras veraces- “sino aquello que escuchamos en los pasillos”, pues la hipocresía se disfraza en vivo y en directo, pero en los camarines, es en donde el actor es como es. Actualmente, los pastores se saludan cordialmente hasta estar de espaldas y allí es posible verles los colmillos, sedientos de una especie de revancha por el éxito que consideran que el otro ministro obtuvo en su obra (qué irónico, creen que es SU obra) y que ellos no alcanzaron. Aplaudiendo los éxitos ajenos (aparentes, obvio) pero deseándolos para sí, como si el Señor les “llamara” a tener su propio edificio para diezmiles.

Le aseguro hermana que no soy un “negativista” o cosa semejante, (aunque no me importa qué puedan opinar los lectores de mi persona que no es lo importante, sino Cristo) sino que si el Señor nos llama a edificar Su iglesia, se refiere a una edificación no hecha de manos humanas, no de edificios. En Lucas 12:18 el Señor nos dice: “Y dijo:  Esto haré:  derribaré mis graneros,  y los edificaré mayores,  y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes;” y supuestamente estaba hablando de un hombre que “no es rico para con Dios” (ver versículo 21).

Aún si tuviésemos que ajustarnos a los diez mandamientos, veremos que en ninguno de ellos se menciona el diezmo… aunque sí menciona el guardar el Sábado… que es otro tema apasionante ! Ya que tanto se defiende con uñas y dientes el dogma del diezmo, pero poco se dice de guardar el Sábado, aunque ya se han ocupado los “inspirados hombres de Dios” en cambiar un día por otro, (Sábado por Domingo) cuando la biblia no menciona jamás dicho cambio.

Sólo una última aclaración para tener en cuenta: En las versiones bíblicas: “Nueva Versión Internacional” y “Biblia en Lenguaje Actual”, el día de reposo se menciona como Sábado. Ya en la Reina-Valera de 1960 se hacía referencia al pie en donde aparece el texto, vez tras vez, que “aquí equivale a Sábado”. La pregunta es… ¿el hombre puede cambiar la palabra de Dios? Porque los judíos que no creen que Jesús haya sido el Mesías, siguen guardando el Sábado como día de reposo.

Tengo al respecto una versión histórica interesantísima sobre el motivo que causó el cambio del Sábado por el del Domingo. Y no es precisamente la que estamos acostumbrados a escuchar sobre que “es el día del Señor, porque ese día el Señor resucitó”, sino que tiene más que ver con una cobarde huída de la persecusión romana en donde los cristianos por evitar la cruz, optaron por trabajar los Sábados y celebrar el Domingo el día del Señor.

Ahora bien… No estoy afirmando que el día Sábado deba ser guardado. Pero, el énfasis en el tema del diezmo es algo tan marcado a fuego en la conciencia de los cristianos, basándose por un lado en apreciaciones bíblicas erróneas y fuera de contexto, y por el otro, en una tradición verbal equivocada y “de conveniencia económica”,

Tal parece que en muchos aspectos la palabra del Señor ha sido manoseada de un modo tan diabólicamente sutil, que es imposible regresar a la buena senda.

Gracias al Señor tenemos libertad en Cristo para hablar estos temas y llamar la atención sobre los mismos. Y ¡ay de nosotros si calláramos!

Raimundo Baravaglio
Mensaje de Fuego .Org